Red de mentiras

Tamaño de fuente: - +

5."Oh padre, perdónalas por qué han pecado"

Sábado, 14 de octubre

Ninguna protestó ni dijo nada incluso cuando llegaron juntas a Rardwell no se molestan ni verse la cara no podían creer que Louisiana se drogaba, si sus padres sabían semejante cosa morirían de vergüenza. Podía parecer algo sencillo para una chica de la alta sociedad pero para Lou aquello era caer demasiado bajo. Las chicas estaban más separadas que juntas pero cuando llegan a la calle indicada les dio tanto miedo al ver cómo era, llena de grafitis y de personas fumando en las paredes, eran calles desagradables, las chicas no simplemente lo pensaban por qué tenían la dicha de vivir mejor, cualquiera podría decirlo, por qué era más que la verdad, habían dos tipos de personas no sólo en Rardwell si no en Brístol, las que se van y son algo en la vida o las que se quedan y fracasan. Y créeme hay más del segundo rango que del primero. Las letras novecientos noventa y siete resplandecían en un oro falso esta vez quién todo el timbre fue Elizabeth, clavó sus ojos momentáneamente en Millie dejándole en claro que así sea hacia. A los segundos una chica de tamaño promedio abrió la puerta su cabello es tan corto que descansa en su nuca en ondas débiles, tenía unos ojos marrones con destellos verdes, sus rasgos eran finos parecía ser egipcia, su piel tenía un color envidiable, el color que nadie podía llegar a tener con un bronceado, un caramelo tostado, uno de los dedos de la chica llevaba enredado un cigarrillo ella se apoyó en la entrada mirándolas con concentración.

—Hola soy Elizabeth Hughes y ella son mis amigas, queríamos preguntarte...—Elizabeth saluda con educación y amabilidad, valores que le enseñaron toda la vida pero la chica no la deja terminar de hablar.

—Sobre Louisiana Motley, mierda, es de lo único que preguntan estos últimos días—La chica parecía estar fastidiada y quién no lo estaría, aún así, la chica parecía dispuesta a hablar se notaba que sabía algo.

—Hablaré y diré todo lo que sé pero tiene un precio puedo ver el dinero no es un problema—Una sonrisa coqueta se dibujó en la cara de la chica, las chicas no se negaron sabían que todo tenía un precio en la vida y si estar un paso más adelante de saber que le pasó a su amiga no les importaría.

Cada una de ellas le extiende un billete de veinte libras esterlinas, la chica los toma agradeciendo con una sonrisa de charlatana mientras se guarda el dinero en el bolsillo de su pantalón corto de color rojo.

—Les diré lo que sé pero no me busquen más, no quiero nada que ver con Louisiana Motley luego de esto, se irán de Rardwell no volverán jamás ni aunque se estén muriendo y sea este el lugar más cercano, mejor mueran pero no pisen pie otra vez aquí. Me llamó Sáhara Khalid sí conocí a Louisiana, era una amiga un poco...no sé si cercana sea la palabra adecuada pero le conocía bien lo suficiente como para saber que es peligrosa—Informó ella casi sonriendo al hablar como si Lou fuera más de lo que decía, posiblemente lo era, las chicas le prestan totalmente su atención a Sáhara algo debía saber por alguna razón estaban allí.

—Ella iba a Weslirton unas tres veces cada semana, nunca faltaba y más para recoger lo que siempre pedía—Sáhara le da una calada al cigarrillo tenía una camiseta negra de los Rolling Stones, unos simples pantalones cortos y unas sandalias de goma.

— ¿Polvo de Ángel?—Pregunto Aubrielle con rapidez y Sáhara asiente de la misma forma, cuando dos personas confirman algo por regla tiene que ser verdad.

Y aquello parecía serlo.

— ¿Cómo sabes que ella compraba eso?—Inquirió Avalanna negada a creer que su amiga consumía dicha sustancia tóxica.

—Está respuesta vale otros veinte—Sáhara sonríe cuando ve que las chicas les extienden un billete de cinco cada una, tomó el dinero guardándolos en el mismo bolsillo.

—No pueden decirle a nadie y si lo hacen prometo sacarles la lengua con mis manos, mi hermano vende diversidades de cosas en W&E te consigue todo lo que quieras, él se la vendía—Comentó Sáhara de forma rápida y directa, Ava sintió una presión en su pecho la cual la obligó a darle otro sorbo largo a la botella de su bolso, quería que no le doliera.

— ¿Cómo se le veía cuando iba allí?—Pregunto Elizabeth los últimos días Lou estaba tan feliz que parecía estar triste.

—Dos días felices y al otro molesta o triste, cambiaba mucho cuando se trataba de sentimientos. Eso lo aprendí de ella, a callarme las cosas que no debo—Respondió la chica lanzando el desgastado cigarrillo al piso sin despegar un ojo de las chicas que tenía al frente.

— ¿Conoces a Crystal Kirkpatrick?—Pregunto Millicent analizando cada rincón de su precioso rostro y la chica asiente al escuchar el nombre.

—Era amiga de Lou y mía, Crys se droga mucho le sangre la nariz cuando lo hace demasiado en poco tiempo mejor no le crean nada de lo que dice cuando le sangra la nariz, suele mentir fácil. —Concluyó Sáhara casi riéndoseles en la cara haciendo que la piel de Elizabeth se tensara.



Brendabiebs13

Editado: 21.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar