Posibilidades.

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Capitulo 13: Hielo.

Luego de una hora y media explicando el mal entendido y advirtiéndoles a aquellos dos hombres que en un próximo llamado les llevarían a pasar una noche en las celdas de la comisaría. Las cosas se calmaron a la fuerza. 

Uno de los policías se había mantenido cerca de Felicia comprobando que no hubiera sido agredida por aquellos hombres disparatados y tomando sus datos.  

—Muchas gracias por venir oficiales. Les prometo tener controlados a estos muchachos.— Ella les sonrió con amabilidad.

—Eso espero señorita. Llámenos si en necesario. 

—Si Señor.    

—Estamos para servirle señorita — dijo el oficial más joven que se había quedado a su lado anteriormente y le guiñó un ojo. Ella le sonrió divertida. 

Aún seguía sonriente cuando cerró la puerta que gracias al Cielo aquellos bárbaros no habían derribado. 

Ambos se habían quedado uno en cada sillón y se les veía con un lado del rostro marcado por un buen puñetazo, los labios rotos y los nudillos dolientes.  

Felicia fue a sacar hielo. Los puso en dos bolsas que envolvió en dos paños de cocina. Le entrego a cada uno la suya para que la pusieran en el pómulo más hinchado y se sentó en el sofá grande con una coca cola fría en la mano.  

—Entonces... Tú... Eres el primo — dijo Richard rompiendo el hielo de la situación ya que ya habían roto otras cosas. 

—Y tu él novio. Uno serio al parecer.— Se burló bebiendo de su cerveza.  

Los tres siguieron en silencio, incómodos.     

Ella se levantó y puso unas porciones de pizza en el microondas.     

—¿Tienen hambre? — Preguntó sin mirarlos con los brazos cruzados sobre el pecho viendo el plato girar dentro del aparato.    

—Si Lissi — respondió Christopher. Él siempre tenía hambre.  

Cada uno con sus tres porciones de pizza comieron como si no hubiera pasado nada. Ellos se habían sentado en el suelo y ella seguía en el sofá.

Uno se quejó del dolor cuando masticaba. Era Richard.  

— Te traeré algo para el dolor.  

Fué a su habitación y trajo consigo una cajita que parecía más la lonchera escolar de un niño que un botiquín de primeros auxilios.  

—Deja de robarles a los niños sus cosas Lissi. — Se burló Christopher. Ella solo le empujó.  

—No te burles Cris, me la dió un niño en mi primer año en el colegio. 

—Ya. Aún así es malo robar. 

—Si sigues molestando ya no habrá más cerveza primo.  

Ella se había sentado en el suelo para buscar el medicamento y un ungüento.  

—Déjame ver. — Le pidió a Richard. Éste retiró el paño y desvió la mirada. 

El pómulo estaba rojo y hasta parecía morado. Ella tocó suavemente su mejia. Richard se hacía el valiente pero no podía negar que si había un poco de dolor aún. 

—Tómate esto — indicó entregándole  un par de pastillas y le trajo agua—. Y ya no más cerveza — dijo poniendo la lata en la encimera—.  Y tú, ven aquí — dirigiéndose a su primo quien estaba igual, aunque Richard había recibido el primer golpe demasiado fuerte—. Eres  un exagerado Cris. — Le regaño ella.

—Ya sabes cómo soy primita.— Tirando de su cabello suavemente.     

Le dió un par de pastillas y le secó la mejia para ponerle el ungüento. 

—Entonces... Entre ustedes va en serio ¿Eh? — Preguntó después de un rato. Pero ella no dijo nada y él tampoco. 

—Cris no quiero hablar de eso. 

—Ok, entiendo. Entonces ésto si va en serio. De no ser así no tendrían estás discusiones — dijo en tono burlón—. Oye. Agradece que no esté furiosa por qué entonces hubiera sido ella quien te habría dejado así o peor amigo— decía dirigiéndose a Richard.  

—¡Cris!

—¿Ah sí? — Richard no sabía que ella pudiera enfadarse tanto como para llegar a la violencia.  

—En serio amigo. 

—Cris no seas exagerado. Yo no soy como tú que se anda dando de golpes con la gente.    

—Si. Si claro. Si tú lo dices. — Reía —. Solo quería asustarlo. Además ya sé que un buen trago te ayuda a contenerte. 

—Ya cállate — dijo tapandole la boca con sus manos y riendo - me pones en vergüenza.  

—Entonces ¿Por eso el Whisky y el Martini? — Preguntó Richard.     

Molesta por la enorme bocota de su primo no respondió. 

Christopher solo se rió de ellos y al ver a su prima molesta dejo de reír y dió otro mordizco a su pizza.  

Ella se acercó a Richard para ponerle el ungüento. Trataba de hacerlo con cuidado de no lastimarlo más. Parecía concentrada en lo que hacía sin mirarlo a él realmente. 



Brooklyn Birk

Editado: 30.06.2018

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