|rechazada|.

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Parte°4 |Te lo puedo explicar|

Siento un calor insoportable, es como si hubieran aumentado la calefacción en mi habitación, a parte de un peso en mi cintura verdaderamente molesto, aun medio dormida me remuevo para tratar de liberar ese peso, pero en consecuencia a ellos recibo un gruñido, causando que se me erice la piel y abra los ojos como dos platos, bajo la mirada a mi cintura y veo un enorme brazo en ella tomándome posesiva mente, siento escalofríos y creo que he iniciado a sudar frío, me intento mover y recibo otro gruñido acompañado con ello se intensifica el agarre, mis ojos pican y pienso en gritar por ayuda pero eso solo despertaría al lunatico que me tiene atrapada dando le tiempo a hacerme cualquier cosa, inhalo y exhalo, debo salir de esta ¡¡Ya mismo!! Lentamente me comienzo a deslizar cuando lo escucho. 

- Queda te quieta Hanna...

Por la santisima Diosa luna... No Puede Ser

Quedo de piedra en mi lugar y miro hacia las puertas francesa encontrando una medio abierta

- Joder...

Susurro, molesta conmigo por dos cosas; la primera haber dejado el bate en su lugar, lo miro sobre la puerta de mi closet y este se burla de mi, lo que me aseguro que si el bate de aluminio hablara me diría "Debiste dejarme contigo", lo segundo es no haberme levantado a cerrar las puertas francesas, por confiada o mejor dicho por floja, perezosa, ahora estoy en este apuro, muy bien me lo dijo mi madre "Hanna deja la flojera y vagancia que de eso no queda nada bueno" 

Y heme aquí, luchando de poco a poco y escuchando algunos gruñidos seguidos de quejas hacia mi persona por ser una "inquieta durmiendo" Ryan se queda como si nada, abrazando a mi almohada, La cual coloque como sustituta, y al tener mi olor no se despertara, al menos eso es lo que creo.

Lo veo dormir y no dejo de analizarlo en ningún momento, recuerdo todo lo que sentía por él, la manera en la que lo miraba cuando recogía a Emily de mi casa, su sonrisa, esos dientes perfectamente blancos, tanto que podría llegar a ser modelo de Colgate (Pasta dental), suelto un suspiro y paso mis manos por mi cara, me quedo tan ida pensando en como hubiera sido todo si tal vez, solo tal vez, le hubiera dado una oportunidad a lo nuestro.

Sacándome de mis ideas, alguien coloca una mano en mi boca y cuando estoy por gritar miro sus ojos, similares a los míos,

Nathan

Mientras que su mano derecha tapa mi boca, con la izquierda me hace ceñas para que guarde silencio y yo solo asiento, retira lentamente su mano y me hace un gesto con la cabeza para salir al pasillo, yo lo sigo y cierro la puerta con delicadeza, una vez afuera noto su pose; piernas entre abiertas, manos en los bolsillos de su pantalón de pijama, ceño fruncido y sus labios en una linea recta, y... creo que estoy en problemas.

- Hanna Daniel Moon Riveral 

Sip, estoy en problemas y ni siquiera tengo la culpa de eso, coloco las manos en señal de Stop, para que no formule preguntas acorde a las extremas conclusiones que debe de tener.

- Te lo puedo explicar 

Es lo primero que digo, el cruza sus manos sobre su pecho y esa pose me hace sentir pequeña, como cuando tu papá te encuentra haciendo algo malo y piensa una manera severa de castigarte para que no lo vuelvas a hacer.

- Habla. - dice demasiado serio para mi gusto.

- Yio- yo estaba pensando hasta tarde ¿vale? y luego escuche un sonido proveniente de afuera de la casa y

Nathan me interrumpe.- Al punto Hanna

Ruedo los ojos, Uyyy ni papá es tan así.

- Mire por mi balcón y vi una sombra, pensé que era un ladrón por lo que tome el bate, pero luego me di cuenta de que era Ryan, estaba o está borracho, así que no le preste atención coloque el bat en su lugar y volví a acostarme, pensé había dejado las puertas cerradas y discutí eso un rato hasta volver a quedar dormida, cuando desperté por la incomodidad me encontré con esa sorpresa.

Hable tan rápido que tomo varias bocadas de aire, Nathan parece analizar mis palabras y luego relaja sus facciones, suelta un suspiro y mas tranquilo habla.

- Te creo

Lo miro - ¿de verdad?

El asiente y desearía abrazarlo pero prefiero ahorrarme los abrazos, no son gratis, al menos no los míos, quedamos en silencio y...

-¿Ahora que?

Nathan me mira y se encoje de hombros. - dejemos lo dormir en tu habitación, mañana lo despertare y lo llevare devuelta a la mansión

Yo asiento y me encamino de nuevo a mi habitación, escuchando el llamado de Nathan, entro y me acerco a las puertas francesas, las cierro bien <<cosa que debí haber hecho antes>>, me percato de como Ryan balbucea cosas incoherentes, al menos para mi, me acerco a la mesita de noche y abro el cajón para sacar mi teléfono y cargador, y como si supiera de mi cercanía lo escucho.

- Hanna... - mi piel se eriza al escuchar mi nombre salir de sus labios - Hanna... Lo siento - lo miro y sus facciones están desfiguraras de manera que soñara algo que le doliera mucho. - Lo siento....

En un punto siento lastima por el, pero recuerdo lo que me hizo vivir y me digo a mi misma que debo amarme a mi primero y que no me debo dejar convencer así de fácil, al menos es lo que considero correcto ¿no? debemos tener amor propio antes de siguiera amar a otros, lo miro por ultima vez y me levanto, fuera de la habitación Nathan me mira y se que escucho todo, es un hombre lobo con una buena audición, debió escuchar a Ryan.



Mela Urdaneta

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En el texto hay: amorjuvenil, hombreslobo, |rechazada|.

Editado: 14.12.2019

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