Prohibido Enamorarse

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Capitulo Catorce

La luz del día me despierta, busco con la mirada la silueta del chico que anoche estaba a mi lado pero ya no estaba allí, tenía que acostumbrarme a que esto sería así. Me vuelvo hacia el lado que él ocupó y aspiro el olor, su olor.

Salgo de la cama con la sabana cubriendo mi cuerpo y entro en el baño. Me doy una larga ducha, aun sentía el hormigueo en mis piernas. El sabor de sus labios quedó en los míos. Las imágenes pasan tan deprisa que no puedo controlarlas. Enjabono mi cuerpo pensando que en la noche anterior.

Salgo envolviéndome en una toalla.

Me sentía pegajosamente feliz, con una sonrisa en mi rostro que por más que tratara de borrarla jamás se iría. Mi madre me miró extrañada, gracias al cielo que ella en la noche se había ido a una salida con sus amigas, porque si no me hubiese encerrado de por vida en mi propia habitación.

—Hola mamá. —saludé sentándome en el taburete. Ella estaba preparando panqueques, yo tomé uno y le unté chocolate.

—Estas extraña hoy. —dijo, noté que estaba vestida con un vestido ajustado color rojo sangre que le llegaba hasta por encima de las rodillas.

—Solo estoy feliz. —le expliqué sonriendo.

Mi madre se echo a reír con ganas, ese era el momento en el que me moría por dentro al escuchar la perfecta risa de mi madre. Ella se sentó frente a mí examinando mi rostro con sus ojos.

—Tu padre llega hoy a Miami, tu hermano ya debe de saber eso y creo que también vendrá. —tomó un sorbo de jugo de arándanos.

—Pues estaré en casa de Gwen esta tarde, llegaré temprano hoy. —dije sin mirarla. Me estaba incomodando que me examinara de esa forma con esos ojos maternales que me traspasan casi mis pensamientos.

Una vez que terminé de desayunar subí a mi habitación a lavarme los dientes y tomar mi mochila. Pegué un brinco de muerte cuando Jared me asustó cuando salía del baño.

El se rió de mí.

—Me mataras un día de estos. —susurré cerrando la puerta de mi habitación. Mi madre se enojaría si viese a Jared a esta hora en mi cuarto. Él se acercó a mí midiendo cada paso sin dejar de mirar mis ojos.

Y estando a solo dos centímetros de mí me dio un corto beso.

—Espero que esto quede entre estas cuatro paredes. —murmuró al alejar sus labios de los míos.

— ¿Porque lo dices? —le pregunté, no es que yo fuese corriendo a gritarle al mundo a todo pulmón sobre lo que pasó entre nosotros.

Aunque sería una gran idea, prefiero que esto quede aquí.

—Porque no quiero que nadie se entere de esto. —espetó.

—Jamás hablaría con nadie de esto a excepción de Gwen. —Dije respondiéndole con franqueza—, No es que me den ganas de que todo el mundo se entere de mis relaciones íntimas tampoco. Solo digo.

Las llantas del auto de mi madre hicieron eco en la entrada. Jared se sentó en mi cama. Yo le seguí pero me quedé de pie no quería llegar tarde pero tampoco quería despedirme de él.

—Es que no quiero que te tomen por algo que no eres. —dijo él. Había algo de sinceridad en su voz, pero también estaba otra cosa más que no lograba descifrar.

Jared en sí era un enigma difícil.

Ya tenía bastante con ser su novia de mentira y creo, de verdad creo que esto no terminará bien para los dos. Para nada bien. Jared me miraba esperando una reacción, pero, ¿qué tipo de reacción esperaba? ¿Duda? ¿Ganas de matarlo? No, en ese momento no pensaba bien las cosas, quizás por el hecho de que lo tenía aquí delante de mí mirándome con esos ojos celestes tan profundos y si los miraba tanto tiempo me recordaban a la noche de ayer.

— ¿Por qué no me preguntas? ¿Por qué no haces reacciones normales?—dijo mostrándose preocupado.

—Porque sé que pasará algo que no está en mis manos. Sé que querré irme y no volvería, pero no me conoces tampoco Jared. —Le expliqué retirando mi mirada de la suya—, Yo también tengo mi forma de ser, yo también sé lo que es alejar a alguien con solo hablar de mí.

— ¿Volverías aun si te hiciera daño? —me preguntó el esta vez, podía sentir su mirada quemando un punto débil de mi cuello. No sabía cómo responderle cuando la respuesta ya era obvia, yo me quedaría a su lado aun así viese un monstruo en el. Y es que lo quería, lo quería como si fuese algo más pero no me correspondía.

—Yo volvería aun así no dejes que lo haga. —le susurré.

Miré el reloj en mi teléfono y me di cuenta que iba  tarde a la primera clase.

—Sera mejor que nos vamos. —dijo poniéndose de pié al mismo tiempo que yo.

¿Cómo es que a pesar de lo que anoche ocurrió no puedo mirarlo a la cara? Jared se empeña en hacer de esto algo difícil y doloroso a la vez.

Ya no quería tener que cambiar mi estado de ánimo por él y sus estúpidas palabras, no tenía ganas ya de tener que llevarle la corriente. Me sentía renovada no solo porque estaba aprendiendo de la vida en el poco tiempo que llevo conociéndole si no que también me estaba probando a mí misma. Esta semana me darían el resultado de las pruebas de ballet y tendría que esperar hasta terminar la escuela para irme a Nueva York. No sé si aun estaba lista para esa vida, no quería dejar nada atrás.



Danuby Blanco

Editado: 07.09.2018

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