Princesa de los lobos

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Capítulo 25

Una vez que el entierro llegó a su fin y terminamos de ordenar todo, nos pusimos a preparar las cosas para las cabañas. Tienen que estar listas esta noche.

— Iré a ver a Dana — bufa Axlin — admito que entiendo su dolor, pero no puede seguir llorando.

Dana no ha parado de llorar desde que llegamos a la cabaña. Entiendo su dolor, claramente que lo hago. Pero hasta Lis y Gael nos han estado ayudados, cabe decir que ellos son más pequeños aún. Solo espero que Axlin le diga las cosas de una manera suave, pues ella es un poco torpe en ese sentido.

Yo creo que se lo dirá directamente a la cara. No tendrá suavidad en decirlo.
¿Podrías tenerle un poco más de fe?
¿Fe? ¿Ha Axlin? — ríe ella — no digas tonterías.

Ruedo mis ojos e ignoto a Itzel en mi cabeza, la cual aún ríe. Mis nervios son tan grandes que se puede decir que llegan a las nueve, es por eso mismo que cada cosa que llega a mis manos lo termino rompiendo.

— Ten cuidado con eso Erin — pide mi tío. Miro mis manos y veo un fino florero que acabo de tomar.

Me doy la vuelta torpemente y el florero se resbala de mis manos. Todo pasa en cámara lenta. Mi tío corriendo para poder tomarlo en sus manos antes de que toque el suelo. El chillido lleno de preocupación de Marta. Y las malditas carcajadas de Luis y Luke.

— Eso estuvo cerca. — mi tío deja que un suspiro se escape de sus labios —. Creo que lo mejor es que vayas a ver qué es lo que puedes hacer en la cocina. Seguro serás de más utilidad allí.

(...)

— ¡Cuidado! — Grita Aldam — ¡Se queda la olla!

— ¿Mamá? — La llama Ian — ¿Tiene que haber fuego en la mesa?

¿Fuego? Arrugo mi frente y me doy la vuelta para ver qué es de lo que habla Ian. Esta se encuentra casi ardiendo por la culpa de un chispero que se encuentra prendido, uno que yo dejé ahí.

— ¡Erin! — Chilla Aldam — ¡Trae el extintor!

Rápidamente corro en dirección a la puerta y lo descuelgo de la pared. Nuevamente corro pero está vez en dirección a Aldam y la mesa casi en llamas. Me preparo para abrirlo.

— Ten cuidado al abrirlo... — Aldam no termina de decir lo que quería pues yo ya le he sacado el seguro. Todo a mi alrededor queda blanco.

— Lo siento... — susurro sonriendo como la niña buena que claramente no soy.

(...)

— ¡Esto es injusto! ¿Por qué me tengo que quedar aquí? — chillo mientras miro a Axlin.

— Eres un peligro público Erin, debes quedarte aquí. — gruñe está.

— ¡Eso no en verdad! — me cruzo de brazos mientras le doy una mirada llena de molestia.

— ¿A no? — Rápidamente niego con mi cabeza — ¿No fuiste tú la causante de casi un posible incendio en la cocina?

— Bueno yo...

— ¿No fuiste tú la que quebró más de seis floreros? ¿Y que por aquello el pobre Gael se cortará el dedo?

 

— Yo...

— Tú te quedaras acá — sentencia.

 

Tras decir aquello, se da media vuelta y sale de la habitación dejándome sola.

Son unas exageradas...
Tienes toda la razón...

Me tiró para atrás y me acomodo un poco en la cama. De apoco mis ojos comienzan a pesar. Dejo que un bostezo se escape de mis labios antes de quedar rendida en un profundo sueño. Lo mejor ahora es descansar.

(...)

— ¡Eres una maldita! ¡Una inútil! — grita mientras me da una patada en todo mi abdomen.

— Por favor... — chillo — ya no me golpees. — suplico.

— ¿¡Qué no te pegue!? — me toma de mi cabello haciendo que lo miro directamente a los ojos —. Erin si te hago todo esto es para que aprendas a comportarte cómo es debido, si lo hicieras nada de esto te estaría ocurriendo — me vuelva a lanzar al suelo — ¡Vuelve a intentar atacarme y te juro que te irá peor! ¡Es una promesa maldita niña!

— Lo siento tanto — susurro con un hilo de voz mientras me hago bolita en el suelo, me duele todo el cuerpo — no lo volveré a hacer.

— Más te vale — bufa mientras se da la vuelta en dirección a la puerta del calabozo. Una vez que ya no se encuentra dejo que lágrimas bajen por mis ojos y sollozos se escape de mi garganta.

Me siento de golpe en la cama, mi respiración es agitada, mi cuerpo está cubierto de sudor. Mi vista se dirige a cada mínima parte de la habitación, al notar que me encuentro sola y en ella, me relajo. Dejo que un suspiro se escape de mis labios mientras me paso mi mano por mi frente limpiando un poco el sudor que ahí se encuentra.

Tranquila, sólo fue otro mal recuerdo.
Si... lo sé.

Me paso una vez más la mano por mi cara y cabello para luego pasar a levantarme de la cama. Necesito bañarme. Quitarme todo este sudor del cuerpo y ¿Quién sabe? Tal vez de ese modo también pueda olvidar un poco ese estúpido recuerdo de mi cabeza. Odio con todo mi ser que aquellos recuerdos aún andén rondando por mi cabeza, me gustaría que se borraran, no sé cómo, pero que lo hicieran.



Carla Bustamante (Carla17)

Editado: 19.08.2018

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