Radiactiva

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CAPÍTULO 24

Interrogatorio

—Nosotros no somos la AVM—dijo el chico llamado Kennet.

Seguramente él tiene razón, este lugar y estas personas no parecían ser parte de ella, pero no estoy muy segura, puede ser una trampa.

— ¿Entonces quiénes son ustedes?—pregunté.

—Si lo sueltas te digo—señalo a su amigo.

Entonces baje el cuchillo y solté al chico, él se apartó de mí y se paró junto a Kennet, yo solo me quede ahí parada con el cuchillo en la mano.

—Bien—estaba por decirme algo cuando…

—¡¿Pero qué demonios está pasando aquí?!—Entro la chica que me quería matar.

Yo retrocedí un poco y le apunte con el cuchillo para que no se me acerque. Kennet se acercó a ella y trato de explicarle.

—Rebeca todo pasó muy rápido déjame explicarte...

— ¡La prisionera está libre y con un arma!, ¡¿Qué paso aquí?! ¡Y tú dame eso!—me dijo furiosa.

Ella se acercó a mí para tratar de quitarme el cuchillo, pero yo no se lo di, la ataqué con él para que me deje en paz, pero los chicos nos separaron.

—Tranquilas, tenemos que calmarnos—Dijo kennet.

— ¡Calmarme!, ¿Kennet qué pasa contigo? ¡Ella trato de herirme! ¿Y tú dices que me calme?—esta chica en serio es muy histérica.

—Ya lo sé pero así no vamos a solucionar nada, Terry vuelve a amarrar a la chica—le indico a su amigo.

Luego el otro chico, que ahora sé que se llama Terry se me acerco.

—Dame el cuchillo—me dijo pacíficamente.

—No—respondí.

— ¡Haz lo que te dice o te lo quitare yo!—me grito la chica.

—Si no se lo das también te pondremos de nuevo la cadena—Me dijo Kennet.

Tal vez la forma de salir de aquí no es a la fuerza, si hago lo que me piden me tendrán confianza y poder salir más fácilmente.

Estire mi mano para que tomara el cuchillo, pero trate de electrocutarlo solo para comprobar mi sospecha, y es acertada, a este chico no le afectan en lo más mínimo mis ataques.

—Bien, junta las manos—Me dijo, pero la soga está rota.

—Necesitamos otra—Le dijo a Kennet.

—Yo voy por ella, tú quédate aquí—Kennet salió de la habitación y solo nos quedamos la chica, Terry y yo, luego ella se acercó a mí.

—Ahora que estas más cómoda, dime ¿Quién eres?—Me lo dijo de una forma que no suena nada amistosa.

—Solo una simple sobreviviente—no tengo porque contarles toda mi vida.

—No lo creo, seguramente eres una enviada del Doctor Dirky para poder saber todo de nosotros, por eso nos atacaste en la carretera—dijo

¿El doctor Dirky? ¿Que no es el que invento el virus M? y creen que yo trabajo para él, que locura, bueno lo mismo pensé yo de ellos.

—De hecho Rebeca, ella creé que nosotros somos la AVM—Dijo Terry.

—Sí, y es por eso que los ataqué, fue un mal entendido—trate de explicarle.

— ¿Cómo sé que no mientes?—dijo ella.

— ¿Cómo se yo, que ustedes no mienten?

Ella solo me miro, luego Kennet apareció con la cuerda y me ató de nuevo las manos, pero esta vez al frente.

—Tengo cosas que hacer, hablaremos después, mientras tanto no saldrás de esta habitación, vámonos Kennet—dijo la tal Rebeca.

—Sí, Terry quédate a vigilarla y ten cuidado—le ordeno Kennet al chico.

—Está bien—respondió.

—No—se negó Rebeca—Terry ven con nosotros, enviare a alguien más a vigilar

— ¿Por qué? ¿Crees que no podré hacerlo?—Parece que Terry está molesto.

—Ahora no es momento de otra pelea, Terry te di una orden ahora sal de aquí—le dijo Rebeca.

Él solo la miro furioso y salió de la habitación, luego Rebeca y kennet hicieron lo mismo, dejándome sola.

Solo me senté en la silla a esperar, por lo que veo ellos no son de la AVM, pero no significa que puedo confiar en ellos, aún tengo que recuperar mi bolsa, ¿Qué tal que ya encontraron el virus M?, no, no lo creo, la chica me hubiera preguntado por qué lo tengo, tengo que hablar con alguien para que me diga todo lo que quiero saber.

Estuve un rato sentada esperando que viniera alguien, pero nadie aparece, luego escuche pasos afuera.

—Hey, alguien me escucha—dije para llamar la atención de quien este afuera.

Pero nadie contesto, después de un rato apareció nuevamente Rebeca y Kennet.

—Sigamos hablando—Dijo ella, y ambos se pararon frente a mí—Kennet me dijo que lo electrocutaste, ¿Con qué lo hiciste?—preguntó.

—Con mis manos—respondí, ya no oculto mis poderes, antes me daba miedo mostrarlos, pero ahora entiendo que a quien le deben de dar miedo es a los demás, no a mí.

—Que graciosa, estoy hablando en serio—entiendo que no me crea.



Cynthicena

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En el texto hay: zombies

Editado: 29.12.2018

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