Prohibido Enamorarse

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Capitulo Diez

Cuando despierto a la mañana siguiente, es como si una estampida me cayera aplastando toda mi cabeza. Me remuevo lentamente y lo siento. Su miembro duro dentro de sus bóxers rozaba detrás de mí. Me sonrojo e intento que no haya pasado nada. Trataba de recordar las cosas que sucedieron ayer y es nulo. Todo es como si mi mente se borrara, excepto cuando casi me besa.

—Jared, despierta. —murmuré volviéndome hacia él. Jared se quejó y me enredó entre sus brazos, su torso se sentía cálido y traspasaba a través de la camiseta de pijama que yo usaba para dormir.

—Diez minutos mas... —contestó perezosamente. Joder era un dilema tratar de despertarlo.

—No diez minutos no. —dije colocando mis manos en su espalda.

Oh dios mi imaginación me lleva a donde no debería por lo que muerdo mi labio inferior para no decir algo imprudente. Maniobro para poder salir de su red y salgo de la cama directo hacia el baño donde me doy una ducha y busco en los cajones del mismo baño mi ropa interior. Entro de nuevo a la habitación con la toalla cubriendo mi cuerpo. Mi querido amigo seguía dormido así que igual tomé mi ropa y me vestí en el baño.

Al salir Jared aun dormía. Me le acerqué y besé su mejilla.

Solo era un gesto dulce. Él se removió lentamente observándome con una sonrisa entre sus provocativos labios.

—Crissa.

—Jared. —respondí devolviéndole la sonrisa.

— ¿Porqué no me levantaste? —me preguntó mirándome ya vestida con mi uniforme de la escuela.

—Porqué dijiste diez minutos más. —Le dije levantándome de la cama para tomar mi mochila—, Me iré en el auto de mi madre.

El asintió y se desperezó.

—Bien nos vemos mas tarde. —tiró una de mis almohadas hacia mí y yo me reí.

—No hagas tanto desastre en mi cuarto y no toques mi ropa. —dije esta vez seria. Me puse mis zapatillas negras y salí.

 

Casi como una hora después del almuerzo, nos habían trasladado a la biblioteca para estudiar ya que las aulas las estaban remodelando. Me senté cerca de las ventanas mientras leía un libro y comía un donut que Gwen me había dado para disculparse. Una silla a mi lado chirrió y no me gustaba para nada de quien se trataba, volví a mi libro y solo ignoré que me observaba.

— ¿Porque no contestas mis llamadas? —me preguntó Nick.

—Porque no quiero hablar con desconocidos.

—Crissa no soy un desconocido. Soy tu... —yo cerré el libro y le interrumpí.

—Todo lo que entre tú y yo pasó quedó atrás.

Tenía ganas de estamparle el donut en su cara. Es un sin vergüenza que piensa que las cosas son normales, que todo por lo que pasé fue fácil y no es así.

—Si claro me dirás que superaste lo nuestro.

—Sí, lo hice y tengo novio. —declaré arrogante y disfrutando ver como su reacción era decaída.

— ¿Ah sí? —dijo desafiante.

Yo asentí decidida.

—Es el que acaba de entrar. —Señalé a Jared—, tenemos mucho tiempo de novios.

Me golpeé yo misma mentalmente. Pude haber dicho otra persona pero después se daría cuenta de que estoy mintiendo, además mi cercanía con Jared era como decir que nada de esto era mentira.

Nick miró con recelo a Jared que al pasar por las chicas se sentó a mi lado sonriéndome.

—Jared. —susurró Nick secamente.

—Nick. —Jared era extraño porque esta vez sonreía y no era odioso.

—Así que ahora eres novio de mi ex novia. —Dijo Nick mirándome a mí— Ahora recoges las sobras.

No debí haber dicho nada en ese momento. Jared me miró también sin entender hasta que se dio cuenta y luego de las palabras de Nick el trató de mantener su puto orgullo aun más elevado.

—Claro, tengo suerte de tenerla. —dijo alegremente entrelazando sus dedos con los míos. Es excitante como se sentía, me picaba como un enjambre de abejas.

Suspiré con cierto alivio.

Nick por otro lado se echó a reír cínicamente.

—Ahora no solo te follaste a Jenny Pilort si no que ahora vienes esta semana a follartela a ella. —Dijo Nick ganándose una mirada de odio por parte de Jared— Eres ingenioso.

Estaba empezando a sentir nauseas.

— ¿Es a caso tu problema? Porque si hablamos de idiotas tú fuiste uno. —le contestó Jared con cierta amargura en su voz. Los dos discutían y hubo un momento en el que no podía aguantar más y me levanté, deteniendo en seco su discusión.

No quiero ser una de esas en la lista de chicas por jugar, no quiero ser parte de este juego peligroso. Tengo muchas razones del porqué no lo quiero en mi vida y entre esas están las suficientes aunque pocas experiencias que he tenido a lo largo de mis 17 años y simplemente no creo que me consiga a mi misma estando con él y respirando su mismo aire.

Siento que en cualquier momento podré caer yo sola sin necesidad de tropezarme.



Danuby Blanco

Editado: 07.09.2018

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