Príncipe Oscuro

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Capítulo l

  Erika McCall estacionó su reluciente ferrari rojo delante del bar donde solía reunirse con David de vez en cuando. 

    David y ella se conocían desde pequeños y siempre jugaban juntos, pero no fue hasta dos años atrás cuando él finalmente le propuso ser su novia, Erika aún recordaba ese día como el mas feliz de su vida y desde entonces siempre lo hacían todo juntos. Pero últimamente parecía que su novio estaba extraño, distante, sentía como si siempre pusiera excusas para no estar con ella, por supuesto, lo achacaba al exceso de trabajo y exámenes, pues ni siquiera se le pasaba por la cabeza que él pudiera plantearse dejarla.

    A Erika nunca la dejaba nadie, todos se mataban porque ella les dedicara un minuto de su tiempo, a sus ya 19 años era toda una belleza. Tenía un largo cabello rubio que le caía en ondas por la espalda y unos brillantes ojos verdes que eran capaces de cautivar a cualquiera. Era una chica bastante alta para su edad, aproximadamente de un metro setenta y poseedora de unas largas y sensuales piernas. Su piel, de una palidez que contrastaba a la perfección con el tono claro de su cabello, le conferían un aspecto casi angelical. Y su rostro, de pómulos altos y nariz respingada, con labios finos y delicados, le dan toda la apariencia de una diosa griega, por eso siempre había sido sumamente popular entre los hombres.

     Echa un manojo de nervios entra en el bar y mira en derredor buscando con la mirada a David. Lo encontró sentado en una de la ultimas mesas frente a una gran ventana que daba a la transitada avenida. Tenía la mirada perdida en el ir y venir de los coches mientras degustaba distraidamente una taza de café. Ella se acerco a él casi corriendo.

-¡Hola!- saludó Erika llena de efusividad mientras se le tiraba encima para darle un beso en los labios que para su sorpresa él reullo.

-Hola- le respondió sin siquiera mirarla, gesto que no pasó desapercibido a la chica.

-Pero bueno cari ¿y a ti que te pasa?- dijo ella mientras se sentaba en la mesa frente a él.

-Estoy cansado eso es todo, sabes que tengo muchos examenes últimamente, me dejan exhausto.

-Yo tambien tengo muchisimos exámenes y no me ves con cara de perro mojado todo el bendito día, además, si no querias verme con no haberme llamado tenías- Erika ya se estaba cansando de la actitud de David, porque después de que ella hacia de todo por complacerlo lo menos que podia hacer él era mostrar un poco más de entusiasmo.

-Te llamé porque necesitaba hablar contigo de algo muy importante y no es necesario que te pongas asi, hoy no estoy de humor para aguantar tu mal genio.

-¿Mal genio? ¡Yo no tengo mal genio! El único que ha estado insoportable los últimos días has sido tú, que si estoy cansado, que si tengo que estudiar, que si he quedado con mis amigos.... el caso es que ahora ya nunca tienes tiempo para mi, para nosotros.  

-Tengo obligaciones a diferencia de ti, debes entender que el mundo no gira a tu maldito alrededor -espetó él algo desganado mientras se frotaba la cien.

-Ahora estas siendo cruel.... -le hizo saber ella con una mueca -¿insinuas que no tengo obligaciones? Solo quiero pasar un poco más de tiempo con mi novio ¿tan malo es eso?

-Si lo que tu digas, el caso es que en verdad necesito hablarte de algo, no quiero discutir.

-Esta bien, de hecho yo tampoco tengo ganas de discutir, dime eso que me tienes que decir.

-Si.... -David se quedo en silencio un momento como si lo meditara- pero primero dime como van las cosas por tu casa.

A Erika esta pregunta la tomo desprevenida y se quedó un momento mirandolo atontada antes de responder.

-Para serte sincera todo sigue igual, a decir verdad creo que hasta peor, la situación en la empresa de mi familia es crítica, estamos oficialmente en bancarrota y me parece que pronto tendremos que cambiar de casa- Erika dejo escapar un suspiro de resignación.

-¿Y te encuentras bien con eso?

-Tampoco hay mucho que pueda hacer, pero mientras te tenga a ti a mi lado todo lo demás no importa- dijo ella llena de seguridad mientras se adelantaba para tomale la mano, pero él al ver cuales eran sus intenciones la retiro rápidamente con gesto nervioso.

-Mira Erika, la verdad es que de eso mismo queria hablarte, no quisiera tener que decirtelo en un momento como este pero no me queda de otra.....

-¿A que te refieres?-preguntó duvitativamente, dada su actitud los últimos días en el fondo intuía exactamente lo que quería decir, pero no podía creerselo.

-Lo que quiero decir es que estoy terminando contigo- esas palabas tan secas y claras le dolieron más a Erika que si le hubieran dado un puñetazo en el estómago y sin poder contenerlo lágrimas de frustración empezaron a recorrer su rostro.



Mary

Editado: 21.10.2019

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