Quédate Conmigo

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Promesa

—¿Sucede algo? —pregunta después de caminar por un largo rato.

—No, bueno si, es que…—Mi lengua al parecer no quiere ayudarme.  Liam sonríe 

—¿Por qué estas nerviosa? —Se coloca al frente mío.

Suelto un suspiro relajándome—. No lo estoy, es solo que ¿Te acuerdas cuando me invitaste a ir contigo a la casa de verano en Bradford?

 

El domingo, un día después de que Alice viniera, Liam vino a mi cuarto, primero estaba molestándome, luego peleamos como de costumbre y al final antes de irse me preguntó si quería ir con él hacía la casa de verano de su madre.  Mi respuesta fue que lo pensaré, días después estaba decidida a aceptar su invitación, pero pasó ese problema con mi diario así que le dije que no. Y ahora me rectificaré.

 

—Sí, y tu respuesta fue un…

—Si. —Termino por él, quien ahora me mira confundido—.  Es una recompensación por haberte desvelado haciendo el trabajo que era de los dos.

—¿Solo por eso? —indaga intentando estar triste, pero su media sonrisa lo acusa.

—Sabes mi respuesta, así que no la diré —Me cruzo de brazos.

—De acuerdo, estás loca por mí. —Me guiña el ojo. No pude evitar reír —. ¿Cuándo quieres ir?

—Cuando tú quieras, además estamos a punto de salir a vacaciones así que eso nos facilita un poco.

—Entonces nos iremos después del campamento que Connor está planificando ¿te parece?

 

Acepto con un movimiento de cabeza. Nos quedamos mirando por algunos segundos y antes de irse, de una manera extraña pero especial me besa la mejilla, rasca su cabeza, mete sus manos en los bolsillos delanteros y empieza a caminar hasta perderse de mi visión.

 

Sus acercamientos desprevenidos hacen volcar a mi corazón y no sé cómo podré lidiar con el problema de tenerlo tan cerca en la casa de verano que se dará el día sábado, aunque también la idea de hablar de nosotros, me daba la motivación de que estoy haciendo lo correcto

 

—Lo he visto todo. — afirma Mía mostrando su gran dentadura.

—¿Todo?

—Vi un beso, vi manitos agarradas, vi miradas fantasiosas… vi amor. —Hace énfasis a la última palabra y con un suspiro dramático.

—Bueno, eso solo es...

—También vi celos y furia por parte de Elena, eras de ver su cara —suelta una pequeña carcajada.  

—No tendría que tenerlo, Liam y yo solo somos amigos —y espero algo más

—Muy buenos amigos —Hace comillas a la palabra amigos con sus dedos. Codea su hombro con el mío y reímos. 

 

Luego de tantas horas de recibir explicaciones y tener algunas prácticas, finalmente las clases finalizan. Guardo mis cosas en mi mochila, la iba a cargar, pero alguien me la arrebata de las manos. Coloca un solo tirante en su hombro derecho

 

—Te espero en el auto. — Sale del salón sin decir más

 

Entrecierro los ojos. Me está haciendo arrepentir de mi decisión, bueno no, pero tendría que hacerlo. Voy caminando hacia su auto cabizbaja, contando los cuadritos que están dibujados en el piso

 

—50 —musito

—¿50? ¿de qué? —pregunta, se encuentra arrimado a su auto

—De los… olvídalo ¿Me puedes entregar mi mochila? —pido e irremediablemente mis brazos caen cruzados a mi pecho

—No. —Emite mi acción

—Entonces me la llevas a casa ¿está bien? —Empiezo a caminar, no tenía ánimos para iniciar una pelea, una muy tonta, además, hoy tengo que ir a trabajar donde doña Mercedes

y si mejor te llevó a ti. —Agarra mi brazo deteniéndome

—Y si mejor…

—No se diga más, te llevare

 

Durante el camino fue imposible no discutir con él, siempre sacaba ese lado malo de mí, siempre me contradecía en lo que decía, si yo decía blanco, él decía negro. Y las ganas de golpearlo son fuertes.



XOAN

#322 en Novela romántica

En el texto hay: amor amistad juvenil

Editado: 17.09.2019

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