Princesa Juliana - Libro 1

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Capítulo 22

―Señor, apresúrese ―dice Julia mientras corre en el patio y se sienta en una manta de color morado―. Quiero mis juguetes aquí.

Lauper camina hacia el lugar indicado por la niña, avanza lento pues en sus manos carga una montaña de juguetes de todo tipo de tamaños, formas y colores.

Desde la puerta trasera de la casa, observando la situación, están Leonti y Nicole. Esta última sostiene la caja con el obsequio para su alumna. El día anterior no pudo entregárselo porque llegó tarde de su cita con el investigador y luego, conversó con sus compañeros acerca de los movimientos a realizar para proteger a la pequeña niña de cabello liso y negro de cualquier mal. El tiempo se fue deprisa y cuando subió para entregar la dádiva, Julia estaba dormida.

La señorita Carroll empieza a caminar a la par del joven Góluveb, se acerca a su alumna que la observa con un brillo en sus orbes negros. Julia le sonríe y levanta sus manitos.

―Este es tu regalo, lamento la tardanza ―se disculpa entregando la caja roja.

Como cualquier niño de su edad, Julia no pierde tiempo y con rapidez abre la caja, saca el regalo y se encuentra con un peluche de felpa.

El color de la bella conejita es blanco casi en su totalidad pues, la excepción son las largas orejas cafés que se extienden hacia abajo y su redonda nariz rosa que la hace ver tierna a la vista de cualquiera. Su vestido amarillo, cubre su afelpado cuerpo y es resaltado por un lazo rosáceo con naranja que adorna su cuello.

Al distinguir la belleza de su nuevo juguete que ha tomado un lugar privilegiado sobre los demás, Julia lo abraza contra sí con total felicidad, sintiendo en el acto como si estuviera abrazando una nube por lo suave del objeto.

―Tía Nicole, muchas gracias. ―Agradece abrazando a la joven―. Prometo que la cuidaré mucho, será mi favorita.

Julia abraza de nuevo su juguete mientras se mueve de un lado a otro. Luego, se dispone a jugar con los demás muñecos. Nicole sonríe y se gira para ver a sus compañeros. Leonti sonríe y John la observa extrañado pues no se percataba de que la relación con la niña había llegado a ser tan estrecha.

Los tres agentes se acercan al lugar en que Julia se divierte. Leonti un poco más interactivo se une a jugar rápidamente con la pequeña al igual que John, excepto que a Lauper se le hace más dificultoso pues no está acostumbrado a jugar con niños.

Por otra parte, Nicole se limita a observar y respirar un poco de aire fresco. Después de varias semanas, es la primera vez que puede relajarse ya que extrañamente Dan no se ha aparecido a trabajar. La ausencia del hombre hace que la atmósfera esté más tranquila por lo cual, puede descansar de la estúpida y sarcástica sonrisa de Gasser. Además, tanto ella como Julia pueden descansar del entrenamiento y su alumna puede pasar el día de los más normal posible, sin presiones que le produzcan molestias.

Los ojos azules de Nicole se pasean por el paisaje a su alrededor que parece como si un enfrentamiento nunca hubiese existido. Afortunadamente, los agentes que trabajaron para reconstruir la escena, lo hicieron excelente y en tan sólo una noche. Más espléndido aún, es el que Julia no se haya percatado de la ausencia del gran árbol debido a lo despistada que puede ser en ocasiones. Por el momento, eso es una ventaja aunque Nicole sabe que en el futuro, podría representar un problema.

―Cuando Anne regrese del trabajo de mamá, jugaremos con mi conejita ―expresa sonriente Julia despejando el pensamiento de Nicole.

En este momento, lo principal para su alumna es disfrutar de su niñez y que mejor para ella, que jugar con su hermana menor. Aunque en un principio, Julia se sentía triste porque su hermana tenía que irse al trabajo con su mamá y ella tenía que quedarse junto a la señorita Carroll y los dos hombres, ha comprendido que el trabajo de los agentes es cuidar de ella y que su hermanita es cuidada por unas personas especiales de la empresa en la que trabaja su madre y que está junto a otros niños que son hijos de los compañeros de trabajo de Caroline.

―Es hora de la merienda ―señala Góluveb mirando su reloj.

―Pero Leonti, yo quiero seguir jugando ―protesta la niña haciendo pucheros.

―¿Cuántas veces te lo he dicho? Debes dejar de hacer esos gestos infantiles. ―Interviene la joven maestra―. No es apropiado para una princesa.

Mostrando su descontento, Julia frunce el ceño a su maestra para demostrarle su inconformidad ante la comparación con la princesa Juliana. De inmediato, Nicole lo percibe y rectifica:

―Perdóname, a lo que me refería es que no puedo dejarte crecer con ese tipo de gestos. Algún día te convertirás en una señorita y no se percibirá correcto en la sociedad que te comportes de esa forma.



Julissa Snchez Arias

Editado: 31.07.2018

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