Preámbulo (a retirar para correcciones 25/02)

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Entrevista con Anne

La joven se sienta acomodándose el cabello detrás de la oreja, esperando que el entrevistador hable.

Entrevistador: Anne, bienvenida, gracias por estar aquí.

Anne: Gracias a ti por brindarme este espacio.

E.: ¿Qué te pareció tu participación en esta novela?

A.: Agotadora (risas). Me hicieron subir y bajar mil veces por esas montañas y casi muero. Te aseguro que cada vez que Adam me levantó en sus brazos fue un auténtico descanso para mí (risas).

E.: ¿Nos puedes contar un poco de tu relación con Adam?

A.: Claro, él es... bueno, es Adam. Un día aparece con su presencia arrolladora y yo estoy ignorándole todo lo que puedo. Cuando me quiero dar cuenta, él ya nos ha comprometido y entonces me juró que lo mataré algún día. Toda la trama tiene como hilo conductor mi deseo de matarle en algún momento aunque siempre queda claro que es más como un juego, no algo que piense hacer realmente. Supongo que me centro mucho en eso, porque de esa manera no tengo que pensar en lo atractivo que es. Quiero hacerlo desaparecer para dejar de notarlo todo el tiempo y como si fuera poco, él resulta ser sorprendentemente amable. De verdad ¿de dónde sacaron a este hombre? (risas).

E.: ¿Y Hunter?

A.: Oh, bueno, él es mi mejor amigo de mi infancia. Tenemos una relación muy cercana, pero siempre estamos tratando de manejar él su amor platónico hacia mí. Hace unos años me molestaba y creo que eso nos distanció, casi hace que nos dejáramos de ver definitivamente, pero al final las tonterías pudieron más (risas). Él ha sabido ser un buen amigo y respetar que yo no le corresponda de la misma forma en cuanto al amor se refiere, eso no nos ha impedido bromear sobre ello. Realmente tiene un buen sentido del humor, no sé si alguna vez me hubiera enamorado de él, pero sí creo que tiene mucho potencial para convertirse en un novio fantástico.

E.: ¿Qué piensas sobre un padre que esta obsesionado con casar a sus hijas?

A.: Oh, por favor, no es tan así. Se puede haber visto obsesionado, pero deben tener en cuenta que él ya es muy mayor y tiene una granja a cuestas. Ama a sus hijas, pero sabe que ellas no podrán hacerse cargo solas de todos los trabajos que demanda el campo. Él sólo quiere asegurarse un buen futuro para sus hijas y quedarse tranquilo de que él día en que él ya no esté, sus hijas tendrán algún apoyo y no estarán solas. Supongo que si pensaron que era malo, puede que sea porque tuvieron una visión sesgada de la situación, después de todo, la que escribe es una chica de dieciocho años que recién está empezando a vivir.

E.: Hablando de la visión sesgada ¿fue a propósito? Es llamativo como hacia el final de la novela se hace cada vez más patente que tu tienes una posible respuesta pero que no la quieres decir.

A.: Estoy avergonzada porque toda mi vida se han burlado de mí diciendo que era bruja por las manchas horribles que tenía. Cuando yo escribo esto, no soy capaz de decirlo abiertamente, aunque si lees con detenimiento, creo que podrás darte cuenta que si doy muchas pistas. Yo trasmito mi visión de la situación y sí, hubo una cosa que me guardé para mí por vergüenza. Por eso mismo es que entiendo cuando Adam confiesa que no quiere que yo lo vea transformado nunca, son cosas tan personales de cada uno que te hacen sentir apartado del resto del mundo.

E.: ¿Tus hermanas te trataron mal cuando eran más jóvenes?

A.: A veces los niños pueden llegar a ser crueles, pero ahora soy más grande y lo miro con una perspectiva distinta. Ellas me veían como alguien que tenía algo especial, tenían celos y no los ocultaron. No puedo culparlas por ello, menos cuando yo recibí un trato claramente distinto de mi abuelo y mis padres también me tenían un cierto cariño especial. En cierta forma, soportaba lo que me dijeran, porque sentía la culpabilidad de creer que yo les había quitado algo a ellas, como si yo me hubiera quedado con todo ese mundo mágico que debería haber sido repartido entre las tres. Digo, esa era mi concepción, aunque supiera que no era verdad, en el mundo las cosas no son equitativas y mucho menos la capacidad latente de convertirte en una bruja.

E.: Interesante, tenemos una última pregunta ¿crees que te convertirás en una bruja algún día?

A.: No, no lo creo posible, no puedo asegurar nada, tal vez la autora piense diferente a mí, pero creo que yo me niego abiertamente a desarrollar esa parte de mí y me parece poco probable.



Brenda Rivera

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En el texto hay: hombre lobo, matrimonio, amor

Editado: 26.01.2019

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