Promesa de amor

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Capítulo 16

Leticia: muchas gracias, Humberto. La vida a tu lado será demasiado hermosa, nuestra felicidad es completa porque al fin podemos realizar todos nuestros sueños juntos.

Humberto: ahora puedo decir con toda la extensión de la palabra que eres mi esposa. Por eso te hice esa promesa, quería ser todo para ti, pero no me equivoque contigo.

Leticia: como no hacerlo. Mis ojos reflejaban todo el amor que siempre he sentido por ti, pero eso me da mucha vergüenza, porque seguramente te diste cuenta desde un principio.

Humberto: eso precisamente me abrió los ojos. Solamente te veía a ti, nunca en la vida me ha importado nadie más que no seas tú, mi amada Leticia.

Ellos guardan silencio cuando ven entrar a las sirvientas, les empieza a servir su comida, ya que terminan de hacerlo se despiden de ellos para seguir con lo que estaban haciendo. Humberto toda su vida ha estado enamorado de ella, al principio pensaba que era un caprichoso que se le iba a pasar con el tiempo, pero eso no fue así. Ellos empiezan a comer, hasta que terminan y Leticia lo notaba demasiado pensativo

Leticia: me puedes decir que tanto piensa mi amado esposo. Le dice no se te olvide que también estoy para poder escucharte y ayudarte en lo que pueda.

Humberto: mis únicos pensamientos son para ti, pero también espero ser el único que este en tus pensamientos. Además, nunca me he considerado un hombre celoso.

Leticia: eso ni te lo crees tú mismo. Eso me recuerda cuando íbamos a la escuela juntos, no dejabas que nadie se me acercara y ahora entiendo la razón perfectamente.

Humberto: no veía de nada de malo con cuidarte. Nunca iba a permitir que nadie me separara de ti, eres lo que más amo en esta vida.

Ellos se levantan de su asiento, Humberto le lleva a recorrer las partes más importantes de la casa y ella se sorprende con cada lugar, hasta que la lleva al jardín. Sonríe cuando ve tantas flores que estaba dispuesta a cuidarlas

Leticia: nunca lo olvidaste. Toda mi vida soñé con tener un hermoso jardín y ese sueño se hará realidad gracias a ti, eso tengo que agradecértelo.

Humberto: solamente conozco una forma en que lo hagas y es darme un beso de amor. Pero, no vamos a entrar a la casa hasta que me lo des.

Leticia: sería más fácil que tú me lo dieras a mí. No me imagino tomando la iniciativa ante ti, me da demasiada vergüenza. Por qué esta vez, no lo haces tú y en otra ocasión lo hago yo.

Humberto: está bien. Solamente lo hago, porque quiero sentir tus labios con los míos, besarte se me ha vuelto una necesidad que me gusta demasiado.

Él se acerca a Leticia y la empieza a besar, pero esta vez fue un beso como reclamándola que era suya como él era de ella, termina el beso con una sonrisa. Ella no se esperaba lo que tenía pensado hacer, Humberto la carga entre sus brazos y entrar a la casa, sube las escaleras hasta llegar a su recámara y la acuesta con mucho cuidado en su cama

Leticia: fue muy lindo que me cargaras entre tus brazos. Deberías de hacerlo más seguido, pero no quiero que lo hagas porque te lo pido.



Karen Pamela De La O Jaimes

#1766 en Novela romántica

En el texto hay: boda, romance, fea

Editado: 22.10.2019

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