Reencarnación: El comienzo

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CAPÍTULO 5: ADIÓS, QUERIDA HERMANA

América retira la espada y sostengo a mi hermana, no me importa mi ropa que se mancha de sangre.
– ¡SASHA… SASHA! ¡POR FAVOR, RESISTE! – Mi hermana está muy débil, mucha sangre está saliendo de su cuerpo y el círculo que estaba debajo de mí desaparece.
– Esto es culpa tuya. – Miro arriba y veo a esa maldita culpándome. – Si hubieras sido más rápida, esto no hubiera sucedido.
– ¡CÁLLATE! – Rápidamente le respondo con muchas lágrimas. – ¡TÚ ME ENGAÑASTE TODO ESTE TIEMPO Y USASTE A SASHA PARA ESTO! – Apego a mi hermana más a mi cuerpo. – Por eso la adoptaste ¿No?... ¡PARA TU MALDITO JUEGO LA CRIASTE JUNTO A… – No termino de hablar, ahora que lo pienso bien, no fue la única quien organizó todo esto, también lo hizo…
– Correcto, junto a tu querida abuela Soledad. – Mis lágrimas de tristeza se vuelven amargas.
– Se atrevieron a jugar con Angel usando a estas almas inocentes ¡Eso es imperdonable! – El arcángel se abalanza sobre ella, pero es detenido por Soledad, que en ningún momento se movía y ahora tiene una espada. Amenadiel trata de empujarla, pero la fuerza de Soledad le impedía. – ¿Por qué…por qué tiene tanta fuerza?
– Soledad aceptó un poco de mi poder hace años ¿Eso responde a tu pregunta? – De tono burlón lo dice y se abalanza sobre Amenadiel, pero es detenida por el padre Rafael y comienza una pelea.
– Ale… xa. – Sasha habla y respira con dificultad.
– Sasha, no hables por favor, resiste, te llevaremos a un hospital enseguida. – Mis lágrimas caen sobre su rostro, ya quiero que se acabe, mi hermana no va a resistir por mucho tiempo, en eso se acerca Rinne. – Rinne… por favor… sálvala… ¡Te lo suplico!... ¡Sálvala!
– Lo lamento, pero yo no tengo ese poder, además es imposible. – Me sorprendo mucho. – Esa espada contiene energía maligna mortal para los humanos, es capaz de destruir un alma misma. – Cierro los ojos fuertemente al escuchar eso, escuchar que mi hermana… no tiene salvación.
– Lo… entiendo.
– ¡Sasha! – Ella me ve con una sonrisa.
– Her… mana, tienes que pelear… por ti. – No escucho la pelea que está sucediendo ni el llanto de las almas. – Por ti… por los seres humanos y… por nuestro Señor, aunque tú… no recuerdes… quién eras antes… de renacer. – Cierra sus ojos con una sonrisa de inocencia, no siento su respiración, pero su rostro es pacífico, murió.
–¿Pelearás, Alexa? – No le respondo. La atmósfera que estaba silenciosa ahora es ruidosa. Amenadiel y el padre Rafael seguían peleando, pero al padre se le notaba ya cansado. – Alexa, es hora de que decidas ¿Pelearás o no? – Miro por un momento a Rinne, luego veo el rostro de mi hermana y tomo una decisión, pero antes…
– Si acepto pelear ¿Cómo lo haré? No soy Angel, soy una humana, no tengo poder alguno.
– Eso tiene solución, pero decide ¿Pelearás o no? – Me mira serio, pero algo impaciente y apurado, de reojo veo la pelea, el padre ya no puede más y cae, también el arcángel es empujado fuertemente.
– Antes de matarlos, mataré primero a Alexa, veo que se acerca y Rinne voltea, América se prepara para lanzarse sobre nosotros, pero Rinne se pone de rodillas, una está en el suelo, pone la mano en el suelo y crea un campo que nos cubre, América y Soledad golpean el campo para tratar de romperlo.
– Deprisa Alexa ¿Pelearás o no? – Antes de responderle, pongo a mi hermana sobre el suelo, me seco las lágrimas que me quedan y tomo mucha aire, exhalo y respondo.
– Sí, pelearé. – Respondo decidida, pero aún me pregunto cómo pelearé, no tengo poderes ni nada parecido, de pronto los golpes hacia la barrera se detienen y escucho una pequeña risa.
– ¡Ja, ja, ja, ja, ja! – Esa risita se intensifica. – Es una broma, ¿verdad? Tú solo eres una frágil mortal ¿Qué podrías hacer?
– ¡Angel! – Amenadiel lanza algo ¡Es una espada!, esta atraviesa el campo sin dañarlo y cae a un lado mío. – Esa espada te pertenece, úsala como antes lo hacías.
– ¿Cómo pelearás? No tienes poderes, no tienes fuerza, no eres Angel.
– ¿Qué no es Angel, dices? – Rinne habla en tono serio y voltea a verme. – Reencarnaste como Alexa, una adolescente loca por el anime, amable, terca, no eres alta, un poco subida de peso, no te pareces en nada a Angel. – Todos escuchan atentamente. – Cuando Angel venía a este mundo, tomaba la forma en la que eres ahora y en el carácter que tienes ahora. – Abro un poco los ojos. – No te pareces en nada a ella, tampoco trates de parecerte a ella, tú eres tú y tú decidiste pelear, esa es tu decisión.
– Que estúpidas palabras acabo de escuchar, no tiene ningún poder ¿Cómo podrá pelear contra mí, mis aliados y proteger a todos estos seres? – La miro con odio.
– No hay ningún problema. – En eso mis ojos giran a verlo, me toca de una mejilla, se acerca a mí y antes de que yo reaccione, él me besa.



_Katzuma_

Editado: 14.02.2020

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