Rayos De Luz

Tamaño de fuente: - +

COBRE

Parte 3                         Cobre

 

 

1

 

 

Con mis huellas digitales impresas efímeramente en el cristal, la ventana presenta el gris paisaje de forma panorámica. Esta se encuentra en el balcón, dando directamente a la parte céntrica de la ciudad. y como si el paisaje me persiguiera, la oscura figura de la catedral, y mas cerca mio, la torre del museo, observan el gran cristal donde me asomo.

Generalmente, en los dias de lluvia, subia y jugaba con las gotas que dejaba impregnada en la ventana. jugaba a que estas debian esquivar los edificion, los postes de luz, los arboles. Pero ahora no tenia ganas de hacerlo. Ni siquiera me lo plantee en ese momento. No era una opcion. Esa lluvia no me dejaba.

Era sorprendente, a primera vista, la cantidad de personas que caminaban bajo la cortante lluvia. Aunque luego de una subita sensación de conciencia, me daba cuenta de que al no parar nunca la lluvia, era logico que la vida laboral siga presente.

Habia un espejo que reflejaba en el rostro de todas las personas. Pues trises expresiones acompañaban los lentos pasos sin vida. La lluvia corroía todo color y espíritu de las personas.

En el balcon reinaba la oscuridad. Como el dia estaba totalmente nublado, y el foquito del balcon habia agotado su vida hace mucho tiempo, las paredes de madera, el techo y piso de madera, se tornaban de un marron oscuro, como el que se pudre por la humedad.

Apenas una triste luz grisacea asomaba por la pantalla de cristal, como la de un televisor que no emite señal alguna. Y la musica de la lluvia emitia un sonido muy parecido al del aparato.

Illions… pensaba en la mujer muerta de la pelicula. Pensaba en todo lo que pensaba usualmente, pero ahora con el tinte de la pequeña historia del abuelo, de su tia anciana. Porque le tengo miedo a todo esto entonces? Cada vez recurria a estos pensamientos, una espesa tempera negra recorria las ventanas, oscureciendo mi mente y animo.

Por primera vez me enoje un poco con mi abuelo. En este contexto en el que estoy, y me cuenta estas horribles historias.

La madre y el padre habian muerto.

Pero el enojo era efimero. Habia un trasfondo misterioso detrás de las palabras que salian de su boca. Un temblor invadia mi ser al pensar todo esto. Pense en el muerto. Pense en la colosal figura que se cernia cerca de el. Y en el cuadro de la mujer y el inendio.

Por la vereda de enfrente, paso una mujer y su hija. La hija era muy pequeña, tendria unos 4 años. Me quede viendo la escena. En realidad, y mi timidez de sella la boca al decir esto, me quede viendo los abundantes senos de la madre. Su silueta era lo unico que podia brillar bajo las nubes de penas y llantos. Tendria unos 30 y algo de años, pero sus caderas atraian mi aflorante pubertad.

Pero luego mire a la niña. Y el pequeño momento de extasis se apago. Una preocupación, un peso en el alma acarreaba la pequeña criatura.

Caminaba con una lentitud y un peso es sus pequeños zapatos que ninguna niña de 4 años deberia acarrear. Hasta que por fin le hablo a la madre. Yo abri la ventana. Sentia que tenia que escuchar.

-Tengo miedo ma

-Que pasa hija?

No escuche mucho mas que eso, pues las gotas se hacian mas pesadas, mas filosas.

La niña entre tartamudos pasos, transitaba, girandose cada tanto hacia su derecha. Alla donde las nubes eran mas oscuras, donde las dos goticas estructuras acuchillaban el cielo, la niña fijaba sus temerosos ojos.

Arriba mio, ramas echas de seda, daban hogar a un mostruo de ocho patas. La araña, que era particularmente colorida, me vijilaba en su temerosa inmobilidad. Sus ojos negros, de un profundo oscuro, que generalmente parecen ojos desalmados, estaban pintados de miedo.

La blanca seda temblo a la huida de esta, a un recoveco lleno de polvo. La madre y la niña desaparecieron donde el marco de madera nacia.

2

 

 

 

-Vamos Tobias.

-A donde ma.

-A varios lados. A hacer tramites. Y al museo.

Un furioso bongo trono en mi conciencia.

-porque al museo ma!?

-Porque yo todavía no fui. Y no te voy a dejar solo las 3 horas que voy a estar afuera, con la maldita oscuridad que hay todo el dia!

Banales palabras crearon una redundante discusión. No me sentia con animos para seguir discutiendo. Cuando mi madre se ponia asi, era o hacerle caso, o empezar una intensa rabieta que finalizaria de alguno u otra manera mal.

Nos subimos al auto. Este camina lentamente con la calle reluciente de tristeza. Las hojas rebolotean por el frio aire de aquella tarde. Habia muchos autos en la calle. Con sus grandes ojos llorosos, alumbraban tenuemente el gris de la ciudad. Era temprano, pero las luces estaban cortadas, y el dia muy oscuro.

Las nubes ahogaban el sol en abundantes y grises lagunas sin vida.

Yo veo a la gente. Una señorita con sombrero y vestido rojo, con un paraguas violeta. Un viejo de boina, muy abrigado, protegiendose el cuello, con un paraguas gris, que se camuflaba, perdiendose en el cielo, al pasar junto a un callejón. Un aire de tristeza silbaba entre las siluetas caminantes. Como desde hacia ya 10 dias. De infinito gris.

Un gato corre nervioso por el tejado, buscando una entrada a su casa. Y veo a mi izquierda, en un colchon de humedo césped, un nido, sin vida. El arrasar de del cloacal agua que caia del cielo se habia aliado con el arrasar del viento. Formando una inescrupulosa ola de muerte. Se veian en los nidos caidos. En los arboles mutilados, las flores ahogandose en charcos empantanados. Y el auto se detiene violentamente frente al gris ladrillo. A mi derecha, el museo, con sus dos antorchas amenazantes. A la izquierda, detrás de siluetas demoniacas vestidas de arbol, con espinosas coronas sin ninguna oja, la catedral.



Arthur Orwell

#785 en Terror
#3336 en Thriller
#1487 en Suspenso

En el texto hay: estatua, humanidad, suenos y pesadillas

Editado: 19.10.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar