Punto Sin Retorno (lgbt)

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Diferentes

Capítulo l

Diferentes

 

Pies no me fallen ahora

Llévenme a la meta final,

Oh mi corazón,

Se rompe con cada paso que doy,

Y estoy esperando en las puertas,

Ellos me dirán que eres mío”- Lana del Rey // Born To Die

 

El silencio se erigió sobre ellos como un manto delgado e invisible. Un manto que los avergonzaba con cada mirada. Había cierta tensión incomprensible, pero ambos sabían que era aquello. Solo uno de ellos quería pensar en lo que aquejaba sus mentes.

La tarde era nublada y tranquila, los dos chicos permanecían sentados en la banca más alejada del parque. Aunque estaban a centímetros de distancia, los dos miraban a lados opuestos. Pensaban en cosas distintas. Eran muy diferentes.

Finalmente, un rápido movimiento los sacó de su trance. Era Alex, que de su bolsillo sacaba un collar con un símbolo colgando. Eran dos ramitas entrelazadas en una piedra de obsidiana. Lo observó un momento entre sus delgados dedos. Parecía que siempre habían sido desconocidos, pero realmente, eran más cercanos de lo que ellos creían.

“Toma, es para ti”. Mientras se lo extendía frente a él. Erick volteó y le dio una mirada a Alex, después vio el amuleto.

“No te hubieras molestado, Alex” le respondió frío. Lo agarró delicadamente de tal forma que la figura quedó colgando. La acercó a sus ojos negros y la examinó un momento. Alex lo miraba, y sabía que esos ojos eran muy oscuros, que aquellos ojos lo habían mirado en la tenue luz de la luna y que parecían haber tenido un hermoso brillo fugaz, la noche que empezó a sentir algo por él. La noche que todo comenzó.

“No me importa si crees en ello o no, éste collar significa protección, a donde vayas la fortuna te acompañará” le dijo con una pequeña sonrisa.

“Entonces, ¿crees que tengo problemas?”.

“Simplemente quería que tuvieras algo que te recordara en tu viaje, que aquí hay personas a las que les importas”.

Erick le miró con la cara burlona y paciente que tanto le hacía mal a Alex. Tal vez ese era su pequeño encanto escondido.

“Bueno, tal vez si creo que tienes problemas, pero nada que no podamos resolver”.

Los dos chicos rieron. No exactamente por qué fuera gracioso. Tenían eso en común.

“Alex, espero no perder tu amistad nunca”.

“No me voy a ir a ninguna parte, Erick. Incluso cuando te pones psicópata”.

Volvieron a reír. En una fracción de segundo sus miradas se encontraron, lo que les recordó por qué era tan incómodo. Volvieron a mirar a otra parte, evitando el contacto visual instintivamente.

“Erick…” comenzó Alex, pero las palabras se le quedaron en la garganta.

“¿Si?” dijo él, y lo volvió a mirar.

“Aunque me dijiste que no lo hiciera, no puedo dejar de pensar en lo que pasó la noche de septiembre”.

“Alex, no quiero hacerte daño” le interrumpió Erick abruptamente, hacía tiempo habían hablado de ello. Pero los dos sabían, que el acuerdo no les hacía sentir cómodos, a ninguno de los dos.

“Escucha lo que voy a decir, sólo escucha”.

Erick asintió con la cabeza. Y cerró los ojos, porque sabía lo que venía.

“Solo quiero decirte que eres muy importante para mí, y que siento algo por ti. No puedo dejar de pensar en esa noche, en el beso”

Se quedaron mirando unos segundos eternos. Alex trató de analizar su mirada, pero no dio con nada. Erick era como su pequeña y desconocida caja de secretos.

“Erick, sé que es difícil, pero no tengas miedo, tal vez estás asustado por que no sabes cómo es esto, pero yo sí. Podemos aprender juntos, si me dejas estar a tu lado”.

“Lo siento” soltó Erick, casi como si susurrara al viento, que comenzaba a soplar. Su mirada estaba perdida en la nada, y ahora parecía decepcionado.

Alex se quedó esperando. Una respuesta, una señal. Pero solo vio los ojos de Erick mirando el suelo, sus mechones de cabello rizado moviéndose en el viento y sus dedos jugando con los anillos que siempre llevaba.

“¿Es todo lo que dirás?”. Dijo Alex, mientras removía un mechón de cabello negro sobre su cara. Y se sintió estúpido e inadecuado. Esa no era la respuesta que quería, la respuesta que necesitaba.

“Yo no soy cómo tú, somos muy diferentes, Alex” dijo finalmente.

“No me vengas con eso”, le tomó la barbilla suavemente con dos dedos. “no negarás que sentiste, que sientes lo mismo por mí”.

Erick le retiró la mano delicadamente, y la sostuvo con fuerza, bajándola lentamente.



Albert

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En el texto hay: amorjuvenil, lgbt, amor maldito

Editado: 15.07.2018

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