Preámbulo (a retirar para correcciones 25/02)

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Capítulo 48: Planes

Volví a la habitación que Adam me había asignado, no podía sentirla como mía, mucho menos después de que él me negara la respuesta que yo quería tener. Podía entender que de alguna forma extraña él creyera que podía usarme como peón, pero no entendía por qué había tenido tanta urgencia en casarse. Algo dentro de mí se revolucionaba clamando por la libertad, tenía deseos de huir y ya no sabía por qué debía quedarme. Él imponía las reglas a su conveniencia enmascarándolas como si fueran convenientes para mí, pero yo ya lo había visto en acción demasiadas veces como para saber que había gato encerrado. Por el momento, escapar ahora mismo no me parecía una buena opción, pero tenía que dar vuelta la situación y sabía bien lo que podía usar. Me había abstenido de girar la tortilla en el desayuno por precaución, porque antes tenía que pensar bien qué quería yo obtener. Claramente me iba a tener que responder esa pregunta, pero ¿podía yo conseguir que me respondiese algo más? Tenía que encontrar alguna pregunta importante que él no me quisiera develar fácilmente.

Me vino a la mente Hunter y la asociación, tenía que averiguar el vínculo que tenía con Adam. Sí, esa era una pregunta importante, pero entendía que sí de verdad quería conseguir una respuesta, tendría que jugar bien mis cartas. Tenía que obligar a Adam a sentir la necesidad de restablecer la relación conmigo, yo estaba decidida a respetar mis palabras para darle el vuelco a la situación.

Sin embargo, pensé en Adam más detenidamente y sentí una puntada en mi corazón por tramar sonsacarle cosas. Yo sabía que él no me lo estaba haciendo pasar bien, que no había nada peor para mí que la impotencia que sentía. A pesar de todo, no olvidaba lo amable que él podía ser conmigo. Si bien había demostrado facetas moralmente muy cuestionables, no creía que él fuera una mala persona. Había una calidez en sus gestos, una dulzura en su mirada y casi diría que cariño en sus abrazos. ¿Cómo podía ser Adam malo? ¿Estaba bien planear algo en contra suya para obtener respuestas? No, yo no podía permanecer ignorante, yo tenía razones para exigir un poco de información. Pensé en Adam una vez más escaneando mis sentimientos. ¿Acaso yo había empezado a sentir algún tipo de cariño hacia él? Habíamos pasado mucho tiempo juntos, sí, era normal, pero... nosotros no eramos amigos, ni lejanamente. Ni siquiera es que habláramos demasiado, porque cada vez que lo hacíamos nos arriesgábamos a que se convirtiera en un choque de mundos.

Podía recordarlo parado en el altar, estaba tan...

Eso no podía ser. Definitivamente no podía ser. Prefería cualquier cosa menos eso; "no ahora, no justo ahora", me repetía. Pero Adam era tan especial, esa era la palabra, él no era el problema. El dilema era que no me podía permitir tener el más mínimo atisbo de sentimiento por alguien a quien pensaba abandonar, aún si ese alguien fuera mi falso esposo. La vida puede tener un sentido del humor cruel. Esto no es algo que haya buscado o querido jamás y estaba segura que Adam pronto se daría cuenta que se había casado por nada.

Yo no estaba dispuesta a quedarme demasiado tiempo. Necesitaba empezar a idear el plan que me permitiera irme de aquí, pero para ello al menos necesitaba conseguir dinero. Mientras tanto, lo más importante era conocer la zona en la que me encontraba, sin embargo, no podía contar con Adam para eso. Tendría que averiguar por mí misma.

Lo único que sabía por el momento era que estaba en algún lugar alejado y a través de todas las ventanas se podía ver un paisaje boscoso. Me acerqué a la ventana de mi habitación para apreciar la vista. Los árboles añejos se extendían hasta el horizonte y no pude evitar abrir la ventana para sentir el olor de la tierra húmeda golpear mi rostro.

Tenía planes en mente y me ceñiría a ellos, por mucho que no quisiera lastimar a Adam, yo no era capaz de adaptarme a sus reglas, a este lugar y sabía que yo no era lo que él buscaba realmente. Así que pasaría mis siguientes días allí esquivándole a toda costa e intentando permanecer atenta a si vivían otras personas en la casa.



Brenda Rivera

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En el texto hay: hombre lobo, matrimonio, amor

Editado: 26.01.2019

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