Prohibido Enamorarse

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Capitulo Dieciocho

Una discusión, mis padres discutían siempre. Desde que era niña escuchaba sus discusiones filtrarse por las paredes de mi habitación y no entendía el porqué seguían juntos si ya no hay amor, claro solo hijos de por medio que no quieren realmente involucrarse entre tener que elegir a solo uno de los dos. Y como Liam ya no vive con nosotros yo quedo mas en medio de ellos que mi hermano. A veces pienso si es así como nos vemos Jared y yo.

¿Me veía como mi madre? No era posible, pero si era un poco probable.

Salí por la ventana de mi habitación quedándome en el tejado, era mi rutina desde que ellos se encuentran en la misma habitación. Y así me libraba yo cuando era pequeña, veía las demás casas en el vecindario y me preguntaba porque las cosas allá abajo se veían tan pequeñas. Pero el caso actualmente es distinto. Ahora pensaba en que haría con mi vida. Muchas veces es difícil para nosotros como seres humanos tener que estar en medio de dos caminos, y entre ellas eran: el bien y el mal.

En mi caso es distinto yo tenía que elegir si irme o quedarme aquí.

— ¿Así que reflexionando? —salió mi hermano de la ventana.

—Sabes que no soporto sus gritos y discusiones sin sentido. —espeté. Yo mantenía mis brazos recogiendo las piernas para unirlas a mi pecho.

Estaba vulnerable, no sabía si era el maldito periodo o si de verdad tenía miedo. Un frio viento envolvía mi cuerpo y cada vez que soplaba fuerte me congelaba. Liam me puso una manta sobre los hombros.

Es doloroso ver como todo se fragmenta, como el sonido que hace algo al romperse. Incluso el corazón tiene su propio sonido, y no, un crash  no es suficiente como para describirlo y lo peor es lo que sientes. Ese inmenso dolor que cubre cada parte del cuerpo, incluyendo la respiración que siempre desaparece cobardemente. Liam me mira detenidamente antes de sentarse a mi lado, sabía que pensaba y lo que iría a decir. Mi hermano era de esos chicos que te confundían fácilmente y prácticamente sus emociones eran transparentes y siempre le ganaba en cualquier juego de mesa. Aun solía protegerme demasiado pero desde que mi fiesta no salió bien el solo me da mi espacio, sabe muy bien que no puedo ser yo misma si no me deja evolucionar a mi manera y creo que esa era la razón suficiente como para hacer que se fuera a Stamford a estudiar Psicología.

—Papá cree que mamá te está cortando las alas. —Me dijo—, Cree que no estás saliendo demasiado.

Yo solo me detengo y pienso si realmente debo responder a eso con una ofensa o si solo le respondo con un lindo sarcasmo de esos que él se gana cuando hace una mala gracia hacia mí. Y lo único que hice fue encogerme de hombros.

— ¿Estas pasando por esa etapa verdad? —me preguntó al ver que yo no respondía. Las etapas, era como Liam llamaba a las fases distintas que pasaba yo cuando no podía más.

—Supongo que sí. —Suspiré—, Es difícil pensar que es lo mejor para mí cuando no se qué camino tomar.

Yo miré a Liam, solo lo miré por varios minutos hasta que me abrazó. Nadie sabe lo que liberé estando tan cerca de quien me vio crecer y apoyó a cada momento, nadie entendería el amor que se ha forjado a través de los años  hacia este pequeño diablo que me molesta a cada segundo de mi vida y a la vez me protege.

¿Porque tengo dos caminos? Porque simplemente Jared y el ballet no pueden estar en el mismo camino si solo es un dedo de separación entre ambos.

—No lo pienses, tienes la oportunidad de tu vida y es alejándote de mamá. —Liam acarició mi cabello en medio del abrazo y simplemente no podía más.

Necesitaba liberarme a mí misma.

Esa misma noche decidí ir a casa de Jared, me sentía con todo el valor del mundo en elegir uno de los dos caminos, solo debía tener el momento adecuado. Toda emoción de verlo se ve esfumada al verlo saliendo de su casa lanzando la puerta con enojo, es como un animal salvaje y rabioso. El no me miró ni un segundo y solo se fue en su motocicleta. Llamé a Gwen y le dije que me iría a su casa a terminar la tarea de química que nos faltaba.

Tenía que fluir mis emociones al pisar la habitación pegajosamente rosa de Gwen, ella era como un escáner de mentiras y malas emociones y no es buena idea encenderlo. Terminaría de seguro dudando hasta de porque uso el mismo Gloss de siempre, eso era lo que hacia Gwen cuando no era la chica popular y bonita del instituto una maquina que lo sabe todo.

—Jared cree que eres su juguete. —Fue lo primero que me dijo al verme— y tu de tonta dejas que te manipule a su semejanza Crissa.

Aunque sus consejos jamás los sigo solo me quedo callada, dejando que sus palabras me entren por un oído y me salga por el otro. No es fácil. Jared hizo que me acostumbrara tan rápido a el que estoy empezando a angustiarme, porque no quería extrañarle.

Un ruido suena fuera desde el balcón de la habitación de Gwen y yo miro desde arriba como una silueta se mueve entre la oscura noche.

—Julieta. ­—dijo Jared encontrándose justo debajo del árbol de cerezas.



Danuby Blanco

Editado: 07.09.2018

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