Quédate a mi Lado

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Cap. 1

“El término de una historia, no significa el final de esta;

si no el comienzo de una nueva.”

 

 

(15 años atrás)

 

Corríamos los dos sin mirar atrás. Estaba yo tan aterrada y confundida que no sabía por dónde íbamos, mi corazón estaba tan agitado que casi no podía respirar, el humo era sofocante y mi garganta, mi garganta estaba tan rasposa que era doloroso pasar algo de saliva al interior. Mis piernas temblaban, estaban llenas de raspones y mis manos me dolían por unas cortadas hechas con el vidrio de una de las ventanas donde salimos él y yo. Pero eso no importaba porque de algo estaba segura… seriamos libres de ese lugar aterrador.

 

- ¡CORRE! –Me dijo el chico de ojos marrón oscuro quien había caído tras la explosión del lugar.

-¡Por favor párate, tenemos que irnos! –Mencione suplicante y aterrada con lágrimas en los ojos y a la vez, tirando de su chaqueta para tratar de ayudarlo a incorporarse – ¡Tienes que seguir!, ¡No me dejes!

- ¡Vete, rápido es tu oportunidad!… -Podía ver su frustración y dolor por la caída, pero sabía que no era solo eso –Tengo la pierna lastimada, Mia. No podré ir. ¡Aprovecha y se libre de este maldito orfanato!

 -¡Ethan, no… n-no te voy a dejar! –Tartamudeaba al hablar por los nervios, miedo o dolor, no sabía que era lo que realmente sentía en ese momento. Tosía porque ya no podía más con ello. Sentía que me asfixiaba con el humo –Yo te quiero…

-Mírame, solo nos retrasaríamos y nos atraparían otra vez. Yo solo estaré aquí un año y resistiré, pero tu Mia, a ti te falta 4 años de infierno en ese lugar, si no es que alguien se digna adoptarte antes. Pero dudo mucho eso. No soportaría que estuvieras aquí –Él tenía una voz ronca y seca por el humo, estaba tan débil que sabía perfectamente que no podría, y esa realidad me aterraba bastante. No quería dejarlo ahí.

- ¡Por favor!.. ¡E-Ethan, vamos! –Lo jalaba de la chaqueta, pero era vano el intento, oí voces. Alguien se estaba acercando.

-Escúchame… -Tosió - Volveré por ti. Lo prometo … -Me dijo mirándome a los ojos - … Te quiero. Ahora ¡VETE YA!

 

Corría sin detenerme con los ojos llenos de lágrimas. El dejar a Ethan en ese lugar era demasiado para mí. Él era mi mundo, mi todo… mi único amor. Un amor que fue creciendo con el tiempo, un amor el cual sé que era irremplazable porque él fue el único que me tendió la mano cuando todos me abandonaron. Sabía que en lo más profundo de mi corazón había algo que no era comparado al sentimiento encontrado. Los dos éramos muy unidos, éramos uno solo. Todo paso tan rápido.

En un segundo cambio mi vida.

Un orfanato en llamas ocasionado por los descuidos y mal mantenimiento de este, hicieron que una fuga de gas y una pequeña chispa destruyeran un porcentaje de esto.

Ethan volvió a ese lugar. No pudo escapar como lo hice yo. En cierta manera, supe que él estaba feliz, afuera era peligroso, pero no podría ser peor que el martirio que se vivía día con día en ese lugar llamado “Risas y Alegría”. Nada que ver con ese nombre.

Estuve días en la calle, recorriendo cada rincón de la ciudad de Chicago. No tenía nada, ni a nadie. Me la pasaba vagando, observando. Comía lo que tiraban en la calle y dormía en un parque. La verdad no era tan desagradable porque estaba a acostumbrada a eso; bueno la comida de los estantes de la basura eran mejor de lo que me daban en el orfanato.

Un día de tanto vagar por ahí, me sentí cansada y aburrida. Ya traía mis ropas rasgadas y sucias, al igual que mi rostro. Me recargué sobre la pared de una florería y me senté. Limpiaba mi nariz con aquel suéter deteriorado y sucio que traía.

La dueña siempre me veía transitar en ese parque y me observaba detenidamente. A veces me daba algo de comer, sin embargo, su corazón se tendió a mí, y viendo mi necesidad llego al punto de ofrecerme ese pequeño, pero satisfactorio trabajo que me ayudaría a salir mi hambruna. También me ofreció un lugar para poder dormir.

Con el tiempo ella se convirtió en lo más preciado para mí; mi madre.

Me fui encariñando de ella, al igual que ella de mí.

Sus hijos estaban fuera estudiando, motivo por el cual se encontraba sola. Con el tiempo aprendí muchas cosas. Pero sabía que aún faltaba más que tenía que aprender.

Cosas que aún permanecían ocultas y que, con el tiempo, la vida que tenía volvería a cambiar ¿Como? No lo sé. Pero sería interesante.

Y de Ethan, ya no supe más…

No aún.

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Sanjnic

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En el texto hay: vida, primer amor, espiritual

Editado: 09.06.2018

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