Protectora Celestial

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CAPITULO TRECE

Veo que los rayos del sol iluminan mis botas de cuero y alzo la vista para apreciar el amanecer. He estado pensando mucho sobre el segundo recuerdo que tuve hace un día y estaba muy cerca de descubrir quién es. No fue por su voz, ya que se escuchaba distorsionada, sino por la cercanía que tuvo conmigo. En ese breve segundo donde se acercó a darle cuerda a la caja de música estuve a punto de saber quién es y me sentí con vida. Él es mi padre y es mi familia. No sé cómo fue su vida antes de que me creara, pero tengo la certeza de que sufrió demasiado. No fue por la rivalidad de los seres celestiales sino por la separación de su familia. Amar a las personas que siempre estuvieron a tu lado y que son tus hermanos sé que puede ser muy bonito, pero separarte de ellos por un mal entendido… esa es otra historia. Saber si él sintió rechazo o traición es un misterio para mí. Sin embargo, algo dentro de mí me dice que a él no le gustaba nada aquello y que me programó no sólo para salvar a los ángeles y demonios de la extinción sino también para salvarlos de su propio error. Es confuso para mí no entender la razón por la que lo sé, pero soy consciente de ese hecho y eso hace que comprenda mejor mi determinación para cumplir con ese objetivo.

Fui creada para proteger a los seres celestiales y me encomendaron la misión de evitar su extinción. Pero, ¿por qué un pequeño código me dice que fui creada para hacer más que eso? ¿Para cumplir con otro propósito? Siento que puedo ser más que una protectora y que dentro de mí se esconde algo más grande que la identidad de mi creador. Son cosas que me confunden por completo, pero son reales. Todos tenemos un propósito en la vida. Nacimos o somos creados para poder cumplir con un objetivo y creo que proteger a los seres celestiales no era mi principal propósito sino mi segunda opción. Entonces, ¿cuál es? ¿Cuál es la verdadera razón por la que me crearon?

Muevo la cabeza apartando mis dudas y mi confusión al comprender que no voy a llegar a ninguna parte. Escucho que una puerta se cierra a mis espaldas y siento la presencia de Agatha. Miro sobre mi hombro para ver como la pequeña se sienta en la mesa. Su cabello dorado lo tiene sujeto en una coleta alta y lleva puesto una túnica azul claro. Noto que llega hasta los tobillos dejando al descubierto sus pies descalzos y un listón rosado alrededor de su pequeña cintura. Me pongo de pie rápidamente y camino hacia ella.

—Buenos días —saludo y me mira con una sonrisa.

—Buenos días.

— ¿Has dormido bien? —me siento enfrente de ella.

—No he tenido pesadillas y he podido descansar bien.

—Eso es bueno.

—Lo sé —baja la mirada y suspira triste.

Algo no anda bien.

— ¿Qué sucede? —ladeo la cabeza intrigada.

Alza la vista y puedo notar tristeza en su mirada. Observo con detenimiento su rostro para averiguar qué es lo que ha pasado y puedo darme cuenta de que debate internamente en decirme lo que sucede. Hace poco ella tuvo el valor suficiente de contarme un poco sobre la razón por la que escondía sus sentimientos y, a pesar de que no podía recordarlo todo, desde ese momento ella misma se prometió que dejaría de hacerlo. Sin embargo, para poder lograr que ella deje de esconder su sufrimiento tiene que hablar conmigo ya que así puedo ayudarla, pero mientras no lo haga no puedo hacerlo y puede volver a esconder sus sentimientos. La pequeña es consciente de ello y, al ver sus ojos grises, me doy cuenta de que tiene miedo. No dejare que vuelvas al mismo círculo de antes.

—Sabes que puedes contarme lo que sea. No tengas miedo de decirme lo que sucede.

—Yo… yo me siento triste —admite y le sonrío.

— ¿Qué es lo que ha pasado?

—Es algo tonto —susurra y baja la mirada.

—No creo que lo sea ya que hace que te sientas tristes. Cuéntame.

—No has pasado tiempo conmigo.

Entrecierro los ojos ante sus palabras y sé que tiene razón, pero tiene que comprender que es para protegerla. En estos días han sucedido muchas cosas y sé que me prometí que la ayudaría a ser feliz de nuevo, pero la verdad es que mi principal objetivo es salvarlos. El peligro de morir existe y cada día que pasa está más cerca de los seres celestiales por lo que tengo que enseñarles a trabajar en equipo para poder eliminarlo. Sin embargo, sé que ella es feliz. La pequeña puede sentirse triste porque no hemos pasado tiempo entre amigas, pero la verdad es que es feliz cuando está con Lucifer. El demonio se ha ganado un lugar en su corazón en tan poco tiempo y ha hecho que la alegría regrese a su vida. Yo le di una pequeña ayuda para que ella decidiera dejar todo el sufrimiento atrás, pero Lucifer hizo el resto. Le devolvió la alegría y sé que puedo contar con él para que la pequeña no vuelva a su antigua vida llena de sufrimiento.



Mariana Grey

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En el texto hay: aventura, mistica, angelesydemoios

Editado: 16.02.2018

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