Reencarnación: El comienzo

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CAPÍTULO 10: UNA TARDE FRÍA

Ha pasado una semana desde que Celi e Isa vinieron a visitarme, durante esos días hacía mucho frío, lamentablemente no es un invierno bonito, lleno de blanca nieve, sino que es nublado, con garúas intensas y un viento helado que no te deja caminar tranquilo. El padre Rafael me hacía el favor de comprar leche y pañales y la consecuencia de ese favor fue un resfrío, al menos no era tan fuerte, pero así la pasamos toda la semana y también me ayudó a sacar una cita para ir al pediatra. Hoy salió el sol, pero no tan fuerte, aproveché para bañar a Rial y llevarla al pediatra para un control, gracias a eso, ella no se enfermará, eso creo, aún no sé si es capaz de enfermarse o será inmune, no lo sé. El pediatra me preguntó si mis padres me apoyaban, tuve que decir que fallecieron y les di los datos del padre Rafael diciendo que él era mi apoderado, también me preguntó si el "padre" me apoyaba, cosa que no lo hace para nada, pero tuve que decir que sí. Antes de regresar, voy directo para averiguar también sobre cómo sacar un DNI, Rial lo necesita, pasó una hora, llegué un formulario, pagué el costo del trámite y me dijeron que lo venga a recoger dentro de una semana.
– ¡Ya volví! – Nadie responde. – ¿No hay nadie? – Me acerco a la cocina y no hay nadie, tampoco en la sala ni en el comedor. – Supongo que habrán salido, vamos a nuestra habitación Rial. – Ella está tranquila, mientras me dirijo a mi habitación, veo que la puerta está un poco abierta, entro y está Rinne mirando la ventana. – ¡Oye! ¡¿Por qué entras a mi habitación sin permiso?! – Voltea a mirarme.
– Te estaba esperando. – Me quedo callada.
– ¿Por qué? ¿Acaso te sentías solo y tenías miedo? – Le digo de broma.
– No digas tonterías, te esperaba para hablar sobre esa niña. – Me enojo.
– ¡Tiene un nombre y es Rial! ¡Recuérdalo! Además ¿Dónde están el padre y Amenadiel?
– El padre se fue al médico, pero no quería ir solo, así que le pidió a Amenadiel que lo acompañe. Vayamos a lo importante. – Se acerca. – Aún no sabemos qué poderes tiene Rial, eso me preocupa.
– Error, aún no sabemos si ella tiene poderes.
– Sí los tiene ¿No puedes sentirlo?
– ¿Sentirlo?
– Es verdad, aún no sabes usar tus poderes, por eso no puedes percibir este poder… – Me quedo callada mirando a Rial. – Amenadiel también puede sentirlo, ella emite una energía cálida. – Acaricia su cabeza y ella sonríe, cosa que me sorprende mucho, ya que desde el día que “nació” Rial nunca lo había hecho. – Si nuestros enemigos se enteran sobre esto, podrá ser fatal.
– Pero… ¿No lo habrán hecho? – Él me mira. – Quiero decir que tal vez ellos nos están espiando o algo así.
– Para eso, Amenadiel y yo lo prevenimos cuando llegamos aquí, toda la casa está protegida por un escudo sagrado, lo cual si un demonio intenta acercarse, el escudo se activará emitiendo descargas eléctricas, si el demonio es débil, el escudo lo matará, pero si es uno fuerte, simplemente lo debilitará y gracias a eso no dará tiempo para llegar y matarlo.
– Entiendo. – Su mirada vuelve a Rial. – ¿Quieres cargarla? – Mi pregunta le sorprende y acepta. – Rial es adorable y linda, también es muy tranquila… ¡Ah! Mira. – Le muestro una tarjeta con notas. – Llevé a Rial a un control, el otro mes tengo que llevarla otra vez para su siguiente cita y también la otra semana me van a entregar su DNI, ya le hice trámite. – Se limita a escucharme.
– ¿Qué vas a hacer ahora? – Me lo pregunta sin verme.
