Prohibido Enamorarse

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Capitulo Veintisiete

Cuando mis ojos son liberados de la tela que les cubría, parpadeé unas veces hasta enfocar realmente mi vista. Muerdo mi labio inferior entre una sonrisa algo boba. Lo que estaba frente a mí era una casa cerca de la playa, estaba algo descuidada por fuera pero totalmente iluminada. Es la casa que mi padre había comprado hace unos años atrás para unas vacaciones normales en familia.

—Tu padre dijo que podríamos quedarnos aquí. —dijo él apoyándose en una de las vigas de la entrada con sus manos dentro de sus pantalones elegantes y algo llenos de arena.

Tenía ganas de llorar en este momento, pero me reprimí, no quería arruinar el momento con mis lágrimas.

— ¿Mi padre? ¿Es enserio?

Asintió.

—Vaya... —murmuré sorprendida y todas las cosas encajaron. Por eso mismo él se portaba tan bien con Jared.

—Pasar la noche conmigo será tu castigo. —yo me reuní con él hasta estar de frente a su mirada.

—Entonces preferiría una condena entera, sin juicios, ni veredictos. —susurré tan cerca de sus labios, pero esta vez yo tomaría el control de su juego.

Antes de que pudiese tomarme entre sus brazos y besarme, me pavoneo hacia la puerta principal sintiendo su mirada intensa y una risa que no dura mucho. Las luces estaban encendidas y el vestíbulo se encontraba impecable, nada parecido al jardín. Las paredes eran de color celeste cielo y unas en color blanco y los muebles seguían aquí.

Recordé con una sonrisa en mis labios y colgué el saco que se encontraba algo húmedo por mi ropa.

—Yo solía correr por aquí. —toqué la suavidad de los muebles color amarillo—, Haces buen trabajo como  fantasma de las navidades pasadas.

El me sonrió.

—Es mi intención. Aunque probablemente no sea navidad. —se encogió de hombros. Gotas de agua salada aun escurrían por lo que era mi peinado de graduación—, Vamos a la habitación.

En una de las tres habitaciones, Jared eligió usar la principal. Al entrar vino el aire fresco y salado de la bahía a través de la ventana, él se apresuró en cerrar la ventana y enseguida todo era cálido luego se volvió hacia mí en un paso sigiloso.

Me senté en la cama, mirando todo a mí alrededor. Jared se sienta y enlaza una de sus manos con la mía, su tacto lo siento arder en el mío. Podía escuchar mi corazón latir lentamente en mis oídos.

Tomo un segundo para mirarle a los ojos y él me sonríe, de tal manera que pierdo la conciencia por un segundo y olvido todo. Olvido que me iré y no volveré a verlo más y esta noche se hizo para olvidar.

Para vivir de nuevo y sentir lo que queda sin remordimientos.

Me levanto de la cama con sus manos aun entrelazadas con las mías y me detengo justo frente a él y lo besé. Un beso inocente sin intención alguna, pero con Jared las cosas siempre serán distintas, sus manos queman en mí a pesar de que el vestido húmedo hace que el frio se cale en mis huesos, solo a pesar de eso es como si lo caliente de sus manos se trasladara hacia mí y extinguiera el frio.

De alguna manera llega al punto en el que pienso e imagino como habrían sido las cosas si él y yo fuésemos diferentes, si nos hubiésemos conocido de forma distinta. Como un amor a primera vista o algo por casualidad y lo admito.

Admito que en este momento, cuando no puedo más y dejo que me encienda llego a ese punto en decir y analizar que realmente lo nuestro es solo una casualidad. Algo que una fuerza extraña hizo para unirnos.

Él se aleja a regañadientes de mis labios y me mira con esos ojazos tan...

Digamos que increíbles para no decir perfectos o alguna cosa cliché y luego solo sonríe y no creo que pueda soportarlo más.

—Tomas la ducha tu primero, o yo —intenciones distintas a las de sus palabras se vieron en sus ojos.

—Tómala tu primero. —dije, mientras me peleaba contra los pensamientos en mi cabeza.

Podía haber pasado por mil momentos junto a él y seguía sintiendo esos nervios al momento en el que me mira. Quité las horquillas de mi pelo y lo peiné correctamente para que cayera por sobre mi espalda y mi flequillo firme sobre mi frente. Respiro con raras sensaciones, como esa adrenalina acumulada en mi estomago.

Entro en el cuarto de baño, escucho la regadera expulsar el agua sobre él.

Muerdo mi labio inferior.

Me deshago del vestido y la ropa interior, entro en la ducha ¿qué más podría suceder ahora? Es decir, ¿qué más aparte del deseo entre los dos fundiéndose en nuestros cuerpos pueda suceder? Jared me mira con sorpresa y a la vez con una chispa de calidez. Me acerco a tal punto que me aferro a su nuca y comenzar a besar sus labios, como si las ganas en todo el trayecto se hayan acumulado tan rápidamente. Como si quisiese dejar marcados mis labios en los suyos.

En menos de un segundo siento esa cálida sensación en mi vientre. Sus labios se sienten húmedos por el agua corriendo entre nosotros. Sus manos en mi espalda desnuda al igual que mis pechos en su torso. Jared se inclina aun más para alzarme entre en sus brazos, dejándome contra los azulejos de la pared. Mis piernas se enredan alrededor de su cadera y entra solo una vez en mí, tan duro y fuerte como es posible. Gimo.



Danuby Blanco

Editado: 07.09.2018

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