Prohibido el amor

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 23

*RECUERDEN QUE NARRA ESTEBAN*

Lucas seguía gastando saliva en vano, no se quería dar por vencido, cualquiera pensaría que lo habían mandado a la guerra.

—¿Por qué no puede ser en el mío?

—Por mi no hay problema, puedo dormir en el sofá.

Donde sea con tal de que me dejen descansar.

—O en el auto—. Agregó Keira.

—Para nada—. Negó Anna.

—¿Cómo se te ocurre?—Oscar le lanzó una mirada a su hija: “la que debería dormir ahí es otra persona”.

—¿Por qué se empeñan en hacerme la vida difícil?

—Deja el drama—Anna rodó los ojos—Tu cama es más grande que la de Lucas.

—Ya, o sea que ellos van a dormir juntos...En la misma cama—Keira paso su mirada de su hermano a mi y así varias veces, mientras en sus labios se estaba dibujando una sonrisa pícara.

—Eso sí que ¡No!—. Lucas movió los brazos frenéticamente—. No y no.

—Entonces, ve a dormir con una chica que no haya jugado con tus sentimientos...—. Le sugirió Anna.

Alzó la vista pensativo—¡Sin cruzar la línea, señora Anna!

—¡Exacto! No tienes opción y, dado que, ya está todo más claro, pasemos a la siguiente fase.

—Pero…

—Mis hijos tenían que salir dramáticos como su madre—. Susurró mi su… Susurró Oscar.

Lamento los inconvenientes, estuvieron cerca de tener el control total del sistema. Por suerte, he podido solucionarlo a tiempo. Recomiendo que no le den mente a lo que pude llegar a decir, puesto que en ese momento no era yo. Que quede bien claro.

—Hagan lo que se les de la gana—. Gruñó Lucas.

Yo no espere ni un segundo más, subí a la habitación y me tiré en la cama. Estaba realmente agotado ¡Casi y no podía con mi propio peso! Apenas y he estado aquí unas horas y creo que me han quitado unos años de vida… venir aquí seguido sería una misión suicida.

Hice un análisis rápido y el resultado dio para colocar la alarma lo más temprano posible, según mis cálculos y para mi buena fortuna, me convenía que no fueran madrugadores (en realidad, lo dudo)… Entre más rápido me vaya, mejor.

Y con ese pensamiento, mis párpados se cerraron y me sumergí en lo que recordaba que era un hermoso y que ahora mismo se había convertido en un escalofriante mundo de ensueños.

•••

Esteban estaba profundamente dormido. Un hilo de saliva se deslizaba de la comisura de su labio inferior y amenazaba con aterrizar en la frente de Lucas que, media hora antes, a regañadientes y muy cansado, se había tirado como un costal de papas, al lado de su acompañante que ni siquiera se inmutó.

Lucas se puso en la punta, tratando de no rozar a Esteban, pero éste no dejaba de poner su atlético brazo en su rostro. No importa dónde fuera, Esteban se rodaba buscando un poco de calor; pues la señora Anna, con su afán de tener una noche apasionada con su marido, olvidó darle las sábanas que dejó en la planta baja.

Lucas no podía dormir con los ronquidos de Esteban a taladrándole los tímpanos. No se puso a pensar en lo cansado que estaba el hombre para hacer semejante ruido, de hecho, no le importaba. Él solo quería dormir en paz.

Mas tarde, un nuevo sonido fuerte parecido a uno chiflido, se unió  al compas del de Esteban. Del otro lado de la habitación, Keira tenía una almohada es su cara y grito con todas sus fuerzas. La tiró a la pared y se levantó a recogerla para volverla  a castigar con sus gritos y así siguió haciendo hasta que calló rendida con medio cuerpo fuera de la cama.

No se sabe quién se acercó a quién. Si Esteban terminó colocando su brazo sobre la almohada de Lucas que estaba a centímetros de su cabeza o fue Lucas el que se terminó de acercar montando su pierna sobre las de Esteban, quedando sus rostros a escasos centímetros.

A nadie le molestó el grillo que se encontraba en esa planta, tampoco los ronquidos y mucho menos los aplausos que se escuchaban en otra habitación.

Segundos antes de caer la saliva de Esteban sobre Lucas, en la cocina, alguien había abierto la ventana y había logrado ingresar a la casa.

•••

Me sobresaltó al escuchar un estrupicio. Sentí mi cuerpo más pesado lo que hacía que no pudiera moverme con facilidad. A duras penas entreabri los ojos, tenía la vista nublada y era poca la claridad que brindaba la luz de la luna que se colaba por la parte libre de la ventana que habían olvidado cubrir.

Mire a mi alrededor y por poco y choco con el rostro del hermano de Keira que, por cierto, tenía algo brillante en su frente. Tenia prácticamente parte de su cuerpo sobre el mío dejando encarcelado.

Como pude, lo hice a un lado ignorando una parte de mi mente que me decía que lo tirara al piso. No más moverlo y sentarme en la cama, Lucas dio vueltas en la cama hasta que se dio de bruces contra el piso.



Laury M. S.

#13020 en Novela romántica
#2087 en Chick lit

En el texto hay: desamor, desafios, amor en el trabajo

Editado: 10.02.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar