Quédate Conmigo

Tamaño de fuente: - +

Conflictos y diálogo

Durante todo este tiempo busqué alguna excusa para tener algún contacto con ella, aunque eso signifique aumentar el dolor y caer nuevamente hacia ese profundo pozo llamado realidad. No había día en donde Kate no estuviera haciendo presencia en mi cabeza, atormentando mis noches e incluso convirtiéndose en la razón de querer dormir, porque solo en ese momento, cuando mis ojos se cerraban y mis sueños comenzaban a reproducirse, podía tenerla tan cerca como quisiese.  

 

Había pasado quince días y cada minuto parecía convertirse en horas eternas, no escuchar su voz, no observar su sonrisa, no percibir su cercanía, aunque estuviese a solo un cuarto de distancia, todo había perdido. Muchas noches traía a colación los meses e incluso los años atrás, nuestra amistad era inusual, tenía esa conexión que, aunque ambos quisiésemos separarnos simplemente no se podía, y ahora solo quedaba cenizas. No hay conexión, lazos, miradas silenciosas, sonrisas discretas... no hay ni siquiera amistad, solo silencio, un abrumador y aterrador silencio junto a la distancia que cada día parecía consumirme.

 

Tenía esperanza de que todo se encarrile nuevamente, volvamos a encontrar ese camino que nos dirija a una misma dirección. Iba incluso a luchar si es que veía alguna huella de lo que quedábamos, pero todo se acabó fragmentando cuando la vi besarse con Adam. Aún puedo sentir el sabor acerbo y la presión contra mis costillas, aún puedo sentir mis ojos escocer e incluso las lágrimas y la furia que lleno todo mi cuerpo cuando llegue a casa y no sabía qué hacer, a donde meterme para que deje de sentir, para que ella deje de importarme.

 

Había planeado situaciones en donde pueda abrazarla igual que en mis sueños, pero nunca se presentó la oportunidad, hasta ahora. Tenía el pretexto perfecto para tenerla bajo mis brazos y tener el coraje de dar nuestro cierre, nuestro doloroso final.

 

Mis manos rodean su espalda, las suyos abrazan mi cuello. Puedo sentir la fragancia única de ella, la que me ha hecho deliberar, ser prisionero de su piel, de su tacto, de la dulzura que impacta mis sentidos, pero además de eso, puedo sentir el miedo a un distanciamiento, a una partida que pronto tratara de emerger entre nosotros. Mis sentimientos fluyen sin detenerse, quiero que sepa cuanto la he extrañado desde el último beso que nos dimos, desde la última risa que escuché salir de su garganta, quiero que entienda que, aunque me ha lastimado mi corazón late con más fuerza cuando hace presencia, cuando se acerca, cuando su sonrisa se trasmite en sus ojos.

 

Una marea de sentimientos embarga mi sistema, dándome a saber que la realidad nuevamente se acerca y que en ella no estaré junto a Kate. Mi respiración se descontrola, mi corazón se agrieta, y mis manos... mis manos al final terminan vacíos otra vez.

 

 

Un silencio ensordecedor vuela por el aire, puedo percibir cuatro ojos sobre nosotros dos. La necesidad de hablar se hace presente, quiero decir que todo está bien y que continuemos con las actividades que hacíamos antes del abrazo, pero mi garganta arde, como fuego calcina mi faringe, mi boca. Miro a Kate, su expresión es indescifrable, no sé lo que está cruzando por su mente ¿dolor? ¿vergüenza? ¿arrepentimiento? No distingo algún sentimiento, su rostro es un torbellino que de alguna manera hace doler mi pecho. No quiero ser un error del que tuve el deseo de iniciar.

 

Antes de si quiera darme la oportunidad de respirar una vez más, una pequeña, casi imperceptible sonrisa tira de sus labios, sus ojos brillan y mi corazón late con demanda. Necesito encontrar nuevamente equilibro, motivo por lo que me disculpo con todos y voy a la cocina por un vaso de agua, que se convierten en dos y luego en tres.

 

Al regresar todo vuelve a la normalidad, Kate ayuda a Abi con sus ejercicios de matemáticas, y yo me siento junto a Santi para concluir las preguntas sobre el cuento del sastrecillo valiente.

 

Quisiera pertenecer aún cuento, quisiera tener mi propio final feliz, sin separaciones, sin dolor, sin tener que obligarme a romper un sentimiento que crece a gran medida sin si quiera seguirlo nutriendo.

 

***

 

Kate

 

—Entonces ¿Quieres conocerla o no? —pegunta Nick entusiasmado.

 

Quería presentarme a Emily, hablaba de ella, pero mi cabeza aún seguía en lo que paso ayer en la tarde ¿cómo se supone que deba seguir actuando después de eso? Su solo tacto colisiono con mi pecho, desmoronándome, anhelando que el abrazo sea ilimitado, que incluso perdure, que el tiempo se detenga o simplemente que todo vuelva hacer como antes, sin rompimientos, sin vacíos agujerar nuestra alma, con nuevos recuerdos y cero finales, con episodios más largo... con sentimientos mucho más arraigados, con futuro



XOAN

#393 en Novela romántica

En el texto hay: amor amistad juvenil

Editado: 17.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar