Prohibido enamorarme de ti

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II

2-. Fiesta PARTE I

***

Eva Clare.

Skylar y yo subimos a mi habitación  y me dio ropa para cambiarme ya que la mía se encontraba arrugada y sucia. Eran unos vaqueros oscuros con una blusa negra y una chaqueta de mezclilla. 

***

Cuando se hizo la hora de partir a la institución nos fuimos en el coche de Adam y llegamos a los quince minutos. 

Adam estacionó el coche y nos bajamos. A los cinco minutos las chicas ya estaban arriba de Adam, literalmente. Mi amiga tenía los puños apretados a sus costados y su cara estaba roja de la furia. En cualquier momento parecía que iba a explotar. 

Tomé la mano de Skylar y la alejé de allí. Luego de eso emprendimos camino hacia la oficina del director para buscar nuestros horarios.

—¡Esas perras! ¿es qué aún no entienden que Adam es mío? —masculló con enfado.

—Ya, ya, Adam no te cambiaría por nada. Lo sabes —le dediqué una cálida sonrisa.

Ella relajó los hombros y esbozó una amplia sonrisa.

—Sí, lo sé. 

—Entonces, si lo sabes ¿por qué te pones tan insegura? Él te ama y nunca dejará de hacerlo.

Cuando llegamos a la oficina pedimos nuestros horarios y que, lamentablemente, no nos tocaba ninguna clase juntas, bueno, casi ninguna, sólo geometría. 

—Bueno, nos vemos en la hora del almuerzo —comentó Skylar.

Dicho eso, se fue caminando por los pasillos.

Me di vuelta y emprendí camino a mi clase de Inglés. Me coloqué los audífonos y sonó la canción de Tove Lo, Bad as the Boys. 

Todo iba bien hasta que tropecé con alguien. Perdí el equilibrio y terminé cayéndome de trasero. Levanté la mirada y me encontré con la mirada burlona de Luke Covey y sus amigos. 

¿Por qué a mi, Dios? ¿qué he hecho para que me castigues así?

Luke Covey, jugador del equipo de fútbol y mejor amigo de Adam. Un completo idiota egocéntrico. ¡Lo odiaba! siempre lo he hecho, desde muy pequeña me ha hecho la vida imposible, no le tomo mucho en cuenta, aunque me irrite su comportamiento, solo paso de él y trato de no cruzarme en su camino, no es porque le tenga miedo, no, realmente es porque le repudio. Y lo peor de todo es que el condenado es realmente atractivo.

—¿Te caíste, Clare? —preguntó con falsa preocupación.

—No, tranquilo. Sólo estoy admirando el hermoso suelo, ¿viste lo brillante que está? —le sonrío con sarcasmo.

Él se ríe entre dientes.

—Vaya, no me di cuenta. Gracias por la información.

Me siento en forma de indio y me cruzo de brazos y entorno los ojos.

—¿Te costaría tanto agacharte y ayudarme a levantar? ¿tan idiota así eres? —le pregunto, con hastío.

Luke hace como si estuviera pensando y luego, responde:

—Eh, pues... ¿Y si no quiero? —sonríe de forma arrogante.

Resoplo irritada y me levanto de un salto. —Ojala te pudras en el infierno, Luke.

—Te estaré esperando allá, mo chère —hizo una reverencia y luego se marchó.

—Idiot! —respondí en Francés.

Giré los ojos y seguí caminando hacia mi destino.

***

Las clases transcurrieron como de costumbre, hasta la hora del almuerzo.

Salí del salón de Historia y exclamé:

—¡Gracias a dios! —suspiré aliviada. 

—Eres muy dramática —comentó con diversión, Alek. Era nuevo y me tocaba con el casi todas las clases.

Era alto, cabello color negro y con bellisímos ojos verdes. Bueno, no era tan guapo como Adam, pero era atractivo. No de forma exagerada como Adam.

—Oh, merci beaucoup —esbocé una sonrisa.

—¿Perdona, qué? —frunció el ceño y me miró con confusión.

—Nada.

Él gira los ojos con diversión y seguimos caminando hacia el comedor. Cuando llego tomo una bandeja y me dirijo a la fila con Alek.

Tomo una recipiente con ensalada, dos manzanas y una soda sin azúcar. ¿Qué? estoy a dieta. En el caso de Alek... Toma dos porciones de pizza, una bolsa de golosinas y una soda.

Con la mirada busco a Skylar y la encuentro en la mesa de los chicos populares hablando animadamente con las animadoras y con Adam a su lado. Paso de largo y busco una mesa que esté desocupada. 

Había una que estaba en un rincón. Caminamos hasta allá, pasando por la mesa donde estaba Skylar.  Ella no me vio pasar, pero Adam sí. Este frunció el ceño, pero no la detuvo para que se sentase con ellos.

Cuando se sentaron en las sillas de la mesa, Alek empezó a devorar su pizza con fervor.

Hice una mueca de asco. Odiaba la pizza, era algo que repudiaba, además de Luke, claro.

—¿Cómo puedes comer eso? es asquerosa. Dégoût —mascullé.



Mika

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En el texto hay: adolecentes, amor, humor escolar

Editado: 18.08.2019

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