Prohibido el amor

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Capítulo 21

Durante la cena tuvimos una conversación muy interesante. Se podía decir que todo iba bien hasta que Lucas abrió la boca, quién diría que buena información se podía sacar gracias a ella.

Papá había comenzado un aburrido tema de conversación sobre la política, de la que me vi obligada a desconectar. Mamá estaba inusualmente callada y muy analítica, mi sistema de alarma se encendió; parecía que se estaba tomando algo en serio. Fue lo mismo que hizo cuando le dije que me iba a mudar, estaba sopesando las posibilidades; estaba muy segura que dudaba que pudiera vivir por mi cuenta. Fue gracias a la fuerza de voluntad que no le di el placer de verme regresar, como de seguro esperaba que hiciera.

Papá si confiaba en mi o, por lo menos, eso era lo que me parecía.

Lucas mencionó de la nada, cortando una aparente interesante conversación entre Esteban y mi padre—¿Y tú hermana? —Preguntó tranquilo, mientras se llevaba una cucharada a su boca.

Unos segundos antes, había decidido tomar varios sorbos del jugo de mora, cuando des pronto escuché la palabra hermana, si, hermana… ¡¿HERMANA?!

Escupí el líquido  de mi boca.

—¿Tienes una hermana? —Traté de que mi voz sonará indiferente, pero estaba sorprendida y apuras penas había dejado de toser.

No parecía molestó por la repentina interrupción y mucho menos por la abertura de un tema que, no iba a dejar pasar tan fácilmente hasta si quiera pudiera caminar unos centímetros hasta la orilla.

Asintió.

—¡Pero si yo apenas sabía de dos!

—¿Te acuerdas cuando me mostraste una imagen en Instagram  donde salían dos bellísimos caballeros? Palabras tuyas, no mías—Lucas tomó un sorbo de su jugo como si llevará horas hablando y tuviera la garganta reseca. Más bien, quería darle más suspenso, le gustaba adueñarse de las conversaciones ajena—. Estaban elegantes en uno de los eventos que su padre organiza cada año—Volvió hacer una pausa, dándome tiempo para recordar o, poniendo mi poca paciencia a prueba—Apenas te fijaste en los dos y no viste más allá. A lo lejos, se podía ver al resto de los hermanos, incluyendo a Esteban y a la exquisi…

—Ajá…

—Esta bien. Estaban brindando dándole la espalda a la cámara—. No parecía haber terminado, pero lo interrumpí.

Miré a Esteban y evite bajar la vista, de todas formas era inútil ya que se encontraba sentado frente mío y la mesa impedía que viera mi objetivo—. Si Esteban se encontraba dando la espalda, ¿Cómo es que…?—Con las dos manos hice como si estuviera apretujando una pelotita; nada de traseros.

No podía decir si mi papá supo a lo que me refería. Quedaba demás decir que mamá estaría decepcionada si ese era el caso.

¿En ese tiempo necesitaba gafas? ¿Cómo no me di cuenta de su trasero? La corriente del rio de los recuerdos perdidos iba trayendo fragmentos de ese momento, estaba por recogerlos cuando...

—Si te diste cuenta, de hecho, imprimiste la foto. No la recortaste porque los compa estaban buenos, según tu, claro.

—Sabemos que no eres gay, Lucas—. Se adelantó mamá que también quería saber el final de la historia.

—La cosa es que cogiste un marcador rojo y encerraste el tra…

—Uff, está comida está riquísima. Sigan comiendo.

—¿Todavía la tienes? —Se fue por la borda mi inútil intento de cambiar de tema.

¿Tú también, papá?

—Seguro la tiene en la caja que está ba…

—¡LA TIRÉ HACE RATO! Para ser mas exacta, fue después de que te fueras, Lucas.

Podía escuchar a Esteban reírse en mi mente.

—En realidad, tampoco es que sea un secreto.

—Lo que pasa es que no es de las que suele investigar a profundidad—Aclaró mamá.

—Lo raspadito le basta—Apoyo papá.

—Hay cosas más importantes, ¿Vale?

—De todas formas, me parece raro que no hayas adquirido información en el trabajo—. Dijo Esteban muy seguro, como si supiera todo lo que hablaban sus empleados.

—Para que veas. Me gusta conseguirla por mi cuenta—. Le guiñe un ojo.

—¿Hola? ¿Por aquí? Ya fue mucho de Keira. Ya es hora de que sea mucho de Lucas. No me has respondido, Esteban.

—Debe de estar recorriendo el mundo. A ella el negocio familiar no le interesa; sin embargo, mi padre sigue intentado hacerla cambiar de parecer.

—Es un alma libre—Convino Lucas.

—Exacto.

—Y tú padre le quiere cortar las alas—Agregue.

—No exactamente. Él le ha dicho que puede seguir cumpliendo sus sueños, con un horario y poco tiempo, claro; pero que trabaje. De todas formas, el capricho no le va a durar mucho—hizo una pausa—. Le han dado más tiempo por lo que es la única mujer.

Lo decía como si le hubiera gustado tener un poco de su suerte.

—Lo imaginé—. Dijo papá.



Laury M. S.

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En el texto hay: desamor, desafios, amor en el trabajo

Editado: 10.02.2019

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