Por el destello de tus ojos

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XII. Pasado

 

Capítulo XII:
Pasado.

Caminaba de un lado a otro frente a la mesa donde se encontraban todas las chicas y Byron. Estábamos en la cafetería luego de que Lore buscase a Grace, y Maddie también se reuniese con nosotros.

La cafetería era muy moderna y cómoda, era espaciosa y tenía mesas bajas rodeadas de sillones que le daban el toque juvenil que todos amábamos. Al lado de nosotros se encontraban las grandes ventanas que permitían ver toda la calle, yo amaba cuando llovía y veníamos aquí, me relajaba, aunque en este momento no le estuviese poniendo el camino más fácil.

—Sky, tienes que sentarte, debe haber una respuesta lógica para todo esto —dijo Maddie.

—¿Respuesta lógica? — Me quejé deteniéndome — Arick, un chico que conocí mientras estaba en coma, aparece tres años después, es atendido por mi padre, es amigo de Byron, me mira como si le hubiese hecho el mayor daño de la historia de la existencia humana y para colmo, me dibuja, ¿por qué me dibuja?

—Eso es escalofriante, sí —apuntó Lore—, pero debemos aceptar que es lo más emocionante que le ha pasado a este grupo desde que Grace se pintó el cabello de verde.

Grace se golpeó la frente.

—No recuerdes esos tiempos —pidió con pesar.

—Hemos intentado averiguar acerca de él y nos ha salido el tiro por la culata —se quejó Byron—, pero la buena noticia es que logré eliminar las grabaciones de cuando entraron a la oficina y dejé las cámaras inoperantes el tiempo suficiente para que no nos captasen mientras salíamos de allí.

—Al fin haces algo bien en tu vida —aplaudió Maddie.

—Solo estás celosa de no haber ido en nuestra misión —Byron le sacó la lengua.

—No fui por cuidar a mi abuela—debatió ella.

—Ya, por favor, silencio y tranquilidad —pedí dejándome caer en mi sillón al tiempo que masajeaba mi sien.

—Otra opción sería preguntarle a tu padre lo que sabe —dijo Lore.

Todos la miramos como si hubiese dicho la cosa más loca del mundo.

—¿Qué? —se quejó.

—No puedo hacer eso —dije—, él estaba realmente molesto cuando me adentré a la consulta sin tocar ni avisar, no quería que yo entrase.

—¡Ajá! —Aplaudió Byron — ¿Con quién estaba él en ese momento?

—Con Arick — respondí.

—Él no quería que Arick te viera porque ya sabía acerca de los dibujos — explicó.

—Eso tiene sentido —señaló Maddie.

—Pero no nos ilumina el camino —me quejé.

—¡Hizo rima!

Todos miramos a Lore durante unos segundos y finalmente reímos a la situación.

—¿Qué voy a hacer? — pregunté escondiendo la cabeza entre las piernas.

—Sacarlo de tu mente —dijo Grace— ¿Qué? —preguntó ante mi mirada.

—No empiecen con eso porque es más que obvio que no pasará —respondí —, es como cuando le pido a Byron que deje el Parkour, es un intento fallido.

—No sé por qué insistes tanto en eso —dijo Lore—, no es como si fuese algo en lo que pudiese perder la vida.

Todos quedamos viéndola durante unos segundos.

—Bien, bien, puede ser, pero hay cosas más peligrosas —se defendió.

—¿En serio? —estaba cansada de eso.

—Ella tiene razón, hay cosas como... —Maddie pensó unos segundos y luego me miró con malicia— ... como las carreras de autos clandestinas.

Todos sabíamos por qué lo decía, lo traía a memoria porque por ese motivo yo había conocido a aquel comatoso.

—No apoyo ninguna de las dos cosas de igual forma — me crucé de brazos.

—Creo que quizás lo que necesitas es un poco de adrenalina —propuso Byron alzando la taza de café.

—¿Más que la de esta tarde?

—Eso no cuenta, Sky, no fue nada comparado con lo que queremos reflejar — exageró Lore.

—¿En serio? ¿Y qué propones?

—Que vayas a una verdadera carrera de autos clandestina —retó colocando los codos sobre la mesa.

Reí creyendo que era una broma hasta que me di cuenta que todos me miraban con seriedad.

—Están de broma —dije mirándolos.

—No, yo secundo esa propuesta —dijo Maddie.

—Yo también —alzó la mano Grace.

Miré a Byron buscando ayuda pero este solo se encogió de hombros.

—Yo puedo acompañarte — habló tranquilo—, sé donde realizan las más épicas, todos hemos ido menos tú.

No escatimé al momento de expresar mi sorpresa, mis ojos y boca se abrieron en la dirección de todos.

—No puede ser, ¿todas? ¿De verdad?



OG Leghan

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En el texto hay: mente perdida, thriller

Editado: 13.01.2019

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