Realidades Difusas

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Capitulo 12

—Ya te dieron cita en la clínica —confirma mi padre apenas hemos comenzado a comer, o al menos en mi caso mirar mi pedazo de lasaña.

— ¿Cuándo? —murmuro sabiendo la respuesta.

—El viernes, me dijeron que podías faltar a la escuela ese día porque necesitan que estés relajada, debes evitar cualquier actividad que te estrese —avisa buscando mi mirada pero no la encuentra, siento que me está observando fijamente pero no creo ser capaz de ocultar lo abrumada que me siento.

— ¿Qué exámenes me harán? —balbuceo insegura, no hay manera de escapar de ello. Sé que podría fingir estar enferma pero no serviría, lo único tal vez sería implorarle a papá que por favor no me lleve allí, pero no soy capaz de hacer algo así; no quiero recordarle a mamá.

—La polisomnografía solamente —puntualiza en susurros, como recordando algo en silencio—. Llegaremos una hora antes, a las 6pm. Te pondrás tu pijama cuando lleguemos y después ellos te colocaran una serie de sensores en la piel del tórax, brazos, piernas y cabeza —explica mi padre con tranquilidad, como si yo no lo supiera.

Pero lo sé, es un estudio del sueño para saber acerca de las alteraciones que tengo al dormir. Fue uno de los primeros exámenes que mama se hizo, recuerdo que nos quedamos a cargo de nuestra vecina Margoth esa noche. Mama y papa no regresaron hasta el día siguiente.

— ¿Y luego solo esperaran a que me duerma? —pregunto de todos modos, como si yo no hubiera leído lo que papá tenia escrito en su agenda. Cada examen y cada resultado papá lo apuntaba en su libreta.

—Sí, puedes llevar tu celular, ver tele o leer algún libro tuyo si quieres. Durante la noche no te darás cuenta de nada, puedes estar tranquila.

—Está bien papa —le digo alzando mi mirada y sonriéndole para tranquilizarlo.

Asiente en respuesta, aún sin quitar su rostro preocupado.

A las siete me paso por la sala a ver tele un rato, buscando con el control en mano algo interesante, pero todo lo bueno de las películas ya las he visto. Ingreso a mis redes sociales, primordialmente a Facebook para pasar el rato. Una hora después busco nuevamente que ver en la tv, dejó una peli que ya he visto. A las 10 en punto escucho la puerta de la sala abrirse con llave, Dewey aparece en mi campo de visión, parece sorprendido de verme allí.

— ¿Vas a decirme por qué estás tan molesto con papá? —cuestiono sin pender tiempo.

—Eso depende, ¿qué te dijo? —considera, sentándose a mi lado en el sillón gris ya más calmado.

—No, no me dijo nada y no lo presione —menciono bostezando inconscientemente.

—Él es el único que puede decirte la verdad Haru —murmura frustrado mientras me abraza contra él.

Lo rodeo con mis brazos también, dándome cuenta al instante cuanto necesitaba uno de estos abrazos fraternales.

— ¿Verdad de qué? —pregunto siendo cautelosa con Dewey.

Me voltea a mirar con sus ojos azules, me aprieta más contra él dándome una sonrisa a medias.

—De Savanah.

Siento un nudo en mi garganta cuando nombra el nombre de nuestra madre, así, tan indiferente al significado que trae consigo los recuerdos.

—Haces que imagine cosas imposibles Dewey, dime que sucede —reconozco preocupada.

No quiero ni pensar en lo que cruza por mi mente. ¿Y si mamá está viva? ¿Y si todo fue una farsa? No, yo vi y leí lo que decían esos resultados, es imposible. ¿Y si la enfermedad no la mato, sino que fue otra cosa? ¿Acaso ya sabía lo que me iba a suceder y se lo dijo a papá? ¿O qué...? No, jamás.

—Por más que deseo decírtelo ahora mismo, yo no soy el indicado. Solo recuerda que no debes crear todo lo que te han hecho creer.

¿Cómo quiere que mi cabeza no esté llena de preguntas después de lo que me dijo? ¿a qué se refiere conque no crea lo que me han dicho? ¿acaso no moriré como se supone que mi madre lo hizo? ¿entonces porque tantos exámenes, dolor y tristeza por partes de todos? mi cabeza está a punto de colapsar, no lo soporto.

En la madrugada trato de dormir por una vez más sin éxito. Intento leer un libro nuevo, el final de una trilogía llamada "Tierra mágica" pero es imposible concentrarme en lo que leo. Y tal vez sin razón alguna, rompo en llanto.

No estoy preparada para saber lo que ya sospecho con claridad, no estoy lista para ver el rostro de mi padre lleno de dolor otra vez. No deseo ver lo mirándome con esa mirada de "en cualquier momento se ira" como hacía con Savanah. No quiero escuchar todas esas horribles palabras sabiendo que a nadie le podre negar, porque lo sabrán. Y luego está Dewey, oh Dios.



Nana Valentina

Editado: 04.02.2019

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