Prohibido Amarte

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Capítulo 14

El viernes en la mañana me despertó el fuerte sonido del tiembre, quien podría ser tan cruel de molestarme cuando estoy disfrutando de mi dia libre, si animos de saber quien era, me acomode y segui durmiendo, pasados unos cinco minutos el tiembre volvió a sonar y desperté como la princesa Ana de Frozen, babeando sobre la almohada y con el cabello alborotado. Extrañada por no esperar a nadie, fui a abrir la puerta.

-No es cierto - dije con la boca abierta mientras vi a mi amiga Samantha entrando a mi casa.

-Si la montaña no va a Mahoma… - dijo mientras entraba. Cerré la puerta y le ofrecí algo de beber.

-Me sorprendiste - exclame cuando nos sentamos en la mesa de la cocina con una lata de Pepsi cada una.

-Espero que para bien - bromeó - o me equivoco.

-Claro, tenemos muchas cosas que contarnos. No sé cómo disculparme…

-Ya, Layla, deja eso. Te conozco bien, no te preocupes. Y ya nos pondremos al día después, ahora vamos a lo que me interesa.

-¿Qué te interesa?

-Tu jefe - dijo como si fuera obvio y yo fuera idiota.

-Oh, no. - gemí - Solo es mi jefe, no empieces a ver donde no hay.

-Claro, por eso te has sonrojado - rio - pero hablando en serio ya dime ¿Cómo la tiene?

Escupí todo el refresco. Ya iba a empezar.

-No va por ahí nuestra relación, es estrictamente laboral - mentí.

-Mira, Layla, no sé con quién crees que estás hablando, a mí no me engañas. ¿Ya tuvieron sexo?

-Samantha, por Dios… - dije medio escandalizada, medio muerta de risa.

-Venga

-No hay nada, Samantha, un poco de tensión sexual por mi parte - reconocí - pero nada más. ¿Te quedas a comer?

-Sí, pero pedimos comida china.

-Me leíste la mente - me dispuse a llamar por teléfono.

Cuando Samantha salio del servicio se sento en el sofá y quitándose los zapatos se cubrió con una manta.

-Estare una semana por aquí, ya sabes, vine con la sinfónica para tocar.  Me gustaría salir estos días contigo, hace tiempo que no nos vemos y no pasas de visita por España.

-¿Hasta cuando te quedas por aquí? - pregunte tapándome con la misma manta.

-Estare hasta el próximo domingo -sonrio, y al ver la gran alegría que tenia en sus ojos, me sentí muy mal al no poder estar con ella todo los días de su estancia - casi lo olvido - dijo mientras se levantaba de golpe y dirigiendose a su bolso saco dos entradas - son para el concierto de mañana - me entrego las entradas y me sorprendi de que me invitara a tan grande gala.

-Muchas gracias amiga - la abrace y sujete las entradas - pero déjame decirte que no te podre acompañar está semana ya que viajare por negocios.

-¿Qué? - se sento a mi lado y me miro extraña - ¿Te vas de viaje con tu jefe? No me mientas, cabrona.

-No te miento. Sí. Me voy de viaje de negocios - dije yo, volviendo a sonrojarme.

-No me lo puedo creer, Layla. ¿Y no pensabas contarme nada?

-Pero es que no hay nada que contar, Samantha. Te pones muy pesada.

-¿Me pongo pesada? Eres la nueva protagonista de las cincuenta sombras de Grey, ¿te has dado cuenta, verdad?

-No seas tonta. Es mi jefe. Somos dos profesionales que miramos por nuestra empresa, solamente por nuestra empresa - dije yo seriamente, aunque en el fondo me estaba partiendo de risa, porque a Samantha no le faltaba un poco de razón.

-Tú dirás lo que quieras, pero a mí no me engañas. Tú estás buenísima y él está buenísimo. Sería una gilipollez que no lo intentaras, Layla.

-Que no intentara el qué - dije con aire dubitativo.

-Lo que ya sabes - dijo ella con una mirada pícara.

-Estoy cansada de que me presiones de esa forma. No me voy a tirar a nadie - dije yo con un tono enérgico, aunque sabía perfectamente que ya lo había hecho por más de una ocasión.

-Eso lo dices ahora tú, pero ya veremos si eres capaz de contenerte. Tú vas de monja, pero luego te lo montas muy bien.

-Sí, claro –dije con ironía.

-Pues otras no hemos tenido ese currículum, Layla. Otras no hemos tenido nada de nada - contestó Samy con aire infantil.



Susy Davalos

Editado: 13.09.2019

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