Princesa por Equivocación (libro #2)

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Capítulo 16

Tengo tanta hambre que no sé a quién esperábamos tanto, la mesa se mantiene en silencio por órdenes de un guardia que nos ha dado, así que tuve que dejar de ver la comida para que la saliva no se saliera de mi boca, mi estómago empezó a rugir haciendo que hubiera una guerra entre todos mis órganos para poder llenar ese vacío que no ha sido llenado de comida desde hace minutos. Todas nos dábamos una mirada esperando que alguien respondiera si sabe a quién estábamos esperando pero nadie dice ni una palabra y no solo eso, el momento se veía cada vez más incómodo al no ver dentro de nuestra mesa al rey Arturo, a la reina Valentina y al príncipe Xavier.

Suspire abrumada al saber que faltaban seis días para verlo y no solo eso, el tiempo se volvía eterno al solo recibir clases, hacer tareas y tener que entretenerme en algo. Saque un paquete de chicles del bolsillo de mi pantalón y con cautela se los fui pasando a cada una de las chicas aunque solo Holliday me lo acepto. Podía ver como Wayberly seguía molesta conmigo pero no iba a discutir con ella ahora mismo, tengo que darle su tiempo y solo esperaba que ese tiempo sirviera para que ella reflexionara y se diera cuenta que solo se está haciendo un daño en quedarse aquí.

—En pie.

El mismo guardia apareció y nos dio una orden y como si todas fuéramos unos robots nos levantamos mientras yo hacía una rostro de extrañes al ver lo que estábamos haciendo.

—La reina Afrodeth—grito en melodía el guardia—y el príncipe Lucas.

Intente esconder mi rostro de sorpresa pero al ver a la reina y a Lucas entrar como si ambos se conocieran ni siquiera me quedó tiempo en analizar todo cuando ella con una voz mandona y repugnante habló.

—Todas ustedes necesitan modales, no es necesario que les digan lo que deben de hacer.

Me mordí la lengua para no sacar alguna de mis perlas así que solo la mire mientras observaba como ella nos daba a cada una, una mirada de abajo hacia arriba pero de pronto se detuvo en mí y mire como sus ojos se abrieron mucho más de lo normal hasta alzar sus cejas y curvar sus labios. Estaba preparada para una excelente crítica de parte de esa reina que ni sabía de dónde es pero me di cuenta que Lucas permanecía a su lado como si ambos fueran más que conocidos; él con una mirada sobria y llena de malicia, me sonrió hasta decirle algo al oído a la reina Afrodeth quien levantó de nuevo sus cejas y dejo de ver a Lucas solo para asentir y luego darnos una señal para que todas nos sentáramos.

El sonido de un cuchillo o un tenedor al chocar con el plato de vidrio hizo que la reina levantara la vista y rápido la transformará en una mirada oscura que hasta el niño más pequeño pudo haber temido que lo miraran así.

— ¡¿Qué no puede haber silencio en esta mesa?!—Gruñó.

Rodé los ojos mientras me decía en la cabeza que quizás ella tenía los oídos tan sensibles para no soportar un ruido tan pequeño; Holliday pareció palidecer cuando la reina le llamó la atención y no solo eso mire como sus mejillas se tornaron rosas ante la vergüenza que está pasando, intente comunicarme con Wayberly con la mirada pero ella seguía manteniendo la cabeza agachada sin ni siquiera levantarla para ver la comida.

— ¿No debería estar usando vestido, señorita Leaky?—la mire molesta de reojo.

—No tenía ganas de usar vestido, su majestad—le dije con indiferencia.

—Una dama se debe de vestir formalmente no como una campesina—mi sangre empezó a hervir.

— ¿En serio? ¡Oh disculpe! No sabía que me encontraba en una academia de modales—le dije con ironía.

—El príncipe debe haber estado muy ciego para elegirla como candidata para esta competencia—mencionó con burla.

—Y el rey debe haber estado también muy ciego para elegirla como su esposa y reina al trono—ella se quedó perpleja ante mi contestación—y si me disculpa—me levanté—me marchó, se me quito el apetito. —Lancé la servilleta a la mesa dejando mi plato repleto de comida.

Escuché como unos pasos llegaron hasta a mí y pronto me tomaban del brazo haciendo que girara y llegará a tener la cara de la reina a unos centímetros de la mía. Podía ver como ella, cada vez insertaba sus uñas en mi brazo pero intentaba no quejarme del dolor así como sus ojos verdes me desafiaban y en ellos había una llama de rabia que está a punto de encenderse más si volvía a abrir la boca y le decía algo que no fuera de su agradó.

— ¿Qué fue lo que dijiste?—Habló entre dientes.

—No lo diré otra vez pero si quiere volverlo a escuchar… El rey estuvo muy equivocado al elegirla como esposa y reina—se lo repetí lento.



Isabel Moz

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En el texto hay: principe, princesa, corona

Editado: 29.11.2018

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