Preámbulo (a retirar para correcciones 25/02)

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Capítulo 17: El rescate

Una mañana después de desayunar, escuchamos el sonido de un vehículo acercándose hasta que lo vimos aparecer. Me paralicé ante la imagen de Adam en un cuatrimoto mientras él se bajaba y se acercaba con una sonrisa encantadora.

—Hola, buenos días— saludó cortésmente sin dejar de sonreír en todo momento y dirigiéndose a mi abuelo— He venido a buscar a Anne a pedido de su padre, espero no llegar en mal momento.

El anciano sólo lo miró con cara de pocos amigos sin decir nada, pero diciéndoselo todo como si lo conociera demasiado o como si no quisiera conocerlo jamás. A lo cual, Adam optó por mirarme a mí, ignorando la actitud de mi abuelo mientras mantenía su imagen de caballero encantador.

—Anne, por favor, prepara tus cosas para que pueda llevarte a casa, te esperaré aquí— eso último sonó como si me compeliera a hacerlo en el menor tiempo posible.

Por alguna razón, me levanté y fui a acomodar mis cosas. No es que estuviera dichosa con que Adam haya venido a buscarme, pero hacía un tiempo que quería regresar a casa y mi familia era para mí lo suficientemente importante como para soportar cualquier situación incómoda que pudiera ocurrir en el trayecto de regreso. Así que guardé rápidamente mis cosas en el bolso sin preocuparme por olvidar algo, después de todo, iba constantemente a casa del abuelo y siempre dejaba algunas prendas o cosas de repuesto por si alguna vez necesitaba quedarme de improviso.

Cuando salí, Adam seguía con la misma sonrisa encantadora en el rostro mientras miraba a mi abuelo como si no se diera cuenta del disgusto que le causaba al viejo el que un desconocido apareciera en su propiedad para llevarse a su nieta. De algún modo era como si el pelinegro disfrutara de una broma privada que nadie más conocía. A penas me vio por el rabillo del ojo, Adam, me señaló que fuera hacia el cuatrimoto, pero antes yo me acerqué para despedirme de mi querido abuelo.

—Sabes que me encanta estar contigo, abuelito, pero por algo papá y mamá me están pidiendo que regrese, seguramente se les ha acumulado mucho trabajo, pero te prometo que en cuanto la temporada se termine regresaré y me quedaré todo un mes —prometí.

—Anne, me gustaría que te quedaras —dijo mientras me sostenía una mano.

—Lamento interrumpir, pero su padre me pidió que la llevara lo antes posible —intervino Adam tomando mi brazo en un gesto que me trajo malos recuerdos.

—¿Acaso ha pasado algo malo? —No pude evitar preguntar debido a la insistencia en regresar lo antes posible.

—No, después te contaré con más detalle, pero todo esta bien. —Trató de apaciguarme mientras me miraba con sus profundos ojos azabaches.

—De acuerdo. —Miré una vez más al anciano—. Abuelo, volveré a visitarte pronto —agregué apesadumbrada pensando que tal vez se sentía un poco solo en medio de las montañas.

—Cuídate, cielo, y cualquier cosa que pase me avisas —añadió preocupado aquel hombre mayor que cada vez se veía más agotado.

Sonreí por última vez, mientras Adam me dejaba marchar sola hacia el cuadrimoto, él se despidió de mi abuelo con mucha cortesía y dio unos pasos hacia atrás, antes de darle la espalda para subir al vehículo. Yo me senté detrás mientras me ponía el casco que me había entregado, en cambio él no llevaba ninguno. Me aferré a su cintura y él arrancó para salir cuesta abajo por el sendero.

El silencio se apoderó de nosotros, Adam parecía concentrado en sus pensamientos y yo estaba demasiado incómoda como para decir algo, por alguna razón, ahora que él había bajado el disfraz de encantador de serpientes, lo notaba cansado.



Brenda Rivera

Editado: 26.01.2019

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