Predestinados a Encontrarse

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Oscar

       Sabía que no era bueno ocultarle a Brandom la identidad de Milena, pero yo no estaba de acuerdo en que él deseará todo el poder para hacerse mejor que los demás y no para ayudarlos, además; ese momento cuando la mirada de Milena se encontró con la mía todo en mí se paralizó.

       Era una chica hermosa, y no lo digo por el cuerpo que tenía, lo digo porque era hermosa, no solo podía verlo en su rostro, su alma parecía conectarse con la mía con tanta facilidad que me aterró ¿Cómo puedes sentirte de esa forma con alguien que apenas viste? Si está en mis manos proteger a Milena y evitar que Brandom controle todos los planetas lo haré.

       Convivir con ella no sería fácil, mucho más si me veía como su enemigo; coloco unos platos de comida en el horno y me recuesto en la repisa del frente, está ropa de príncipe se encuentra manchada por la sangre de personas inocentes y aunque yo no haya sido el que los mató, igual soy responsable de sus muertes por no detener los sujetos que lo provocaron.

       El sonido del horno listo me saco de mis pensamientos, parpadeo un poco y tomo los platos de comida, ella debe tener hambre, irrumpimos durante pleno día, y si es como yo, de seguro ni había comido para ese entonces. Cierro la puerta y camino a la recamara de la nave con los platos en la mano.

       Al salir encontré a Milena sobre la cama viendo por la ventana el espacio que nos rodeaba con los ojos muy abiertos asombrada, sonrío y camino hacia ella despacio, se ve tan inocente ¿Cuántos años tendrá? ¿Y si tiene mi edad?

       De la nada ella sintió mi presencia se despegó de la ventana y me miro con el ceño fruncido, dejo la comida sobre la cama y suspiro, será más difícil de lo que esperaba.

_ ¿Cómo sé que no la envenenaste? – dice Milena seria bajándose rápido de la cama.

_Si quieres me la puedo comer yo – digo serio – No tengo ningún problema – me siento en el suelo y cruzo las piernas – Además no ganaría nada matándote ahora.

       Comienzo a comer sin preocuparme que estuviera con una Millenian enfrente que me odiaba y solo la observo mientras ella miraba el plato con dudas, incluso de esa manera se veía hermosa, los libros se quedaban cortos al describir sus habitantes, parecen unos muñecos de porcelana tan frágiles que pueden llegar a romperse con un simple movimiento.

       Después de observar bien la comida Milena se colocó frente a mí y me dio una cucharada de arroz con el pollo horneado que le había entregado, abro la boca tratando de parecer tranquilo y guardo cualquier rubor en mi interior, ¡compórtate Oscar!

       Ella al ver el acto de confianza se sentó y comenzó a comer.

_ ¿Por qué ocultaste el color de tu cabello? – digo dejando el plato de lado vació – Ninguno sabía que mi hermano atacaría su planeta.

_Eso no es asunto tuyo – dice seria mientras comía – más bien dime ¿Por qué me trajiste contigo?

_Necesito una amiga.

       Miento, pero en parte era cierto, por una parte quiero evitar una guerra y quiero conocerla más, pero por otra me siento algo solo, al ser el príncipe del primer reino todos a mi alrededor me buscan por mi apellido Gardild, el apellido de los problemas. Creo que esa es una de las razones por la cual no quiero estar con nadie ¿Cómo viviría en paz sabiendo que tienen el apellido de una maldición?

_O una sirvienta – dice Milena un poco molesta – Eso le dijiste al tal Brandom.

_No le iba a decir mis verdaderas razones, me vería como un tonto.

       Me tomó desprevenido ¿Qué puedo decirle?

_Supongamos que te creo “Alteza”

_No me digas así – miro al techo – Odio eso, dime Oscar u Onaru.

_Bueno Oscar – gira los ojos y suspira – ¿Qué harás conmigo al llegar?

_Eso lo veremos – suspiro – Mi hermano decide lo que pasé en el castillo, no sé qué idiotez tiene pensado hacer ahora que no te tiene bajo su mano.

_ ¿Odias a tu hermano? No te he escuchado hablar bien de él – dice sorprendida dejando el plato a un lado.

_Eso no te incumbe Millenian.

       Me levanto y camino a la cabina de control, no me apetece hablar de mis problemas con ella, ella provocará que me destierren de Zenogard si me descubren, me siento en la cabina de mandos y cruzo los brazos mirando las estrellas frente a mí. El viaje es de dos días, debo tener la mente fría para cuando llegue a Zenogard.



Laczuly0711

Editado: 12.10.2018

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