Prohibido Enamorarse

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Capitulo Nueve

Esa sensación que para las personas que bailamos. Ese momento en el que estas en el escenario todo a tu alrededor se opaca, no existe nadie solo la música y el ritmo que envuelve al cuerpo. Una vez que la presentación comenzó Jared estaba sentado en la primera fila.

Sus ojos me acompañaron más de una vez en cada movimiento que hacía, me incomodaba a veces que me mirara tanto y es que su mirada me traspasaba la piel. Como si él me deseara.

Los nervios nunca estarán de acuerdo con tu cuerpo y menos si es esta la primera de las clasificaciones. Me sentía nerviosa porque si lo estropeaba todo acabaría hundiendo mi posibilidad de irme. Hubo un peligroso momento en el que mis ojos se cruzaron con los celestes de Jared lanzando a su vez una sonrisa que me desconcentró y caí al suelo casi estropeándome el pie. Me levanté y volví a bailar sin mirar al público solo a los jueces.

Me desconcentraba mirar a Jared.

— ¿Estás bien? —me preguntó Jared cuando la presentación terminó. Él había entrado en el camerino de las chicas que la cual estaba vacío.

Yo me preguntaba en este segundo si realmente habré pasado.

—Sí. —le dije mientras le daba la espalda para poder quitarme la blusa beige manga larga que había usado en la presentación por una un poco holgada.

Al otro lado del salón pude escuchar la voz de Jared, el me estaba hablando.

—No te rías. —dije volteándome a mirarlo.

—No me rio de ti, estuviste genial. —me ruboricé por lo que tuve que dejar de mirarlo para que no lo notase.

—Creo que me quitaran ventaja. —me sentía devastada.  Y los resultados no lo darían hasta después de una semana.

Jared se acercó a mí y me abrazó.

Era la segunda vez que sus abrazos me hacían sentir mejor y es que no sé qué es lo que me pasa con el que cuando hace este pequeño detalle me siento como si no fuese yo.

—No harán eso, estuviste grandiosa. —Me dijo al oído— me impresiona tu forma de desempeñarte en el escenario.

—Lo dices porque eres mi amigo.

Hubo un escaso momento de silencio en el que me puse a pensar si lo que dije lo había oído. O si solo le dolía esa palabra.

A mí me daba igual si somos amigos o no.

Yo solo esperaba que él se quedara a mi lado aun así se entere lo que siento...

—No lo digo porque soy tu amigo. —Hizo una pausa separándose solo un centímetro de mí y con una de sus manos acarició un mechón suelto de mi cabello— Lo digo porque yo jamás miento ante cosas realmente serias.

Yo le regalé una sonrisa y él me la devolvió.

—Deberíamos irnos. —solté como si me hubiese asfixiado, rompiendo la conexión que teníamos al mirarnos a los ojos.

Salimos hacia la mañana rebelde de Miami, bajo el viento fuerte pero arrullador y el olor al mar que se sentía ya a varios metros de distancia. No había momento en el que el mar dejase de mezclarse en el aire y mucho menos el sonido de las olas al formarse. Jared me miraba con afán, algo ansioso. Me llevó de vuelta a casa.

Lo notaba un poco tenso, sus manos se extendían por el volante y sin mirarme a mí en ningún momento. Y lo agradecía, porque de vez en cuando sentía esa rara locura cuando me mira, siento la adrenalina dispararse justo por debajo de mi estomago y luego recorriendo hacia mis venas.

 

 

La tarde de ese mismo día me había quedado en casa de Gwen para estudiar ya que mi madre había salido y yo no quería quedarme sola. Jared por otro lado estaba en práctica con el equipo de futbol de la escuela, se suponía que él no iba a ceder ante el engatusamiento de Milo por el simple hecho de que el corre más rápido que Nick por lo que casi lo ponen como capitán a Jared no le importa, el no pertenece aquí de todos modos. Y desde que me acostumbré a Jared, creo que preferiría estar en mi habitación con él bajo su mirada penetrante y no con Gwen a quien conozco desde que tenía cinco años.

—Crissa —dijo Gwen mientras se pintaba las uñas de los pies con un esmalte azul marino—, te has perdido el show de esta mañana Amber Green es la comidilla de la escuela.

Yo me asombré y la miré con interés.

— ¿Que sucedió? —Le pregunté— No me digas. ¿Tanner Lacrosse?

Gwen asintió.

—Ellos discutieron por Ray. —susurró con una sonrisa malvada.

— ¡¿Gwen lo hiciste tu?! —le dije mirándola con los ojos entrecerrados

Ella me miró con sus ojos verdes dándome a entender que era lo que había hecho.

—Tenía que cobrármelas por lo que ella me hizo en noveno grado. —dijo mientras que esperaba que sus uñas se secaran. A veces su nivel de locura me daba miedo a tal punto que deseaba no ser su mejor amiga.

— ¡Dios! A veces eres un monstruo. —dije fingiendo repugnancia.

Ella se rió y me lanzando una almohada hacia mí.



Danuby Blanco

Editado: 07.09.2018

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