Princesa Juliana - Libro 1

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Capítulo 10

Julia mira con asombro a Nicole. En todo este tiempo, e incluso leyendo el manuscrito, ha asociado a la princesa Juliana con una especie de bruja que utiliza pócimas y hechizos mágicos para utilizar unos poderes sorprendentes.

―No lo entiendo. Disculpe pero… ¿Por qué no es una bruja?

―¡Porque no lo es! Si la princesa fuese una bruja, eso significaría que tú y yo también lo seríamos. ―Señala molesta mientras toma una pausa para encontrar la mejor manera de explicar la situación―. ¿Recuerdas la ocasión en la que utilizaste por primera vez tu poder?

―Sí, fue cuando la conocí a usted y a esos hombres.

―Perfecto. Dime, ¿cuándo utilizaste ese poder dijiste algunas palabras mágicas? ¿Bebiste alguna pócima?

La niña se detiene durante un minuto a pensar, trata de recordar lo que sucedió en ese instante. Sus recuerdos son algo vagos pero está segura de algo.

―No hice nada de eso, sólo sé que sucedió.

―Esa es la respuesta. ―Sonríe y al ver la cara de incomprensión de Julia, añade―: pero trataré de explicártelo de otra forma.

Se sienta en la silla, coloca su mano al frente de Julia y empieza a formarse una bola de energía de color azul en la palma de su mano.

―Este es un ejemplo del poder psíquico y siendo más clara, del uso que de éste hace la séptima familia. Se llama ergoquinesis y se trata de una bola de energía creada a partir de energías invisibles que se encuentra alrededor del usuario pero, en este caso, lo he hecho de la energía producida por el aire.

―¿Aire? Aquí no hay mucho ―menciona mientras mira de un lado a otro.

―No se puede percibir fácilmente pero hay un conjunto de aire en la sala. Absorbí una cantidad atrayéndola con mi poder mental para poder crearlo. ―Cierra su mano y añade―: Si te pudiste percatar, no utilicé nada de lo que hubiera usado una bruja. ¿Esto ha contestado tu pregunta?

Julia niega incesantemente con la cabeza. Nicole se lleva la mano al cuello al sentir una pequeña frustración. No tiene mucha paciencia para explicar situaciones dos veces consecutivas.

―Sígueme, te explicaré lo que es el poder psíquico y en qué consiste la ergoquinesis.

 Nicole se levanta de la silla y empieza a caminar para dirigirse a las escaleras, Julia la sigue con emoción tangible que incluso se puede distinguir por un hermoso brillo en sus orbes azabaches.

Al subir al segundo piso, ambas entran en la alcoba de la menor. La señorita Carroll le indica a Julia con un gesto de la mano que se siente en la alfombra mientras ella busca algo entre los libros de dibujos para colorear de la niña. Cuando por fin encuentra lo que ha buscado, se sienta junto a Julia.

Lo primero que distingue la niña al tener el libro frente a ella, es una portada con dibujos de diferentes medios de transporte. Nicole se apresura a abrir el libro y le señala una imagen.

―¿Un avión? ¿Qué…?

―Es una avioneta ―dice Nicole corrigiéndola―. Tiene una enorme aspa al frente que lo diferencia.

―Una avioneta. ―Menciona sorprendida―. Es muy…

―Para elevarse, esa aspa debe dar vueltas a una enorme velocidad. En parte, su movimiento es impulsado por un motor pero, también es por el viento. ―Explica despacio interrumpido por segunda vez a su alumna al saber que si no lo hace, no terminará nunca la lección del día―. Cuando las aspas giran por acción del viento, producen energía y a esa energía se le denomina eólica. En muchos lugares del mundo, colocan enormes aspas como esas para utilizar la energía del viento para el consumo de la población.

―Y la séptima familia usa energía como esa, ¿cierto?

―Exacto, aunque la cantidad de aire o de cualquier otro elemento que necesitamos varía. Así, yo sólo necesite de un poco de viento que entró a la sala por una ventana.

«¡Los poderes son increíbles! ¡La señorita Carroll es increíble!»

Como si Nicole pudiese leer ese pensamiento en su pequeña alumna, abre su boca rápidamente para cambiar el rumbo de la conversación.

―En fin, lo único que hacemos es accionar nuestro poder psíquico para que… ―se detiene a pensar en la mejor alegoría― sea como un imán que atraiga energía a nosotros y seamos capaces de usar la ergoquinesis.

―¿Por eso es que la séptima familia es diferente? ―dice relacionando lo dicho por Nicole con los textos antiguos―. Nosotros somos los únicos imanes que atraemos energía y no como los demás que la expulsan.



Julissa Snchez Arias

Editado: 31.07.2018

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