Por la jodida religión.

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T R E S

No dormí nada, mis papás me obligaron a leer la biblia durante toda la noche, a rezar y a cantar canciones católicas, pensando que con eso aprendería la lección, pero realmente estaba cansada de tener que aprender "lecciones" por intentar ser yo misma, por intentar ser única y por intentar ser diferente al resto.

Cuando todos esos pensamientos de rebeldía llegaron a mi cabeza me aferré a la idea de que se debían a pensamientos del mal, pero ahora entiendo que querer ser diferente no tiene nada de malo mientras siga respetando a Dios y eso es lo que he estado haciendo desde que nací.

Dios no me ha hecho nada, él no es malo ni castiga por nuestros ideales, los equivocados aquí son mis papás que han llevado la religión más allá de donde deberían.

Me di una ducha en cuanto mis papás se marcharon a dormir porque ya no aguantaban el cansancio «¡imagínense yo leyendo las escrituras sagradas por más de 10hrs seguidas!», era de madrugada y no me importó marcharme de casa, lo que no quería era seguir en esa casa, no quería encontrarme a las cizañosas de mis "santas" hermanas.

No podía irme a la escuela porque el autobús no pasaba a esa hora, por eso decidí ir a la granja donde papá y algunos otros hombres del pueblo trabajan, los animales solían transmitirme paz, sobre todo las vacas.

El trabajo de papá es ordeñar, criar y alimentar a las vacas para transportarlas a las carnicerías de la ciudad, los chivos y los borregos tenían la misma función; ser comidos, también cosecha frutas y verduras que se distribuyen en el pueblo.

—Hola, chiquita —sonreí y acaricié a "Mandy" una vaca que tenía años en la granja —creo que tú y yo estamos igual de presas. ¿Te gustaría ser libre? —soltó un mugido y reí —yo también quisiera serlo, Mandy —curvé los labios.

Platiqué con la mayoría de los animales sin importarme lo demente que me miraba, al menos ellos me escuchaban y no me interrumpían, al menos ellos no me obligaban a persignarme por cada frase que soltaba y al menos ellos no juzgaban.

Siempre he creído que es más fácil hablar con la pared que hablar con la cerrada de mi familia, aunque hasta ahora tengo el valor de admitirlo.

El sol empezaba a salir, caminé hasta la parada del autobús y subí en la primera ruta.

Estaba atravesando el pasillo cuando los pocos estudiantes que habían subido susurraban cosas de mí que no lograba entender, los ignoré y me senté en la última banca como solía hacerlo todos los días.

Luego de minutos de trayecto llegué al instituto y fue ahí donde la presión empezó a apoderarse de mi ser, entre tanta aventura y regaños de ayer no hice la tarea, ¡por todos los cielos!

Abrí mi casillero, saqué mis múltiples enciclopedias y tomé asiento en una banca al aire libre para hacer mi investigación.

De soslayo caía en cuenta de como llegaban más estudiantes «señal de que ya no era tan temprano» y finalmente cerré las enciclopedias, había terminado todas mis investigaciones.

Los chicos solían entregar todo impreso, no entendía como funcionaba o de que se trataba, pero entregaban hojas con caligrafía hermosa, imágenes a color, gráficas y muchos complementos, por mi parte entregaba todo en mi cuaderno con los dibujos que yo hacía y con la intriga de si los profesores notaban lo mucho que me esforzaba para entregar los trabajos de la misma calidad que los demás estudiantes a pesar de no contar con los mismos recursos.

Volví a mi casillero guardar las enciclopedias y pegué un salto cuando cerré la puerta y me encontré con Lucas.

—¡Dios! —exclamé.

—Tal vez quisiste decir Dios griego, nena —guiñó el ojo logrando que mis pensamientos impuros se hicieran presentes, Lucas era jodidamente guapo.

—Me asustaste —susurré y agaché mi mirada, me aterraba mirarlo a los ojos durante mucho tiempo.

—Oye, mírame —tomó mi barbilla y la levantó —no te haré nada malo, lamento asustarte, pensé que sería divertido.

—Ok —musité desenfadada.

—¿Por qué te miras tan cansada? —su mirada se enfocó en mis terribles ojeras.

—No quiero hablar de eso, deberíamos irnos, la clase ya está por comenzar —iba a acelerar mi paso y me tomó por el brazo.

—¿Te hicieron alguno de esos estúpidos rituales? —logré sentir el agua fría sobre mi cuerpo gracias a flashbacks —confía en mí —acarició mi cabello corto, aún no me acostumbraba a tenerlo así, pero me gustaba.



ItzelIv23

Editado: 31.10.2019

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