Protectora Celestial

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CAPITULO CATORCE

Lucifer me deja en el suelo cuando aterriza en frente de la Habitación de Traslación y veo que se recarga en la pared mientras hace una mueca de dolor. Sus alas oscuras desapareen y me acerco a él.

—No debiste traerme en brazos —le reprendo.

Poso mi mano en su hombro y con mis dedos delineo en el aire sus marcas. Mi sistema analiza con detenimiento cada una de las heridas y no logro comprender como es que ha aparecido el fuego para crearlas, pero son reales y hacen que el demonio sufra de dolor. Creo que eso se debe al lazo que tiene con los demás demonios. Sin embargo, no puedo asegurarlo.

—Tenía que venir a ver a mis hombres —susurra y frunzo el ceño confundida—. Corban se ha dado cuenta de lo que está sucediendo y los traerá de vuelta.

— ¿Cómo lo hará si no pueden ser transportados directamente en la isla?

—No se puede entrar directamente, pero si salir —sonríe débilmente y asiento al comprenderlo.

—Tenemos que entrar —afirma Uriel y lo miro.

Aterriza a un metro de nosotros al lado de Miguel y lo sostiene antes de que caiga al suelo. El líder de los arcángeles contrae su rostro ante el dolor y el comandante pasa su brazo derecho sobre su cuello para que se recargue en él mientras rodea su cuerpo para que se mantenga en equilibrio.

—Espero que con este sacrificio… ellos recapaciten —susurra Miguel débilmente.

— ¿De quéestás hablando? —interroga Lucifer y se separa de la pared. Se tambalea levemente y lo vuelvo a recargar en la pared antes de que caiga al suelo— ¿Ustedes sabían que esto pasaría?

—Lo sabíamos desde el momento en que fueron en busca del mapa —contesta Uriel y el demonio lo mira con el ceño fruncido.

—No puedes culparnos porque tú también lo sabias —murmura rápidamente el líder de los arcángeles y no puedo negar que tiene razón.

—Y me lamento por no haber hecho algo para evitarlo —afirma Lucifer con tristeza y noto culpa en tus ojos.

—No fue tu culpa —intervengo y su mirada se encuentra con la mía—. Era inevitable que eso sucediera por todos los errores que han cometido.

— ¿Por el error de no dejar en el pasado todo lo que nos han hecho? —pregunta molesto y doy un paso atrás— Tú no sabes todo el rechazo que recibimos de ellos cuando hicimos lo posible para que nos aceptaran, así que no me digas que ellos se merecían morir por tomar esa decisión —se separa de la pared y da un paso al frente mirándome con odio—. ¡Ellos eran mi familia y ahora están muertos! ¡Dijiste que eras nuestra protectora, pero has dejado que esos malditos los asesinaran! ¡Eres una asesina que le ha importado una mierda su deber!

— ¡Lucifer, ya es suficiente! —grita Uriel.

— ¡No te metas! —exclama mientras lo mira completamente alterado y sus ojos bajan a los míos— ¡No eres más que una asesina que ha aparecido para destruirnos! ¡Si tú no hubieras sido creada ellos nos dejarían en paz! ¡Tú eres la culpable de que ellos hayan muerto y te odio! ¡Desearía que nunca te hubieran creado! —golpea mi pecho empujándome y doy un paso atrás para estabilizarme.

El demonio da un paso atrás y se recarga en la pared completamente débil. Observo que sus ojos poco a poco se llenan de lágrimas y las retiene mientras abraza su pecho completamente vulnerable. No le importa que Miguel y Uriel miren quien es realmente porque el dolor de perder a varios miembros de su familia es más fuerte que un disfraz y eso lo destruye a cada segundo. Sé que las palabras que me ha dicho son el fruto de su sufrimiento, pero en algún punto de la situación él tiene razón. Yo he dejado que ellos murieran por lo que, para él, eso me convierte en una asesina. Sin embargo, aunque lo hubiera evitado tarde o temprano se iban a pagar sus errores. No hubieran sido ellos, pero si otros. Sí, he dejado de lado mi deber como protectora y he roto una promesa. Sin embargo, lo hice para que ellos mismos se dieran cuenta de su error. Lucifer no vio eso cuando se enteró de lo que iba a pasar y tampoco lo ve ahora. La verdad es que no puedo protegerlos cuando no me escuchan o ignoran lo importante. Yo no soy la asesina. Yo no soy la traidora. Ellos son sus propios asesinos. Las mentiras los han llevado a tomar malas decisiones y esas equivocaciones los han llevado a la muerte. Ellos mismos pudieron evitar todo eso si me hubieran escuchado, pero no lo hicieron y han pagado las consecuencias con sus vidas.

Muevo la cabeza a un lado al escuchar el suspiro de Miguel y por el rabillo del 0ojo noto que Uriel va hablar respecto a lo que dijo el demonio. Alzo la mano indicándole que guarde silencio y obedece.

—Estás dolido por lo que acaba de suceder y lo entiendo —susurro y miro a Lucifer—, pero tú no has comprendido la razón por la que lo hice. Me odias por no haberlos salvado y en este momento no quieres ni verme. Sin embargo, tienes que tener en claro que eso tarde o temprano iba a suceder. No hubieran sido ellos, pero si otros y la situación sería igual que esta —alza la mirada y nuestros ojos se encuentran.



Mariana Grey

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En el texto hay: aventura, mistica, angelesydemoios

Editado: 16.02.2018

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