Reencarnación: El comienzo

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CAPÍTULO 4: FAMILIA

Al fin llego a mi casa, casi todo el día estaba en la calle y no me fijo en la hora, son las 5:30 pm.
– Ya llegué mamá, que rico huele.
– Es el Lomo Saltado que no pudiste comer por el accidente.
– Ahora se volvió mi cena. – Me dirijo al comedor y veo a mi hermana sentada. – Me ganaste otra vez.
– Así es. Hasta ahora me sorprende de todo lo que pasó hoy.
– Sí, es verdad.- Suena mi celular en ese momento, es un mensaje de un desconocido.
¿?: Rinne me dijo que este es tu número Alexa. Si no me recuerdas te diré que soy el arcángel Amenadiel, pero solo agrega mi nombre, no le digas a nadie. – Me quedo sorprendida.
– ¿Qué sucede Alexa? Come de una vez. – La voz de mi madre me saca de mi sorpresa.
– Sí. – Es mi familia, debo contarles lo que pasa. – Mamá ¿Puedo contarte algo y a ustedes también?
– ¿Qué pasa? – Me pregunta mi abuela con mucha ternura.
– Bueno, no sé por dónde empezar, pero intentaré ser específica, cuando quedé inconsciente, soñé algo muy real, soñé que estábamos en un lugar como el Infierno, había arcángeles peleando, demonios y almas caídas que suplicaban perdón y había una arcángel que peleaba contra un monstruo horrible, pero fue asesinado por su propia compañera y esta peleaba también contra la arcángel, pasó un tiempo corto y la arcángel fue destruida y se convirtió en una paloma blanca, la mujer demonio dijo que era su verdadera forma y huyó junto con un alma que estaba cerca, los aliados de la arcángel eran otro arcángel y un Shinigami, el primero quiso seguirla pero el Shinigami le dijo que no lo haga ya que sino provocarían pánico, después de ver todo eso, veo al Shinigami y me dice que se llama Rinne, me dice que recuerde quién soy y termina mi sueño despertando. – Termino de contar todo eso y siento que la atmósfera es intranquila.
– Mi querida Alexa, que sueños tan impresionantes tienes. – Habla mi madre con un tono burlón.
– Pero mamá, fue muy real, y no es el único, toda mi vida he estado soñando con lo mismo y nunca lo decía por miedo a lo que dirías.
– ¿Por qué tendrías miedo? Soy tu madre, que falta de confianza. – Me siento un poco triste de que mi madre se lo tome a la ligera. – Además, ¿Cómo estás segura de que todo eso es real?
– Porque fue muy real, hay sueños que te avisan y te tratan de decir muchas cosas.
– Alexa, no estamos para bromas, tu estado de inconsciencia te habrá provocado ese sueño, nada más.
– ¿Entonces como explicas los demás sueños que tuve toda la vida?
– Coincidencias. – Creo que nunca debí contar nada, mi madre no me cree ¿O sí?
– Vamos, coman de una vez antes de que se enfríe. – Mi abuela interrumpe, se lo agradezco.
Toda la cena la pasamos en silencio, muy incómodo, fui a la cama, tomo mi celular y agrego el número, cuando ya quiero dormir alguien toca mi puerta.
– Pase. – Es mi madre.
– Alexa, ¿Podemos hablar? – Me supongo que querrá hablar sobre lo que le conté, me dirá que ya deje de pensar en todo eso. – Alexa… sobre lo que dijiste… de tu sueño… te creo. – Me quedo sorprendida.
– Pero cuando les conté te lo tomaste como broma.
– Sí, pero no era mi intención, discúlpame. Alexa… el motivo de esos sueños te lo contaré.
– ¿Me lo contarás?
– Dices que en el sueño que viste cuando sufriste el accidente, apareció un chico Shinigami llamado Rinne, déjame adivinar, es alto, guapo, algo orgulloso, cabello negro, ojos rojizos con toques verdes, piel blanca y su guadaña es más grande que él mismo, ¿Verdad?
– Sí, exactamente. – Lo describió detalladamente, así es Rinne. – Pero no es guapo, es muy presumido y se cree superior.
– De acuerdo y también viste a un arcángel con cabello amarillo amarrado en una coleta.
– Él sí es guapo.
– Alexa, ten cuidado con ellos, toda tu vida intentaron engañarte, ellos son en realidad los demonios.
