Príncipe Oscuro

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Capítulo III

¿Que se suponía que había pasado? ¿Quien era ese extraño desconocido para venir aqui de esa manera diciendo todas esas locuras? ¿Quien rayos se creía para decirme que le pertenecía, como sabía mi nombre y como diablos había logrado desaparecer tan rápido?

Todas esas preguntas y más taladreaban mi cabeza, sin ser capaz de encontrarle un sentido lógico a nada.

Decidí que lo mejor sería regresar a casa, pues era posible que en cualquier momento le diera por volver a aparecer y eso era lo último que necesitaba. Aunque también era posible que solo se tratase de un excursionista decidido a gastar una broma. Esa parecía ser la opción más lógica sin duda, pero algo dentro de mi me aseguraba que todo lo ocurrido había sido completamente real.

Antes de marcharme le dedique un último vistazo a la laguna y tomando el colgante entre mis manos, me despedí de mi hermano con una sonrisa, ya volvería a venir en otra ocasión con un poco más de tiempo. Desahogarme con él, aunque solo fuera de forma espiritual, es lo que me ayudaba a hacer llevadero el día a día. 
Salí del bosque y camine con pasos lentos por la carretera hasta mi auto. Aún hacia bastante frío y abrazaba la chaqueta lo más posible contra mi cuerpo, debi haber traido algo un poco mas abrigado.... tendré que recordarlo para la próxima. Abrí la puerta del conductor y me dejé caer con un suspiro sobre el mullido asiento de tapicería negra. Me sentía agotada tanto fisica como mentalmente. Estaban ocurriendome demasiadas cosas a la vez y no creía ser capaz de aguantar una más, me sentía perdida.

Al llegar a casa era casi de mediodía y como siempre ni mamá ni papá se encontraban. Él trabajando en la oficina.... o acostandose con su secretaria, ya no son un secreto para nadie los vicios de mi padre. Y ella probablemente en casa de alguna amiga o de compras, a pesar de nuestra critica situación mamá no perdia su obsesión por gastar dinero, según ella la "relajaba". Extrañaba aquellos días lejanos en los que aún actuabamos como una familia, pero desde la muerte de Erick no hemos vuelto a ser eso.

Lo menos que tenía era ganas de prepararme el almuerzo, cocinar no se me daba demasiado bien y seguro dejaría todo hecho un desastre. Desde que se fue Martha, nuestra cocinera y ama de llaves por años, no se valerme sola, porque a todas estas habíamos tenido que despedir al servicio, dada nuestra situación financiera.

Fui directo a mi habitación y sin pensarlo dos veces me desplomé sobre el colchón sin ganas de moverme siquiera, no es que sea perezosa ni nada.... bueno quizas un poco.... pero ahora de manera inexplicable me sentía realmente cansada. No se cuanto tiempo pasó, pero supongo que no habrán llegado ni a 5 minutos, cuando comence a sentir como mis ojos se cerraban lentamente, cayendo en una profunda oscuridad....

Sin saber como ni por qué al abrir los ojos me encontraba en una habitación poco iluminada y fría. Parpadee varias veces con la intención de despertarme y ser más consciente de mi entorno, dandome cuenta de que en verdad me encontraba en algo que parecía más bien una especie de calabozo. Era amplio y en cada esquina había antorchas que iluminaban de forma tenue el espacio. Las paredes eran de ladrillos corrompidos por el tiempo, llenos de humedad y musgo.

Intenté moverme para llegar a la puerta y escapar así de este horrible lugar pero mis pies y manos no me respondían, fue entonces cuando me percaté de que estaba encadenada con los brazos extendidos a una especie de vara de hierro que sobresalía de la pared en forma de V inversa. Mis piernas también quedaban incapasitadas por una especie de grilletes que las mantenía juntas y me impedían moverme. Mi largo cabello rubio me caía desparramado por los hombros y parte de la cara dificultandome un poco la visión, pero era incapaz de apartarlo.

De pronto la vieja puerta se abrió de golpe emitiendo un fuerte chirrido y una corriente de aire helado recorrío el lugar haciendome estremecer. Sentía miedo, frío y un gran desconcierto ¿Que diablos hacía yo allí y en esas condiciones? Escuche unos fuertes pasos repiqueteando contra la piedra del suelo y logré divisar entre la penumbra una sombra que avanzaba cada vez más hacia mi. Aquello no me gustaba nada. Quien quiera que se estuviera acercando iba a encontrarme en una situación bastante embarasosa e indignante y eso hizo que la furia empezara a bullir dentro de mi. Aunque quien sabe.... quizas viniera a desatarme.

Entonces lo vi. ¡Era él! ¿Como podía ser posible....? Delante de mi, observandome con una sorisa burlona se encontraba el chico del bosque ¿Alistar se llamaba? Estaba descalso y solo llevaba un par de pantalones que se veían bastante antiguos. El torso lo tenía completamente desnudo, permitiendome observar a plenitud sus trabajados musculos. El pelo lo traía revuelto y enmarañado dandole un toque extremadamente sexi. Me sentía como una pequeña presa a merced de su depredador. A pesar de la situación, me encontre con que no podía dejar de observarlo, Dios... sin duda es irresistible..... ¡¿Pero acaso estoy loca?! ¡Como rayos se me ocurre pensar eso en un momento como este! Definitivamente algo debe estar mal conmigo. Pose mi mirada en sus electrizantes ojos azules y pude apreciar la diversión en su rostro.... ¡¿y ahora que le causaba tanta gracia...?!



Mary

Editado: 21.10.2019

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