Princesa Juliana - Libro 1

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Capítulo 14

Dos mantas de color blanco se encuentran debajo de un gran árbol en el jardín de la familia Byington. Alrededor del sitio, se encuentran muchas flores de distintos colores que pintan el paisaje.

La pequeña Julia camina detrás de su maestra hasta el lugar donde están las mantas. Nicole es la primera en sentarse y luego, con un movimiento en la mano, le pide a la niña que haga lo mismo en la otra manta.

―¿Qué estamos haciendo aquí, señorita Carroll? ―Pregunta mientras acaricia una flor roja.

―Hemos terminado todo lo referente a tu educación de los manuscritos sacrosantos y, como aceptaste luchar contra la princesa para conseguir tu libertad, pensé que era momento para que entrenaras tu poder de ergoquinesis…

Asustada por las palabras de Nicole, Julia se levanta súbitamente.

―Usted me dijo que me olvidara de que debía aprender a mentir, robar y asesinar. ―Señala con enojo―. ¡Me mintió!

―¡Por supuesto que no! ―Contradice enfadada por haberle dicho mentirosa―. Déjame terminar de hablar antes de empezar a dar falsos señalamientos. Siéntate de nuevo y escúchame.

Muy poco convencida, Julia decide acatar las órdenes de Nicole y vuelve a sentarse.

―No te voy a enseñar esas cosas, lo que voy a enseñarte es el poder que utilizamos los miembros de la séptima familia que en un futuro, servirá para protegerte.

―¿Protegerme? ―Dice al no comprender de qué pero de inmediato, una idea viene a su mente―. De la insurrección, ¿cierto?

―Sí, ellos son nuestros enemigos, quienes han atentado contra todos los contenedores de la princesa Juliana.

Julia guarda silencio. A su memoria viene la historia que leyó en el manuscrito donde según éste, en un principio, los agentes de la insurrección eran parte de las familias protectoras pues pertenecían al sexto linaje del cual se separaron porque no estaban de acuerdo en servir a la princesa.

Al recordar ese detalle, un pequeño escalofrío recorre el cuerpo de la niña. Ese escalofrío no es más que temor, el temor de saber que alguien intentará matarla sin un aparente motivo. Porque, ¿qué había hecho ella para ganarse el odio de gente que ni siquiera la conocía?

En un momento, percatándose del temblor en el cuerpo de la niña, Nicole se acerca a ella y acaricia con suavidad su cabeza.

―Julia, no pienso mentirte. En tu posición como la doceava princesa, muchas personas intentarán hacerte daño debido al poder que tienes y, no me refiero solo a los miembros de la insurrección. Sin embargo, todos los miembros en la organización Juliana tenemos el deber de protegerte. Leonti, John y yo, te protegeremos aunque nos cueste la vida.

―Yo no quiero que ni usted ni ellos mueran por mi culpa ―menciona con los ojos llorosos, sintiendo una gran opresión en su pecho.

La conversación ha tomado un rumbo no muy bueno para Julia. Nicole la observa con algo de pesar. Ha llegado el momento de decirle a Julia el incidente ocurrido a su arribo a la ciudad de los Ángeles; es su derecho saberlo por muy doloroso que sea.

―Hace un par de semanas, George mi chofer murió. ―Anuncia Nicole sin esperar más―. Cuando viajábamos en el automóvil, nos atacaron dos miembros de la insurrección, ellos tenían por misión capturarte y posiblemente asesinarte. George murió en el ataque. Tus padres no te dijeron nada porque les prohibí hacerlo, les prometí que yo me encargaría de darte la noticia.

―¿Murió por mi culpa?

Al pronunciar esas palabras, las lágrimas de Julia empiezan a brotar. A la verdad, solo conoció a George una vez pero el hecho de que haya muerto por su culpa la hace sentir mal. Nicole la observa y decide responderle:

―Eso no importa, lo trascendente y lo que debes tener en cuenta es que muchas personas podrían morir por tu causa. Sin embargo, habrá una menor probabilidad de que mueran si aprendes a defenderte y a no depender de los demás. ―Saca un pañuelo de su bolsillo y limpia las lágrimas de Julia―. Por eso, es necesario que aprendas la ergoquinesis.

―¿Con la ergoquinesis también puedo protegerlos?

―Por supuesto. ―Afirma la maestra y le sonríe―: En estos momentos debería dejarte llorar todo lo que quieras pero necesito que aprendas cuanto antes la ergoquinesis. Así que, por favor, tranquilízate.

Con la duda aún presente en sus ojos, Julia hace un esfuerzo por no seguir llorando. No quiere aprender algo que provoque un daño a otras personas y tampoco quiere que hieran a sus papás y su hermanita. No sabe cómo hacer para protegerlos sin dañar a alguien pero está segura que la señorita Carroll le ayudará a encontrar una respuesta.



Julissa Snchez Arias

Editado: 31.07.2018

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