– ¡¿Qué?! – Me sorprendo de lo que dice mi madre, jamás la escuché con ese tono tan preocupante.
– Perdóname Alexa, debí poner más atención en ti.
– ¿Qué tratas de decir? Digo, todo esto pasó en mi sueño.
– Alexa, solo te diré que ellos son los demonios, pero para que lo entiendas mejor, te contaré la historia real. Antes de que conociera a tu padre, yo era una monja que ayudaba al padre Rafael, un día estaba barriendo en la puerta de la Iglesia, cuando de repente se aparece un hombre alto, muy apuesto, era tu padre, hacemos contacto visual, quería hablar con el padre, lo guié hacia él y los dejé, pasando los días, tu padre venía seguidamente solo para verme, conversábamos y cuando me doy cuenta de que me enamoré de él, quedé embarazada, lo primero que pensé es que era una bendición de Dios, pero lo segundo es que una monja no puede embarazarse, ni mucho menos casarse, desesperada fui directo al padre a preguntarle qué debo hacer y… él… me dijo algo que nunca se lo perdonaré.
– ¿Qué te dijo?
– Que te abortara, que eras un error y no merecías vivir, yo enojada le grité y salí de esa Iglesia para nunca volver. No tenía dinero, me escapé con lo que tenía y mientras corría aparece otra vez tu padre, le cuento lo que sucede y él me propone matrimonio, yo al instante acepto, al cabo de unas semanas nos casamos, naciste tú, tu padre y yo estábamos muy felices y después de 4 años, nace tu hermana, pensaba que la felicidad duraría para siempre, pero no fue así. Tu padre se fue al trabajo, mientras lavaba la ropa recibo una llamada, contesto y reconozco la voz de esa persona, era el padre Rafael, me amenaza de muerte y le cuelgo. Esa misma noche recibo otra llamada de él y me dice que vea las noticias, le pregunto para qué, pero yo sentía que algo malo había pasado, enciendo la televisión y veo que ha ocurrido un accidente catastrófico, muestran a la única víctima que hubo y… era… era tu padre. – No lo soporta más y llora mi madre, pero…
– Mamá…- Estoy cabizbaja.- No te creo. – No sé por qué, pero no creo que eso haya pasado.
– ¡Qué! ¡¿Cómo que no me crees?! ¡¿Acaso no te da pena la muerte de tu padre?!
– ¡Pero tú nunca me mostraste una foto de él! ¡No lo conozco! – Alzo la voz tan fuerte que mi hermana y abuela abren la puerta.
– ¿Qué sucede? – Pregunta Sasha.
– Sasha, dime algo ¿Conoces el rostro de nuestro padre?
– Claro que no.
– Entonces por qué… no siento… nada de pena. – Me quedo dudando.
– Alexa, no es necesario conocer a alguien tan querido para no sentir lástima, si tu madre no te lo mostró, es para que no sufras. – Mi abuela habla con tanta ternura, pero no es la misma, parece fingida.
– ¡Sí! ¡Así es, Alexa! Para que no sufras, por eso lo hice.
– Entonces… muéstramelo, muéstrame una foto suya al menos. – Cuando termino de decir eso, mi madre cambia su mirada de una triste a una… fría, se queda callada y baja la cabeza. – ¿Madre?
– ¡Ja! Maldito Rinne, me las pagarás un día. – Escucho lo que ella dice, me tiemblan las manos porque escuché el nombre de Rinne.
– ¿Qué estás... – No puedo terminar de hablar ya que me toma del cuello y me alza apretándolo fuertemente.
– ¡Ale… – Escucho a mi hermana, pero ella también es ahorcada por mi abuela.
– ¡Ma… madre! – Me falta el aire.
– Nunca debiste reencontrarte ni con Rinne, ni con ese maldito padre ¡Vamos Alexa, ataca a tu querida madre! O mejor dicho, Angel. – Me empieza a doler mucho la cabeza, veo imágenes pasar muy rápido. – Vamos Angel acabemos con lo que empezamos hace 17 años. – Me aprieta aún más, mis fuerzas están desapareciendo.
– Suéltala América. – Esa voz la conozco, no es de Rinne, en eso me suelta y caigo al piso duramente.
– Vaya, no me esperaba tu visita… Amenadiel. – Veo quien es y lo reconozco, es el arcángel Amenadiel,
– Esa advertencia también va para ti, Soledad. – Logra soltar a mi hermana y voy por ella.
