Princesa de los lobos

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Capítulo 02

La "habitación" donde me trajo Marta -es así como se llama la castaña- es realmente hermosa. Tiene una enorme ventana que lleva a un "balcón", algo así me dijo que se llamaba Marta, tiene una cama muy blanda, un enorme ropero, una cosa cuadrada colgada en una de las paredes al frente de la cama, para ser más exactos. También hay una puerta que lleva a un baño y a decir verdad es muy lindo. La habitación es de un color lila claro, las fundas de mi hermosa cama son de color celeste casi blanco y las cortinas son negras.

— Deberías darte un baño — la miro con una ceja levantada.

— ¿Un baño? — pregunto ingenuamente.

— Si, un baño — me responde obvia, pero al ver la cara de confusión que tengo su mirada cambia a una aterrada — ¿No sabes qué es un baño? — pregunta, a lo que respondo negando con la cabeza. — ¿No te bañabas? — Me encojo de hombros — ¿No te lavaban el cuerpo?

— Mi madre había veces que me limpiaba el cuerpo con una toalla húmeda — le sonrío algo tímida — ¿Eso es un baño?

— Si, bueno, algo parecido — ladea su cabeza de un lado a otro — No te preocupes, yo te voy a ayudar — me vuelve a sonreír. A lo que mi loba interior se empieza a remover impaciente.

Itzel, quédate tranquila.
¡¡Vampiros!!

Ahora la que se tensa soy yo. Unos golpes se escuchan abajo y un olor a muerto inunda mis fosas nasales.

— ¿¡Dónde estás!? — se escucha la voz de un hombre, pero no se escucha molesta. Aun así me transformo en loba.

Apenas abren la puerta yo me abalanzo hacia él. Le gruño mostrándole mis colmillos sin embargo sus ojos azules no demuestran miedo sino ¿Felicidad?

— Estas tan grande y bella. — dice él con los ojos aguados.

¿Lo conocemos?
¡Él nos conoce!
¿De dónde?
No tengo las más mínima idea.
Yo menos.

— ¿Qué haces, Erin? — la voz de Axlin hace que me separe rápidamente de aquel hombre.

Me transformo nuevamente en humana y me quedo arrodillada en el suelo mirando a aquel hombre fijamente.

— Lo lamento mucho señor. — agacho la cabeza mostrando mi vergüenza

— No te preocupes. — Unos brazos fuertes me rodean toda la espalada, me asusto al principio pero luego le sigo el abrazo. — Mi pequeña sobrina.

Quedo completamente helada. ¿Qué fue lo que dijo?

¿Él es nuestro tío?

— ¿Cómo un vampiro puede ser mi tío? — lo miro dudosa.

Él se separa de mí y me mira a los ojos.

— No sabes nada ¿verdad? — ante su pregunta niego con la cabeza.

— Antes de que le digan cualquier cosa, ella tiene que bañarse y después podrán solucionar todo ¿bien? — me sorprendo un poco al escuchar la voz de Marta detrás mío.

— Esta bien — bufa mi "Tío".

Todos salen de mi habitación y me levanto del suelo para ir a donde está Marta. Ella me pide que me saque la ropa y me meta a la "tina". La supuesta tina es muy extraña, es como una gran olla con agua realmente caliente. Cuando me meto al agua aparece Marta por la puerta, con unos frascos en sus manos.

— ¿Coco con menta o fresa con chocolate? — pregunta alegremente.

— Fresa con chocolate — le contesto algo confundida.

Ella deja uno de los frascos en el lava manos y se sienta en la taza de baño para quedar cerca mío. Con una manguera me empieza a tirar agua tibia sobre la cabeza, cuando mi pelo está completamente mojado agrega un gel algo extraño en mi pelo. Luego me da suaves masajes en el cuero cabelludo, haciendo que me relaje y me den ganas de dormir.

— Me gusta tu pelo — dice, rompiendo el silencio que se había formado.

— Y a mí el tuyo — muy pocas veces me he podido ver en un espejo por lo que no recuerdo muy bien de qué color es mi pelo y mis ojos. — ¿Tienes algún espejo? — pregunto con timidez.

Ella se limpia las manos y se levanta a buscar algo. Descuelga una pequeña tabla y se acerca nuevamente a mí.

— Aquí tienes — me sonríe amablemente.

— Muchas gracias.

Cojo el pedazo de tabla y lo doy vuelta. En él puedo ver mi reflejo, ahora si me puedo ver. Mi pelo está del mismo color que hace seis o siete años atrás aunque un poco más largo y con algunas ondas, mi hermoso pelo blanco. Mis ojos se han aclarado un poco, antes los tenía azules mientras que ahora los tengo celestes, me gustan mucho. Tengo un pequeño agujero en mi mejilla derecha, mis pestañas están hacia arriba y muy largas, mis cejas son tan claras que apenas se ven. Tengo un pequeño puntito negro en mi labio del lado izquierdo y mi perforación en el labio se ha ido apretando cada vez más, se ve como si me estuvieran apretando esa parte. Aún recuerdo cuando mi madre me obligó a hacerme esa perforación, creo que tenía más o menos seis años y me dolió demasiado.



Carla Bustamante (Carla17)

Editado: 19.08.2018

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