Proyecto Doppelganger

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Parte Seis:

Viernes 27 – 14:47 PM.

 

Toda la mañana estuvimos con la profesora de inglés. Nos habíamos dividido en dos grupos, el primero era conformado por todos los varones de quinto y cuarto y el segundo por todas las mujeres de ambos cursos.

Sinceramente no preste casi nada de atención a todo lo que hablo o hizo la profe, solo seguía al grupo cuando caminábamos y asentía con la cabeza cuando era necesario. Aunque su materia me chupaba un huevo eso no quitaba el hecho de que era muy buena como persona y en el pasado había ayudado mucho a Julián a pasar de curso, dándole algo de ayuda de más.

El punto es que la profesora nos dejó toda la tarde para hacer lo que quisiéramos, así podíamos disfrutar nuestro último día de este viaje de estudio. Pero eso si había que estar en el hotel a las 18:30 PM más tardar.

Mientras yo esperaba en una esquina bajo la sombra de un árbol Julián, mi mejor amigo, se había ido corriendo a buscar un carrito. No sé cómo se llama esa comida pero por lo que entendí era como helado en sobre masa de panqueques o algo así.

-Parece que Julián se va a tardar un poco más- Me dije a mi mismo mientras veía la hora por mi celular.

Por coincidencia en ese mismo momento comencé a recibir una llamada, era Sebas, yo conteste y le pregunte que necesitaba. Él me dijo que se quedó con la duda de anoche sobre la verdad del otro lado del muro que rodea la capital y me insistió un poco para que lo acompañara a averiguar, después de todo hoy iba a ser nuestro último día aquí.

-¿Qué se supone que haga con Julián? Ahora mismo estoy esperándolo- El solo me dijo que lo abandonara, que no pasaría nada.

Normalmente no hubiera aceptado pero esta vez algo era diferente, algo en mi interior, quería saber que la verdad. Así que arreglamos en donde vernos para luego cortar el teléfono y salir corriendo hasta el punto acordado <Perdóname esta vez Julián>

 

 

 

Fue una tarea muy complicada, al principio pensé que ese carrito no se detendría nunca más y como solo soy un modelo académico no poseo de las mejores físicas como otros de mis hermanos.

Volviendo por mis pasos llegue de vuelta hasta la esquina donde le había dicho a Noah que me esperara, pero para mi sorpresa cuando llegue el ya no estaba ahí.

-Esto sí que es muy raro- Dije sosteniendo un helado en cada mano –Bueno, supongo que él se lo perderá- Lleve el helado de mi mano derecha hasta mi boca y comencé a comerlo.

-Jajaja es divertido poder hacer esto- Dije con la boca llena –Pero debo concentrarme-  <Aparte también debería dejar de hablar solo por la calle o la gente comenzara a mirarme raro>

 

Interior de la red.

[A3]: Por alguna extraña razón Noah me ha abandonado, solicito ubicación geográfica.

[I1]: Eso es muy extraño ¿Cuál es su estado psicológico y emocional?

[I3]: Desde que se le informo sobre el proyecto Doppelganger su estado ha subido 12 puntos, aunque según los cálculos  cualquier situación fuerte podría desequilibrarlo.

[A3]: Entonces se fue por algún problema emocional, el factor debe ser otro.

[I1]: Ya se está enviando la ubicación, pero al parecer se encuentra en movimiento así que te actualizare cada 10 minutos.

[I3]: Pero antes ven al hotel A3, hay algo que debes ver.

 

 

 

Llevábamos caminando ya casi como media hora y todavía no llegábamos al lugar. Actualmente nos encontrábamos en medio de un barrio, no era muy grande pero si seguíamos derecho llegaríamos a los límites y si los pasábamos nos toparíamos con el muro.

-Por aquí pasamos con la profesora de tecnología-

-Claro, vinimos ayer no mames-

-Bueno, pero tal vez no preste mucha atención-

-Cambiando de tema. Compra algo para comer Noah, tengo hambre-

-No. tuviste que comer antes, aparte yo tampoco comí y ya estamos por llegar-

-Tenía que intentarlo-

Seguimos caminando por unas cuantas cuadras más hasta que por fin llegamos al límite, una pequeña cerca con púas que nos llegaba hasta la cintura y que tenía un cartel que decía “No pasar”. Sebas me miro a los ojos y yo hice lo mismo.

-¿Estás listo?-

-Por supuesto-

Ambos cruzamos la cerquita y continuamos nuestro camino. Esto no se solía ver mucho pero las calles pavimentadas, las veredas y el pasto comenzaban a desaparecer dejando en su lugar un piso cibernético; hecho de metal y con pequeñas luces que parpadeaban. Podía apostar a que si golpeaba algún panel de metal saldría una consola de comandos.

Por fin nos encontramos frente al muro, era tan alto como un edificio de 6 pisos.

-¿Ahora cuál es la idea para cruzar Sebas?-

El señalo para arriba y logre ver una pequeña escotilla –El plan es entrar por ese lugar ¿Podrás hacerlo?-

-Hago ejercicio hace años, claro que podre hacerlo-

Coloque mis manos sobre el espacio que había entre la unión de dos placas de metal y haciendo fuerza me levante, busque un lugar para apoyar mi pie y cuando lo encontré volvió a buscar otro lugar para poner mi mano.



Supra K

Editado: 27.01.2020

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