– ¡Amenadiel, qué alegría volver a verte! ¿No me extrañaste? ¿Cómo supiste que estábamos aquí?
– Gracias a Rinne, pude saber dónde te escondías, América. No necesito usar mis poderes para eliminarte, solo mi espada.
– Como si pudieras hacer eso. – En su mano, aparece una espada y la eleva, en la punta de esta sale una esfera de energía.
– ¡Tempestad! – Grita eso y todo explota, abrazo fuertemente a mi hermana y caemos en el pavimento.
– Sa… Sasha ¿Estás bien?
– Sí, gracias.
– ¿Aún no despiertas, Angel? – Volteo y veo a mi madre parada delante de nosotras y me apunta con su espada. – Vamos, he esperado 17 años por esto ¿Por qué no atacas? ¿O acaso ya olvidaste como pelear? – Solo la miraba con enojo. – Si es así, entonces no sería divertido matarte. – Me quita su espada y me golpea en el estómago, sacándome todo el aire.
– ¡Alexa! – Mi hermana me abraza. – Madre, ya déjala.
– Tú no te metas en esto, Sasha, o si no tendré que matarte primero, tal vez eso le ayude a tu hermanita a reaccionar.
– Usas a inocentes, típico de ti, América.
– Oh, así que aún estás vivo, Amenadiel.
– ¡Ja!, esos patéticos ataques tuyos no me harán nada. – Me levanto lentamente, aún me duele el estómago.– Angel ¿Estás bien?
– Mientras sigas con ese cuerpo humano, te seguirá doliendo. – No soporto esa voz. – ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Bueno, para que todo esto se ponga más divertido… – Ella chasquea los dedos y todas las casas del vecindario desaparecen y solo se ven a los vecinos, pero empiezan a llorar silenciosamente.
– Hermana… – Sasha se aferra a mí asustada.
– ¿Acaso no se les pasó por la cabeza el por qué nadie escuchó la explosión?
– ¡Tú! – El arcángel está furioso.
– ¡Así es!, todas estas personas siempre estuvieron muertas, solo son estúpidas almas que sirvieron para este juego tan aburrido ¿Y bien Angel, ya estás tan molesta como para pelear? – Me quedo sorprendida, aquellas personas que conocía, en realidad eran almas caídas.
– Oh, no esperaba tu visita, Rinne. – Volteo y en verdad es Rinne.
– Solo vine aquí para confirmar mis sospechas.
– Han pasado 17 años, Rinne.
– Hermana ¿Los conoces?
– Sí, el primero que vino es el arcángel Amenadiel y el que acaba de venir es Rinne, un Dios de la muerte.
–¿Nos ayudará, verdad?
– Sí, Sasha.
– Vaya, mis tres enemigos al fin reunidos ¿Eh?, entonces ¡Que comience la diversi… – No termina de hablar, ya que detrás de ella aparece el padre Rafael y le atraviesa algo. – Mal… dito seas.- Escupe sangre.
– Al fin te muestras, América, no permitiré que las lastimes. – El padre saca un pequeño cuchillo, así que eso usó para atacarla.
– ¡Ja!, ese cuchillo lo bañaste de agua bendita ¿Eh? – Sigue escupiendo sangre.- Pero no creas que con eso me matarás… ¡Tan fácilmente! – En eso, libera una ráfaga de viento tan fuerte que nos hace retroceder y sin querer suelto a mi hermana, veo que sus heridas se cierran y sonríe. – Hubiera sido tan divertido si Angel estuviera aquí. – Levanta su espada y la posiciona como si va a lanzarla. – Pero como no está y en su lugar está Alexa, tendré que matarlas. – No puedo moverme, veo que hay un circulo brillante, esa es la causa, aparece un viento tan fuerte que empuja a mi hermana y ella sale del círculo. – Mataré a dos pájaros de un solo tiro. – El padre trata de levantarse, pero también aparece un círculo debajo de él.
– ¡Angel! – Amenadiel y Rinne gritan, pero otra ráfaga de viento los lanza.
– Adiós…hija mía. – Sonríe y lanza la espada, cierro los ojos por inercia, pero la espada nunca llega, los abro y veo lo peor. – Eres una idiota, Sasha.
– Sa…sha. – Mi hermana está sobre mí con un hilo de sangre en la boca, bajo la cabeza y veo la espada. – ¡SASHA!



_Katzuma_

Editado: 22.02.2020

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