Protocolo Lilian

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Capitulo Uno

Revuelve su bolso con apuro, lleva sobre sus piernas un cuaderno y varios libros desparramados sobre la cama y a su alrededor, mientras que las almohadas cuidadosamente acomodadas detrás de su espalda baja se corren un poco, la verdad es que lleva horas en esta posición y no quiere que le duela el cuerpo después; toma un resaltador color rosa, marca la oración con cuidado y suspira leyéndola una y otra vez sin parar. Debe rendir un examen pronto y no para de estudiar, es muy importante puesto que es el último, su examen final le dará el título universitario por el que ha estado peleando todos estos años, cada noche de desvelo, cada salida cancelada, cada esfuerzo que ha puesto finalmente dará frutos y no hay nada que se interponga en su  camino.

― Lilian, debes bajar a comer, no es sano que te la pases aquí metida ― su hermano mayor, Adam, la observa desde la entrada de la habitación con una sonrisa.

― Lo sé, dame un segundo, estoy a punto de terminar esta síntesis ― responde mientras coloca el resaltador entre sus dientes y anota algunas cosas en los lados vacíos del cuaderno.

― Eso dijiste hace media hora ― ríe ― Se acabó, a comer. ― le quita los apuntes y los deja sobre la mesita de noche.

― ¡Ey! ― farfulla.

― A comer ― hace énfasis mientras sale del cuarto sin siquiera voltear, sabe que su hermana lo sigue.

Adam camina despreocupado mientras observa su móvil, el olor a comida recién hecha impregna todo el pasillo y los llama a llegar pronto hasta la cocina; allí Judith, madre de ambos chicos coloca sobre la mesa un pequeño florero lleno de rosas recién cortadas, la cocina luce bastante alborotada y es que la mujer ha cocinado sin parar desde la mañana temprano, emocionada y con ahínco, su cabello tomado en un moño grande y con algunos mechones sobre su rostro que escapan rebeldes delatan todo el esfuerzo que ha puesto en tan deliciosa comida.

― Estoy segura de que papá estará encantado con el almuerzo ― sonríe la chica adentrándose en la salita.

― Eso espero, de verdad quiero agasajarlo ― sonríe acomodando su cabello castaño.

― Estará más que extasiado ― Adam le guiña un ojo ― Pero ve a ponerte bonita mamá, yo terminaré el resto.

― De acuerdo, no tardo ― quitándose el delantal y dejándolo caer sobre el respaldo de una de las sillas la carismática mujer se pierde en el pasillo mientras sus hijos terminan de preparar todo.

― Bueno, ¿qué tal va el estudio? ― Adam observa su móvil mientras escucha atento a su hermana pasearse por la cocina.

― Bien, tengo listos la mayoría de los temas, he preparado una diapositiva para poder explicar mejor el punto de mi tesis ― sonríe.

― Eres toda una nerd ― ríe.

― Oye, solo quiero tener una buena calificación ― rueda los ojos ― La Sociedad de cirujanos moleculares dará solo una beca a quien tenga lo necesario para sorprenderlos y me urge tenerla.

― Lo sé, no me cabe duda de que vas a conseguirla, eres muy tenaz Lilian ― le sonríe orgulloso.

Los hermanos Mosconi son hijos de Jhon y Judith, dos importantísimos médicos de uno de los hospitales más importantes de la ciudad capital, uno de los más requeridos debido a sus excelentes instalaciones de cirugía y por poseer los mejores médicos en cada área, Adam, con veintiocho años de edad es enfermero neonatólogo allí y trabaja arduamente junto a sus padres; esto es lo que impulsó a su hermana a estudiar medicina también, pero en cuanto se adentró un poco más en el campo de la cirugía quedó fascinada con las posibilidades y se propuso poder trabajar a nivel molecular en uno de los laboratorios más reconocidos del mundo, justo allí, en su país.

― ¿Ya tienes un regalo para papá? ― pregunta el chico volteando a verla.

―  Claro, ayer por la tarde di algunas vueltas en el centro comercial y pude hallar algo para él ― asiente ― Aunque había mucho alboroto a decir verdad, las autoridades policiales estaban como locas, no podía salir del complejo sin dar mis datos personales, ¿Puedes creerlo?

― Sí, en el hospital pasó lo mismo ― prueba un poco de la salsa preparada ― Según escuche nuestro futuro gobernante ha recorrido varios puntos clave en una especie de tour, estaba dispuesto a tener información no sé sobre qué pero todos estaban extasiados con verlo en acción. Si me preguntas el tipo me parece de lo más aburrido, parece una lápida andante y no suele vérselo sonreír jamás.

― Wow ― abre los ojos ― Probablemente sea alguien muy ocupado.

― Lo será, en unas horas asumirá como rey de Asslot y eso debe ser mucho peso en sus hombros ― le tiende algunos platos.

― Supongo ― observa la televisión, allí un programa transmite un discurso del soberano pero para nuestra Lilian es lo menos importante que puede ver y por ello cambia el canal rápidamente.



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Editado: 06.12.2019

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