Que no parezca amor

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Capítulo 2

Capítulo 2 | Me cae mal

—¡Sí, joder!— grita el chico bajando de su coche y cerrando la fuerza violentamente. Yo le observo desde aún dentro, viendo como un cúmulo de gente se acerca a él y le dan la enhorabuena por haber ganado la carrera.

Suspiro y trago saliva; superado, estoy viva a mi primera carrera ilegal, y espero que la última. Las piernas me tiemblan, y tengo miedo a salir y caerme, por eso decido relajarme y desechar la adrenalina de la última vuelta al vernos ganadores antes de salir. Aunque la mayoría del recorrido me lo he pasado asustada, no puedo negar que me haya gustado, porque me he sentido libre.

—Os presento a mi amuleto— dice el chico abriendo mi puerta y tendiéndome la mano para que salga. Yo la tomo y así lo hago, con los ojos bien abiertos atenta a todas las miradas que están clavadas en mí— Gracias por haberte subido— dice en un tono más íntimo para nosotros.

—No es nada— contesto aun con el corazón acelerado— Yo no he hecho nada.

—Has hecho mucho— responde acariciando mi mentón— ¿Vienes a celebrarlo?

—Oh, yo... tengo que esperar a alguien— digo y él finge una cara de dolor divertida.

—Otra vez será, Periapt. Espero que no sea la última vez que nos veamos— saca un rotulador de su bolsillo y lo abre, agarrando mi mano y apuntando un número en ella, provocándome un cosquilleo agradable— Espero saber pronto de ti.

Yo asiento con la cabeza con una tenue sonrisa que él me devuelve, para después guiñarme un ojo y disponerse a juntarse con el grupo de gente que hay apenas unos pasos de mí.

—¿Cómo te llamas?— pregunto a sus espaldas.

—Llámame Ill— contesta y vuelve a girar sobre sus talones, para reunirse con el grupo de gente que vuelve a recibirlo con júbilo y abrazos.

Vaya, parece que en este sitio todos tienen un apodo, y no demasiado románticos, y algo me lleva a pensar que este tal Ill ya me ha hecho merecedora de uno; Periapt. Suspiro y giro mi vista hacia uno de mis costados, Viviane no debe de tardar en llegar con el coche de Rotten, ocupando la última posición como bien antes Ill me hizo saber.

—¿Tú acaso eres gilipollas?— vocifera una voz masculina a la vez que me agarra del brazo y me obliga a girarme— ¿Quieres matarte, eh? ¡Parece que es lo que buscas!

—¿A qué te refieres?— pregunto con los ojos ampliamente abiertos, sorprendiéndome al ver quién es el dueño de ese escándalo; es el chico que ha luchado por el primer puesto en la carrera. Sus pupilas están dilatadas y una de sus venas está tan hinchada que por un momento parece que está a punto de explotar y salpicarme en la cara.

—¿Quién te ha mandado a subirte a ese puto coche?— brama apretando los dientes con fuerza, encarándose peligrosamente cerca de mí.

—¿Qué ocurre?— pregunta a una distancia prudencial al que identifico como Rotten, que corre hacia nosotros de la mano de Viviane.

—¿Estás bien?— pregunta Viviane colocándose en medio de nosotros y acariciando mi pelo para cerciorarse de que lo estoy— Oh, no debí dejarte sola...

—Claro, claro que lo estoy— respondo con la voz temblorosa ante este cúmulo de sentimientos que mi cuerpo no sabe digerir bien.

—No tienes que pagar con la chica que hayas perdido la carrera— oigo decir a Rotten agarrando tenuemente el cuello del chico.

—No es por eso, ¡joder!— contesta zafándose de su agarre y fulminándome con la mirada— ¡Esta inconsciente se ha subido al coche de Ill!— grita retomando el enfado anterior.

—Sí, ¿y qué?— exclamo adelantándome unos pasos para enfrentarme esta vez yo a él— Chico, si te jode perder haber apretado más— digo con cierto recochineo que provoca que éste ruede los ojos.

—Debemos de relajarnos, venga— interfiere Rotten con cierta calma— Marchémonos de aquí, ¿venís a mi casa, chicas? — pregunta acariciando los hombros desnudos de Viviane. Yo niego con la cabeza, un sí de Viviane provocaría que me quedara más cerca de ese paranoico del cual hasta desconozco su nombre.

—Claro.— responde Viviane y mis ilusiones se rompen.

—Iremos a guardar nuestros coches, nos vemos en mi casa, ¿vale? Ya sabes la dirección— dice Rotten y ella asiente, para después plasmar un casto besos en sus labios y marcharse junto al otro.

—¿Quién es Ill?— pregunta Viviane mientras comenzamos a andar para volver a su coche.

—El que ha ganado la carrera— respondo acomodando mi pelo y mirando hacia al suelo.

—¿Ganaste la carrera?— grita parándose en seco y agarrándome para verme a la cara— ¡Oh, Kelly! Te admiro. Rotten y yo quedamos los últimos, y lo peor, parece que no le importa.

—Habrá tenido un mal día— contesto sabiendo realmente la verdad, pero no quiero ser yo quien quite la ilusión de tener un novio ganador de Viviane.

Subimos al coche y Viviane arranca. El silencio ahora predomina, tanto en nosotras como en el lugar, se nota que todos se han marchado del sitio y que deben de ser las tantas de la madrugada. Por un momento agradezco quedarme a dormir en casa de Viviane y que Megan, su madre, no se preocupe especialmente por saber a la hora que llegamos, justamente lo contrario a mi padre y en menor medida, a mi madre.



AnaTurquoise

Editado: 01.03.2019

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