Protectora Celestial

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CAPITULO SIETE

Observo con atención el cielo estrellado que poco a poco desaparece. La luna se oculta y el sol sale en el horizonte para brillar un día más. La luz ilumina la oscuridad creando una hermosa combinación de colores; rosado con naranja y tirando al azul mientras se eleva en el cielo.

 Bajo la mirada hacia mis pies donde debajo de mí se encuentra la nada. Todo cielo. Ningún suelo firme que pueda detener mi caída. Estar sentada en el borde de la nube puede ser malo para las personas que no pueden volar, pero al no ser una humana no puedo sentir miedo a morir mientras me mantengo a la espera de un nuevo día.

Alzo la vista hacia el sol y veo con atención el amanecer. Las cosas salieron bien con los demonios y al saber que tenemos su apoyo sé que podemos lograr que esos asquerosos seres no se salgan con la suya. Sin embargo, también soy consciente de que tendremos algunos problemas en el proceso. Uno de ellos sería la rivalidad que existe entre ellos. No pase por desapercibido el hecho de que las palabras de Miguel, respecto a los demonios, son falsas. Es cierto que no conozco a Lucifer o a Azrael tanto como a los ángeles, pero es más que claro que se equivocan. El guerrero creía que nos darían la espalda y no sucedió. Pensó que la maldad que tienen en su interior es lo suficiente fuerte como para dejar que los ángeles mueran y Lucifer acepto a formar un equipo de demonios para ir en busca del mapa. Lo sucedido es una muestra de lo que los ángeles piensan sobre los demonios y eso puede llevar a generar peleas como la que estaba a punto de comenzar cuando Miguel y yo llegamos a la habitación de la Corte Celeste.

Entrecierro los ojos mirando el cielo azul. Estos pequeños momentos donde el sol sale para iluminar un nuevo día y la luna nos muestra la magia de las estrellas son tan maravillosos que no merecen desaparecer. La vida está llena de magia con los hermosos colores que nos brinda y estoy segura de que el Creador está muy orgulloso de su trabajo.

Al igual que lo estaría el mío.

Ladeo mi cabeza ante ese pensamiento. Aun no logro comprender porque no poseo recuerdos sobre la persona que me creó y mucho menos de porque no existe información sobre él en mi base de datos. Estoy segura de que mi sistema tuvo una falla y que eso provocó que se borraran esos datos importantes. Sin embargo, me hubiera gustado saber si él se sintió orgulloso cuando me dio la vida o si le pareció que era uno de sus mejores logros. Es probable que nunca lo sepa, pero también puede ser lo contrario ya que mi sistema contiene un auto reparador que puede restaurar lo que se descompuso dentro de mi cabeza. El tiempo me lo dirá.

Escucho pequeños pasos detrás de mí y miro sobre mi hombro notando a Althea. Su cabello lo tiene trenzado y sobre su hombro dando la impresión de que es una cadena oscura. Sus ojos azules me miran y frunce el ceño al ver que estoy sentada en el borde de la nube. Me pongo de pie y me alejo de la orilla notando por el rabillo del ojo que la puerta se cierra. Centro toda mi atención en Althea y le sonrío.

—Buenos días —saludo.

—No tiene nada de buenos —murmura seria y me intriga su respuesta.

— ¿No dormiste bien? —pregunto y suspira.

—No mucho en realidad —camina hacia la mesa.

La observo mientras la rodea y se sienta. Noto que su mirada se pierde en algún punto de la mesa y su rostro expresa inquietud. Es más que claro que algo le perturba y por esa razón a dicho esas palabras. Tal vez ha tenido una pesadilla igual que Agatha y por eso se siente así. Sin embargo, no estoy completamente segura de que sea eso.

Me gustaría saber que le sucede.

— ¿Qué te perturba? —interrogo caminando en su dirección.

Althea me mira frunciendo el ceño mientras me siento enfrente de ella.

— ¿Cómo sabes que algo me perturba?

—Tus palabras me han dado a entender que algo te sucede y tu rostro me dice que hay algo que no te deja tranquila, ¿Qué es eso? Creo que puedo ayudar.

—No creo que puedas hacerlo. Nadie puede.

—Todo tiene una solución, Althea —frunzo el ceño—. ¿Qué es lo que te deja intranquila?

—La amenaza —contesta bajando la mirada hacia su cabello y tocando las pequeñas hebras que no están trenzadas.

Relajo mi ceño al comprender su inquietud. Al igual que los demás miembros de la Corte Celeste siente miedo hacia esas criaturas. Puede que no lo digan en voz alta o que no lo reflejen, pero en el fondo ese sentimiento los perturba y tienen motivos suficientes para temerles. Los Ocronus son más poderosos que ellos y sus mascotas no se rinden hasta conseguir la sangre de los ángeles. Ellos lo demostraron en la ceremonia de Despedida y fueron capaces de dejarles en claro a la Corte Celeste que esto es un juego de casería donde los Ocronus son los depredadores y ellos la presa. Pero al ver lo distraída que esta Althea noto que no me ha dicho toda la verdad.



Mariana Grey

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En el texto hay: aventura, mistica, angelesydemoios

Editado: 16.02.2018

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