Red Hood

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 34

Baba
Angelic
🏹🏹🏹

Nuestras miradas se buscaron hasta que pude ver su tristeza volverse alegría, tenía unas ojeras terribles y un mal aspecto que me aseguraba que no se había duchado. Sin siquiera importarme eso lo abrazo cuando él se abalanzó sobre mí. Acariciando su cabello con cuidado lo aparte para verlo a los ojos apreciando cada detalle de su rostro.

mi pequeña – comento en voz baja acariciando con su mano mi mejilla y sintiendo su suave tacto cerré mis ojos. – perdón por no haberte salvado antes – mi piel sintió frió cuando su mano se apartó de mi rostro haciéndome abrir los ojos para observarlo.

– Demian si me salvaron de no ser porque ustedes llegaron yo habría sido comida por uno de esos lobos, gracias por rescatarme – quería moverme, pero me dolía mucho el cuerpo y mis heridas tardarían un poco más en sanar. Siempre durante mi entrenamiento me dijeron que evite ser mordida o rasguñada por un lobo ya que estas heridas son dolorosas y tardan más en sanar. Baje la mirada a mi brazo donde había sido mordida por Haider me dolía con tan solo verlo y las fuertes punzadas que tenía hacían que fuera insoportable pensar en moverme.

– aun así, me siento mal por verte aquí – inclinándose un poco para estar más cerca de mi rostro sentí su respiración chocar contra mis labios y un leve rubor comenzó a crecer desde mi cuello hasta llegar a mi cara. Quería acortar la distancia que nos separaba y probar sus labios tentadores una vez más, lo habría hecho de no ser porque todo mi cuerpo me dolía.

Fue el quien acorto nuestra distancia uniendo nuestros labios en un beso lento pero que demostraba amor. Entreabriendo un poco mis labios deje paso a su lengua que invadió mi boca trayéndome gratos recuerdos y la sensación de que hacía mucho tiempo había extrañado sentir sus labios sobre los míos sin ningún tipo de temor. La falta de aire hizo que tuviéramos que separarnos, pero permanecimos con nuestras frentes unidas regulando nuestras respiraciones.

El ruido de la puerta hizo que nos separemos y vimos al señor Franttini viéndonos desde la puerta. Sentí que el color de mi piel se perdió de seguro debía verme igual que un fantasma. Ojalá la tierra me tragara y me escupiera en Júpiter para evitar esta situación incómoda.

– veo que despertaste jovencita – el señor Franttini se acercó hasta donde estaba y comenzó a examinar las máquinas para luego verme e iluminar mis ojos con una linterna. Hizo un sin número de pruebas y otras cantidades inciertas de preguntas hasta que me dejo diciendo que enviaría a una enfermera para que me pasara calmantes.

– creo que ya sabe que deje a su hijo – comento estando algo avergonzada sé que no debería incomodarme, pero es extraño estuve a punto de casarme y ahora estaba con alguien más en muy poco tiempo.

– todos lo sabemos Carter nos lo contó, pero de todas formas quisieron ayudar – el castaño tomo una de mis manos apenas apretándola un poco – nadie te juzgara fuiste muy valiente mi pequeña – su otra mano elevo mi mentón tan solo un poco para que lo viera a los ojos.... Ah esos ojos que tanto había querido evitar para no caer ante sus encantos, pero de igual forma termine cayendo rendida ante él.

🏹🏹🏹

Muchos pares de ojos me veían con alegría juraría que si me movía se abalanzarían contra mi asfixiándome por sus abrazos. Los primeros en venir a abrazarme fueron mis padres que entre llantos de alergia y palabras atoradas por el llanto se alegraron que estuviera bien. Los segundos fueron mi padre Steven, mi madrastra y Winter que se tiro encima de mi aplastándome y generando que todo mi cuerpo me doliera, pero tuve que fingir que nada malo paso. Brooklyn se acercó junto a su hermano que a pesar de todo ninguno de los dos me odiaba y eso me genero cierta alegría y paz. Entre llantos de alegría e insultos Bailey se alegró de que estuviera bien y planteo la idea de ponerme un collar con un chip para que algo como esto no vuelva a pasar. Otra vez. Así siguieron pasando entre abrazos llantos y algunas riñas entre mi familia que pude detener fingiendo que me estaba mareando. Finalmente, todos salieron de la habitación y mi pequeña familia se quedó en la habitación cuidándome.

– papá ¿Leo Haider está muerto de verdad? – cuestione viendo a mi padre que permanecía de pie abrazando a mi madre por sus hombros. Ambos se miraron para luego mirarme con una sonrisa apenas asomándose en sus labios asintieron con la cabeza. – no debes preocuparte por eso ahora hija mejor céntrate en recuperarte – ambos se acercaron depositando un beso en mi frente para luego irse dejándome sola con Demian.

Él se recostó a mi lado acomodándose para no aplastarme, pero tampoco para caerse de la incómoda camilla. Su mano acaricio mi cabello hasta que en cierto punto me quede dormida bajo los efectos de los calmantes. Horas más tarde desperté sola en la camilla viendo a una enfermera cambiarme el suero para colocar nuevos calmantes. Demian estaba dormido sobre la silla del acompañante se veía que no estaba cómodo, pero no podía moverme mucho para despertarlo y el llamarlo no funciono.



Danny Baladon

Editado: 23.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar