Princesa de los lobos

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Capítulo 45

— Erin levántate ya — la voz de Marta se escucha muy cerca de mí.

— Déjame dormir un poco más — susurro mientras me acomodo en la cama.

— Coel ya se encuentra aquí — anuncia mientras me mueve un poco.

¿Ha esta hora? Maldito ¿Por qué no ha podido llegar antes? Me tenía preocupada.

De mala manera me levanto de la cama y Marta ve al pequeño cachorro.

— ¿Y eso? — señala al cachorro, luce sorprendida.

— Mi guardián — respondo restándole importancia — se me apareció ayer por un sueño... y bueno, aquí está — me encaminó hasta el baño — el libro me ha dicho que era mi guardián de por vida y que si no le agrado, se irá.

Me saco toda mi ropa, prendo la regadera y me meto debajo de ella. El agua recorre mi cuerpo de forma delicada, pero a la misma vez con un toque de agresividad.

— Hoy almorzaremos con la manada — dice esta — asique para los doce, ya tienes que estar en la cabaña grande.

Unos quince minutos después, ya me encuentro lista, envuelvo mi cabello en una toalla, me pongo una ropa interior que ahí estaba y salgo a la habitación.

En mi cama ya se encuentra lo que voy a usar el día de hoy. Una falda morada oscura, una polera de color blanca con el dibujo de un elefante al medio, el cual está lleno de color, la polera deja ver una parte de mi abdomen, unas zapatillas de lonas y por arriba un poleron largo, el cual me lo dejo abierto, de color blanco.

Me cepillo mi cabello y me terminó de arreglar. Tomo al cachorro en mis manos, este se queja un poco pero luego se vuelve a quedar dormido, y bajo con él. Tengo que mostrárselos a todos.

A esta hora ya deben estar desayunando. Con una sonrisa en mis labios me encaminó hasta la cocina. Apenas pongo un pie dentro del lugar, todas las miradas recaen en mí, pero también en el bulto en mis brazos.

— Buenos días — saludo.

Sus miradas aún siguen en mis brazos, todos tienen una mirada llena de curiosidad.

— ¿Qué es eso querida? — pregunta suavemente mi tío.

— Una cría recién nacida de lobo — respondo con obviedad.

— ¿De dónde lo has sacado? — Luis hace una mueca de asco — tiene un olor asqueroso.

Si él no hubiera mencionado aquello, yo jamás me hubiera dado cuenta de la peste que el animal radia. Realmente emana un olor asqueroso.

— Se supone que es mi guardián... — susurro mientras lo alejo un poco de mi mientras arrugó mi nariz.

— ¿Tú guardián? — preguntan todos a coro.

(...)

Después de contarles a los chicos lo que ocurrió en la noche, mientras desayunábamos, con las chicas decidimos en darle un baño al pequeño animal. El pelaje de cachorro es gris con blanco y negro. Es hermoso. Aún no sabemos el porqué de que el animal huele tan mal, aunque cabe decir que con el baño que le acabamos de dar, ha quedado con un mejor olor.

Salgo del baño y lo primero que me encuentro es a Coel recostado en la pared delante de mí.

— Tenemos que hablar, es algo muy importante.

— Bien — asiento con la cabeza — sube a mi habitación, yo ya voy.

Este se da la vuelta para irse en dirección a las escaleras y subir a mi cuarto.

Nuevamente entró al baño. Las chicas ya han secado al cachorro. Tomo una cobija limpia y lo envuelvo rápidamente en ella. Axlin entra al baño con un biberón en su mano, me lo entrega y, tras darle las gracias, salgo de ahí para subir las escaleras. Coel ya está en mi habitación.

— Bien... — cierro la puerta detrás de mí y me dejó caer en la cama — ya puedes hablar ¿Qué es lo que has averiguado?

Mi hermano se rasca detrás de su oreja, claramente nervioso. Pasan unos segundos en silencio hasta que al fin deja soltar un suspiro y conecta su mirada con la mía.

— Ya sé quién es la persona que ha enviado a aquellos cazadores a atacarte... — guarda silencio.

— Perfecto ¿Quién fue?

— Tú padre adoptivo... el alfa de la manada colmillo de acero — siento como si alguien me lanzará un balde de agua fría por mi cabeza, la cual recorre todo mi cuerpo — él te quiere ver muerta.



Carla Bustamante (Carla17)

Editado: 19.08.2018

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