Primavera por siempre

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El puente del destino

CAPITULO 4: El puente del destino

Samantha:

-¿Eh?- Era mentira ¿verdad?, lo que acababa de oír-¿Qué quieres decir?-Pregunte esperando una respuesta lógica

-Lo que oíste, personas como tu son las que arruinan este mundo, solo estorban en la vida de los demás, en este momento solo eres una pequeña muñeca que puedo desechar cuando quiera, así que deja ya de molestarme y ¡vete de aquí!

Aah-Pensé-Con cada palabra que decía Haru, mi corazón se iba quebrantado poco a poco, tal vez Haru tenía razón, después de todo ¿qué puedes esperar de la relación entre un semi-demonio y un mero humano con un sueño estúpido?, dolor, eso es lo único que puedes esperar… pero, pero aunque está consciente de eso, no logre trasmitir correctamente el dolor que en este momento sentía en mi pequeño pero fuerte corazón

-Así que ¿un estorbo?, no pienses que puedes criticar a una persona que apenas conoces de esa manera, si hablamos de personas que arruinan el mundo en el que vivo, tu eres una de esas. No eres un humano por lo tanto ¡no perteneces aquí!- Luego de gritar aquellas crueles palabras, baje lo más rápido posible del árbol del cielo y corrí, corrí sin mirar atrás mientras me dirigía al lugar donde mi corazón me llamaba. Cuando me percate ya me encontraba en el muelle, me detuve, estaba cansada y llena de lagrimas, pero no eran de tristeza, eran de rabia. Aunque Haru y yo habíamos formado un gran vínculo, un vínculo con gran esfuerzo y amor, este se había derrumbado en unos pocos segundos como un castillo de naipes sin embargo fuimos nosotros mismos quienes lo derrumbamos, con pensamientos que pensé que jamás escucharía.

Seque mi cara de las lágrimas que había derramado y observe el lago que se mostraba ante mis ojos un par de horas, era realmente hermoso con esos colores que tenia, pero no entendía algo: A pesar de tan lindo paisaje ¿Por qué sentía un gran vacío en mi cuerpo? , un peso que impedía que sonriera.

Quizás mi hermano tenía razón: el arma más peligrosa el ser humano es su boca y solo necesita de palabras para disparar a todo aquel que aparezca, pero no todo era tan malo, también me dijo que se podía evitar si era capaz de escuchar antes de disparar, entonces tal vez muchas personas serian salvadas y retomarían el camino a seguir…Pero era imposible, ¿verdad?

Tal como la existencia de demonios ¿no?, sin embargo Haru era un semi-demonio, y Eiko también, las cosas que creía imposibles se habían vuelto una realidad entonces, quizás, solo quizás, ¿el poder volver a construir el castillo de naipes era posible?, Si eso era cierto, entonces no tenía tiempo que perder. Doy media vuelta y, tomando gran aire, comencé a correr de nuevo, dirigiéndome al árbol del cielo. Esta vez corría decidida, sabía que ambos teníamos la culpa pero de eso se trata la amistad, cosas como pelear y sentir dolor en tu corazón pero también ser capaz de disculparse y seguir disfrutando de esa amistad mientras volvían mas grandes aquel castillo de naipes. Lentamente una pequeña sonrisa se dibujo en mi rostro, ya casi llegaba al árbol, ya casi podría arreglar las cosas con…

-Es por esto que odio a los humanos-Una voz grave penetro mi corazón

Me detuve de inmediato, en frente de mi apareció de la nada la figura de un hombre. Usaba una larga capa negra que tocaba el suelo, una túnica también color negro pero con partes de color rojo pasión y adornos dorados preciosos. Su cabello era color marrón y encima de sus orejas estaban dos cuernos de tono gris sin embargo lo que más me impacto fue la cola de demonio color blanca como la nieve. No había duda, la persona que se acercaba a mí con grandes pazos, que marchitaban toda flor que pasaba, era “el rey demonio, el abuelo de Haru”, el que había causado la separación de la familia de mi amigo. No pude hacer nada, mis ojos se inundaron de desesperación, mis manos temblaban fuertemente y mi respiración era cada vez más rápida.

Finalmente se paro justo en frente mío, mirándome con esos profundos ojos negros

-Hay algo que debo hablar con una insignificante humana como tú, espero que sepas escuchar atentamente a tus mayores- y sonrió con desprecio pero con maldad

¿Acaso pretendía que le respondiera?, ¿Qué pasaba por la cabeza de ese monstruo? , Pensaba gritar pero recordé que las únicas personas que estaban en el instituto en el momento eran 2 mujeres del servicio, Laura y Erika, limpiando los baños que se encontraban en lo más profundo del colegio, Haru y yo, Sam, así que, en otras palabras, estaba sola y aterrada, realmente aterrada.

El monstruo acerco su mano derecha y la puso justo al frente de mi cara, me di cuenta de lo grande que era, no era una mano humana, era la de un demonio, un demonio malvado. No sé cómo pero comencé a sentirme mareada y mis parpados fueron cerrándose, mi cuero perdió fuerza, energía, para terminar apagándose y perder todo contacto con la realidad.



Mavis

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En el texto hay: demonios, amor adolescente, magia

Editado: 13.01.2019

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