Protectora Celestial

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CAPITULO CUATRO

El canto es intercambiado por gritos de miedo. Mujeres y niños vuelan asustados mientras que los hombres los protegen. Los arcángeles aterrizan enfrente de la Corte Celeste y cortan una pluma de sus alas que inmediatamente se convierte en una espada letal. Toman una posición de ataque mientras miran atentamente al causante de todo el alboroto.

Me pongo de pie al ver que una criatura le arranca la cabeza a un ángel con armadura y la lanza lejos de su alcance. Sus ojos rojos miran a los otros guerreros y les gruñe mostrándoles sus dientes afilados cubiertos de sangre. Algo dentro de mí se enciende provocando que mis puños se cierren listos para golpear a esos seres oscuros y veo que detrás de esa criatura entra otra. Salta dispuesto a atacar a un hombre que está protegiendo a su familia, pero un ángel guerrero se interpone y con su espada hace un corte desde su ojo derecho hasta su hocico. La bestia gruñe ante el dolor y sus ojos furiosos se encuentran con el ángel. El guerrero se asusta cuando su herida se regenera y la criatura salta mordiendo su cuello haciéndolo gritar de dolor. Segundos después el ángel está muerto y se aleja en busca de otra presa.

Gritos de terror, espadas chocando con la piel gruesa de esas mascotas, sangre derramada en el césped y el miedo de cada uno de los ángeles al ver como los guerreros son desmembrados por esas criaturas se observa cerca del Árbol de la Vida. Es una masacre y mi deber es evitar que esas vidas sigan su curso, pero poco a poco otro ángel cae.

Cierro los ojos al sentir que algo se apodera de mi cuerpo. No comprendo que es y me desconcierta, pero no dejaré que alguien más muera. Abro los ojos y veo la pantalla completamente decidida. Prepárense para morir malditas mascotas.

Me alejo y camino hacia el centro de la habitación. Miro a mi alrededor sin saber qué hacer. Si voy a asesinar a esas criaturas primero tengo que ir hacia la Habitación del Creador, pero no tengo una idea clara de cómo hacer eso. Piensa Ava, estas en un lugar lleno de magia celestial ¿Cómo te trasladas de un lugar a otro sin la necesidad de saber en dónde está?

Analizo lo poco que conozco de este lugar y encuentro la solución.

—Nube llévame a la Habitación del Creador lo más rápido posible —ordeno y siento que el piso se mueve.

Me tambaleo un poco al sentir que el lugar está en movimiento, pero logro estabilizarme y dirijo mi mirada hacia la pantalla notando que otro guerrero cae muerto al suelo.  Es desconcertante para mí como algo totalmente desconocido se apodera de mí. No tengo conocimiento de lo que le está ocurriendo a mi cuerpo. Sin embargo, me siento afectada por lo que estoy presenciando y yo no he hecho nada para evitarlo. Cada segundo que pasa esas criaturas asesinan a sangre fría a un arcángel dispuesto a proteger a sus hermanos y evitar que salgan lastimados. Es una escena totalmente aterradora de presenciar.

Vamos, date prisa nube.

Poso mi mirada en Althea. Ella al igual que los demás ángeles están asustados por lo que está sucediendo, pero a pesar de ello tiene a Agatha detrás de ella para evitar que salga lastimada. Sus ojos grises como aceitunas miran asustados a las criaturas y en ese instante comprendo que está recordando lo que sucedió el día anterior con su madre. De un momento a otro veo que una de las mascotas se dirige a un niño indefenso. El pequeño se da la vuelta y corre asustado. Abre sus alas blancas y se impulsa para salir volando, pero la criatura muerde su ala derecha tirándolo al suelo. El niño grita de dolor.

— ¡Bastian! —grita asustada una mujer a unos metros de donde se encuentra el niño.

La mujer corre hacia el pequeño, pero un hombre la toma de la cintura evitando que se acerque. El ángel pelea y trata de zafarse de su agarre. Sin embargo, le es imposible y deja de luchar. Solloza dolida mientras mira como el niño grita de dolor cuando la criatura le arranca su ala. Es una escena impactante y doy un paso atrás ante esa imagen. La madre del pequeño abraza al hombre y llora mientras mira como su hijo se desangra en el suelo. No tengo una explicación a lo que me está sucediendo al ver tan escena, pero me afecta demasiado y enciende algo desconocido dentro de mí aumentando mis ganas de protegerlos.

¿Qué es lo que me está sucediendo?

Me acerco al sofá donde anteriormente estaba sentada y pongo mis manos sobre el respaldo mientras miro como la criatura le muerde el hombro derecho haciendo que el pequeño grite de dolor y que su madre tiemble en los brazos del hombre mirando como es torturado. El responsable de la inestabilidad de mi cuerpo hace que inconscientemente apriete mis manos ocasionando que mis dedos atraviesen el material del sofá. Observo que en cuestión de segundos el niño deja de gritar y se queda completamente quieto dando la impresión de que está muerto, pero yo sé que no es así. Está bajo el efecto de su veneno.

— ¡No! —gritan e inmediatamente reconozco esa voz.



Mariana Grey

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En el texto hay: aventura, mistica, angelesydemoios

Editado: 16.02.2018

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