Recuerdos De Un Amor Bonito

Tamaño de fuente: - +

2

1977

No podía creer que estaba asistiendo a mi primer día de clases en la universidad, veía a muchos chicos, chicas muy contentas, mientras yo caminaba sola. Me había mudado a esta ciudad a vivir en casa de mi tía, era el único familiar que podía darme alojamiento, aunque el precio que esté pagando es fuerte. El carácter de Patricia, mi tía, es complicado, estricta y nunca da su brazo a torcer. Sin embargo, no tengo otra opción. Espero que estos cuatro años pasen volando, para poder irme de aquí.

Se ven tan unidos cada grupo de jóvenes, y yo, como un bicho raro por no conocer a nadie; por ir tan distraída viendo tanta jovialidad no me percate de la señorita que venía leyendo un libro, fue demasiado tarde cuando quise reaccionar, nuestros cuerpos chocaron haciendo caer el libro que llevaba.

—Disculpa por mi torpeza, no me fijé en...—Enmudecí cuando la vi a los ojos... Era, era un ángel, sus cabellos dorados como el sol me nublaron por completo.

—No pasa nada, es mi culpa por venir distraída, pero estaba en una parte muy interesante del hombre araña, estaba a punto de derrotar a... ¿Te encuentras bien? Tienes las mejillas muy coloradas, ¿tienes fiebre?—intentó colocar su mano en mi mejilla, y por impulso quité mi rostro.

—No, no, todo está bien. ¿Es una historieta?—pregunté señalando aquel libro en el suelo. No me gustaban, y no creía que hubiera mujeres que gustaran de ellos.

—Un cómic, son increíbles.

Sí, sí, ya sé que no está bien que lea esto porque es cosa de hombres, pero sabes qué, a mí no me importa.

—Entiendo—fue lo único que pude pronunciar. Nunca había conocido a alguien como ella, era muy distinta.

—A propósito, me llamo Martina, ¿con quién tengo el gusto?—preguntó, mientras extendía su mano hacia mí.

—Gabriela Higgins—apreté su mano, lo cual provocó una sensación difícil de explicar, algo que nunca había sentido. No pude evitar expandir mi sonrisa cuando vi la de ella. Sin duda, es muy bonita.

Actualidad

—¿Ya te enteraste de las ultimas noticias?—habló Loriana al llegar a mi pupitre.

—No, y no me interesa—comente con desgana, había tenido una discusión con mi madre.

No quiere aceptar que cuando termine mi carrera me vaya de esta ciudad, no se da cuenta que es mi vida, mis proyectos, ella ya vivió lo que tenía que vivir y es mi turno decidir mi futuro, pero no quiere entenderlo.

—Por dios, por qué eres tan frívola. Además, te interesa, porque se trata del profesor Smith—Solo cuando escuché el nombre del profesor que había enviado el proyecto le presté atención.

—¿Que paso con él?-indagué

—Pues... no, mejor no te lo digo, entérate por ti sola—Voltee mis ojos, a veces se porta como una niña.

—Dime de una put...—No pude completar mi maravillosa frase, en ese preciso instante entró una mujer. Fruncí el ceño, no se me hacía conocida.

—Buenos días alumnos. Mi nombre es Bárbara Llanos, seré su docente por algunos meses. Su profesor Smith pidió licencia médica.

—Esa era la noticia que tenía que darte—susurro Loriana, desde la parte de atrás.

—Alguna inquietud que tengan - instó esa mujer

De inmediato levante mi mano, tenía una pregunta muy importante

Simplemente asintió para que hablara.

—Qué pasara con el proyecto que envió de tarea el profesor — escuché como abuchearon, pero me vale, necesitaba saber.

—El proyecto sigue en pie, él me dio las directrices, todo sigue igual, yo llevaré su mismo lineamiento. Por cierto, ¿cómo te llamas?

—Mmm... Kate Licona—respondí

La nerd, escuché la voz de Loriana, disimulé que me peinaba mi cabello para sacarle el dedo del medio

—Bueno, Kate, ¿algo más que desee saber?

—¿Eres casada?-preguntó Rodrigo, el "chico guapo" de la clase. Todos empezaron a reírse.

Era muy joven para ser docente, ojala vuelva pronto el profesor.

—¡Silencio! Sepa usted señor, que soy su profesora y me debe respeto, porque si yo quiero lo suspendo de la materia por irrespetuoso, ¿le queda claro?—habló con firmeza. Rodrigo solo asintió. Tenía temple aquella mujer, y había puesto en su lugar al guapito del curso.

—Que amargada, ya se parece a alguien que conozco—Volvió a hablar Loriana

—¡Cállate!—refute sin medir mi fuerza de voz

—Disculpe, señorita. ¿Qué dijo?—Preguntó, Bárbara, acomodándose los lentes mientras entrecerraba los ojos.

—No, nada. Perdone — me disculpé

—Salga del salón — abrí mis ojos cuando escuché aquello.

—¿Qué? ¿Cómo?

—En mi hora de clase no voy a permitir que grite a sus compañeros, haga el favor de retirarse.

Era la primera vez en toda mi vida que me pasaba algo así, apreté mis dientes por el coraje, agarré mi mochila y salí de ahí. Empezaba a odiar a esa mujer, al igual que a Loriana, por su culpa ocurrió todo.



May

#1544 en Novela romántica
#382 en Chick lit

En el texto hay: chicaxchica, lgbt, romancelesbico

Editado: 08.02.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar