Preámbulo (a retirar para correcciones 25/02)

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Capítulo 29: Advertencia

Después del almuerzo el caballero andante se excusó y se marchó a continuar con sus labores. Se lo veía bastante feliz al muy imbécil, me consolé como pude. Sus extraños planes para casarse conmigo habían conseguido robarme mi primer beso. No es que esperara mucho de ese acontecimiento único e irrepetible, pero justamente la singularidad del mismo ameritaba que darlo no fuera parte de una actuación en una obra de teatro. Al menos si hubiera estado enamorada de él y, luego, descubriera que me engañaba con otra o que era un alcohólico con problemas de apuestas, me conformaría con penar que al menos de mi lado hubo sinceridad. Pero recordando ese beso, podía sentir todavía su respiración cercana a la mía, su dulzura y gentileza. ¿Adam podía ser un hombre malo? En lo poco que lo conocía me mostró distintas facetas de él, era tan difícil saberlo, pero había momentos, por efímeros que me parecieran, que casi podía jurar que había algo de sinceridad en él, una franqueza que me sobrecogía.

Me acomodé en un sillón mientras leía el nuevo libro, este era de temática amorosa, justa para la ocasión, me dije riendo por dentro. Una bella compilación de amores imposibles y me zambullí en la lectura hasta que alguien me interrumpió.

—Anne, tu amigo Hunter está aquí, acaba de llegar —me avisó mi madre entrando por la puerta.

Me sorprendí gratamente mientras corrí a su encuentro, aún tenía que recriminarle el haberme esquivado hoy en el pueblo. Así que rauda, salí de casa y eché a correr hasta donde él me esperaba apoyado en su camioneta.

—Pero por qué eres tan malo conmigo —le espeté dándole graciosos golpecitos en el pecho para demostrarle mi molestia.

—Anne, ¿qué haces? Para —pidió.

—¿Por qué me ignoraste, eh? Dime la verdad —exigí y agregué—. No me digas que me has mentido y ya no me quieres como amiga.

—No, Anne, no es eso, te lo juro, sino, no estaría aquí —dijo tratando de añadir un poco de lógica a la situación.

—¿Y entonces? ¿Te molestó verme con Adam, verdad? —En mi frente se podía leer la palabra "culpable".

—Ese es tu Adam, verdad, no me lo habría esperado nunca —negó él.

—Lo siento, Hunter, pero las cosas son así ahora, tal vez yo me equivoqué en no darte un poco más de espacio esta mañana, debí haber dejado que siguieras tu camino sin decir nada. —Hice mi mea culpa.

—No, esta bien, Anne, mis celos puede esperar —replicó él desganado— Anne, tú sabes que yo te quiero, más allá de lo que haya sentido por ti en todos estos años, sabes que yo te quiero bien y que no me opondría a que fueras feliz con otro, porque nuestra amistad es genuina y sagrada para mí —argumentó él seriamente.

—Claro que lo sé, Hunter, para mí también es así, ¿por qué me dices esto? Dímelo, sé directo, no hay nada con lo que yo no pueda —dije haciéndome la valiente.

—No puedes casarte con Adam —lanzó.

—¿Por qué lo dices?

—Tú me dijiste que te había dado mala espina cuando lo conociste, yo en ese momento no sabía quien era él, pero ahora lo he visto y sí creo que es alguien muy raro de quien deberías mantenerte alejada —me informó.

—Dime más, ¿qué sabes sobre Adam?

—Realmente muy poco —se excusó.

—Dilo de todas formas, después de todo me has soltado una bomba de relojería —ordené.

—Anne, no sé mucho, pero te diré lo poco que sé. ¿Está bien? —Trató de calmar los ánimos mientras lo miraba expectante, tenía toda mi atención— Sabes que yo estoy en la Asociación de cazadores, bueno, trabajo para ellos, así que tengo jefes y esas cosas como en cualquier trabajo, hay una estructura jerárquica.

—Ajá —apunté sin saber a dónde estaba tratando de guiarme.

—Bueno, no te voy a decir que conozca a Adam, pero sí sé que él conoce a todos los cabecillas de la asociación desde hace años, no sé cuántos ni de qué, no te molestes en preguntarme —atajó antes de que pudiera decir nada—. No sé qué se trae este tipo entre manos, pero tengo muy claro que no es nada bueno.

—Pero Hunter, Adam es alguien que conoce mucha gente, tampoco es tan extraño que tenga amigos por ahí, tal vez él estaba haciendo negocios con ellos, hasta donde yo sé se dedica a viajar haciendo comercio. No podemos juzgarle así sin más, no sabemos si tal vez negociaron alguna compra de suministros para la Asociación ni nada —argumenté tratando de aclarar las cosas.



Brenda Rivera

Editado: 26.01.2019

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