Realidades Difusas

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Capitulo 18

En vez de asustarme, lo acepto. Estoy muy ocupada sintiéndome bipolar, es confuso haber estado tan cerca de él y ahora lo quiero lejos de mí. Además si en este mundo solo yo soy capaz de verlo, mis ojos solo serían un agregado más a mi imaginación.

—Eres...—murmura suavemente sin intenciones de ser escuchado pero la manera en que me mira me intriga.

Esta sorprendido por el anterior acontecimiento, pero no parece que es por el hecho de lo que paso sino por qué a mí.

— ¿Tu sabes la razón? —pregunto a pesar de las ganas que tengo de volverle a plantar otro puñetazo, tal vez así hablaría.

— Es imposible, no tiene lógica —dice incrédulo negando con la cabeza y se voltea al escuchar pasos cerca de nosotros —. Toma, presiona el botón rojo —exige pasándome el aparato que te ayuda camuflarse con rapidez.

Caminamos hacia la izquierda topándonos con distintos guardias, están revisando a los habitantes. Alguna tecnología para reconocimiento de las personas, todos de piel roja. Levanto mi vista un poco, recorriendo el lugar con mi mirada. Tiene un aspecto mejor Carzoth, las casas son totalmente de cemento pero todos son de un mismo color azul.

Caminamos con la cabeza inclinada hacia abajo sin levantar sospechas. Dan la orden que se mantenga en la fila creada, no pasa mucho antes de que obedezcan incluso mi rostro proyectado en la pared es observado con curiosidad. Nadie se ha atrevido a preguntar porque me buscan, nadie me conoce por ende toda esa búsqueda es inútil.
Cuando las filas están ordenadas estrictamente Zack jala de mi brazo hacia la derecha luego de cruzar la multitud y los guardias, antes de su anuncio. Mis pies reaccionan torpes al intentar mantener el mismo ritmo acelerado de él. Para estar atentos vamos al lado atrás de las casas, casi pegados a las paredes de cemento.

—Qué seguridad más mala —pronuncio por lo bajó al notar que estamos lejos del tumulto.
—No es mala, solo reducida —aclara sin prestarme mucha atención, su mirada esta recorriendo la zona en cada paso que da.

Su concentración y la mía se pierden al escuchar un pitido en manera de secuencia. Entre cierro los ojos tratando de analizar el patrón en que se manifiesta pero antes de llegar a alguna conclusión una voz y un traje negro me desconcentran otra vez. Un guardia esta delante mío con una sonrisa triunfadora, doy un paso atrás preparándome para escapar pero choco contra Zack y me relajo por un segundo al saber que con el saldré de esta.

—Buen trabajo Agente Kavanagh —reconoce con cinismo otra guardia que aparece a un costado mío, con un tono de voz que solo hace momentos significaba más que una molestia.

— ¿Qué? —balbuceo abriendo los ojos de par en par en estado de shock.

— ¿En serio pensaste que hombres tan entrenados como nosotros no íbamos a poder contra una...niña insignificante como tú? —recalca con superioridad el guardia que esta ante mis ojos—, aunque si dudamos de ti agente, por un momento pareció que tu intención era mantenerla a salvo, incluso de lo que sabíamos que era solo un entrenamiento para los nuevos reclutas.

—Solo seguía las ordenes como se me ordeno —asegura en tono engreído—, jugar con la presa hasta que alguno de los reclutas lograra atraparnos.

Oculto la decepción que me produce sus palabras y me limito a mirarlo de la cabeza hasta los pies incrédula o mejor dicho ofendida, yo en su lugar estaría humillado por dejar que "la presa" casi le despedazara el rostro, me cubro el rosto con mi mano sonriendo, todos me observaron con detenimiento ya que soy yo la que estoy presa frente al enemigo. Me coloco en frente de él todavía sonriendo con satisfacción.

Me mira con detenimiento y aquel aire de seguridad desaparece, tenía la sensación de que ya sabia lo que se aproximaba. Lo tomo por el cuello de la camisa encestándole un puñetazo produciendo que caiga al suelo, me importa un comino que este rodeada de guardias, además si hubieran querido ya me hubieran matado. Tengo la ventaja.

— ¿Cómo se siente eso a-gen-te? —comento contorno burlón, me mira limpiado su labio inferior que ahora sangra levemente, los guardias me toman de las extremidades.

— ¡No se metan! —les ordeno—. Puedo apostar que ni la mitad de ustedes saben porque me están buscando, por su bien libérenme —puedo sentir algo distinto y a pesar de todo ellos solo eran los peones de este juego maquiavélico así que no quería hacerles daño, choques de electricidad fluían por mi cuerpo, como energía misma, no me sentía cansada ni adolorida.

Giro mi rostro observándolos de lado, sus rostros pálidos me hacen saber que algo me está pasando, en el reflejo de sus armaduras veo como mis ojos cambian de rojo a café y viceversa. Parece que hasta aquí, soy capaz de alucinar en medio de una alucinación.



Nana Valentina

Editado: 04.02.2019

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