– Nada, me quedaré aquí a esperar a que vuelvan. – Nos quedamos callados, incluso Rial está callada.
– ¿No quieres ir al parque?
– ¿Eh? – Su pregunta me dejó con la boca abierta. – ¿Es una broma?
– ¿Quieres o no? – Se molesta un poco.
– De acuerdo, no te enojes, vamos. – Salimos con el coche y Rial adentro, no confío en este clima tan loco, así que abrigo un poco a Rial y me traigo un abrigo para ella para asegurarme. Durante el paseo ninguno conversaba, llegamos a la plaza caminando y vi un puesto de helados, sé que es invierno, pero me antojé uno.
– ¿Quieres uno? – Rinne me pregunta con seriedad.
– No, no te preocupes. – Me rio un poco, pero él se adentra y pide dos. – Te dije que no quiero.
– Tus ojos me dicen otra cosa.
– ¿Mis… mis ojos? – Me sonrojo un poco y siento que mi corazón late rápido. – ¿Qué me pasa? – Es extraño.
– Rápido. – Me saca de mis pensamientos.
– Bueno… de café, por favor. – Ambos recibimos nuestros helados en vasos y Rinne lo paga, él se pidió uno de menta. Seguimos nuestro camino, no hay mucha gente por el frío que comenzó a hacer, me arrepiento de comer helado. – Hace frío ¿No? – Intento romper el silencio que había entre nosotros. – No debí desear un helado.
– Pero lo quisiste. – Él come su helado normal, trato de hacer lo mismo, pero voy perdiendo ganas. – Cómelo rápido.
– Hace mucho frío, no puedo. – Pasa un aire frío y comienzo a temblar, mi abrigo no me protege de ese viento y me preocupo por Rial. – Rial… Rinne, sentémonos ahí. – Le señalo en un asiento y acepta, Rinne se sienta, dejo mi helado en el asiento y me acerco a ella, por suerte traje un abrigo más para ella, le pongo rápidamente y se ríe. – Ya no tienes frío ¿Verdad? – Me rio junto a ella, cubro el coche y me siento.
– Termine de comer. – Él ve mi helado aún lleno. – Te demoras mucho.
– ¿No entendiste que no puedo comer rápido por este frío? – Como un poco y vuelvo a temblar. Al frente de nosotros hay un puesto de bebidas calientes, Rinne se levanta, va directo ahí, pide algo y regresa.
– Toma. – Me extiende la bebida, es manzanilla. – Tómate esto envés del helado, yo lo comeré. – Accedo a lo que me dice, intercambiamos y él se sienta. Tomo un sorbo y me relajo bastante, la bebida calienta mis manos incluso, vuelve a pasar otro aire frío y vuelvo a temblar e incluso estornudo, un signo de que me voy a resfriar, en eso Rinne se levanta, se saca su casaca y me la pone en mi espalda, quedándose únicamente con una camiseta y se vuelve a sentar.
– ¿Por qué? – Él voltea a mirarme. – ¿Por qué haces esto?
– Eres la reencarnación de Angel, una de las guerreras más fuertes, pero eres una humana, eres frágil y la posibilidad de que te enfermes es alta. – Termina de decir eso y se come el helado rápidamente. – Vámonos ya. – Tomo mi bebida igual de rápido, botamos los residuos a la basura y nos vamos caminando. Su casaca aún está caliente, eso me alegra bastante, pero lo que más me alegra, es que Rinne me invitó un helado, manzanilla e incluso me dio su casaca. Mi corazón empezó a latir rápido otra vez. A unos pasos de llegar a casa…
– Toma. – Le entrego su casaca. – Muchas gracias y… lo siento.
– ¿Por qué te disculpas?
– Es que… por culpa mía, te resfriarás… eres un Shinigami, pero ahora que vives como un mortal, me supongo que también eres propenso a resfriarte.
– Es verdad, pero será al menos un resfriado leve. – Justo cuando le estoy a punto de dar su casaca, siento una presencia extraña, Rinne y yo volteamos a la derecha y vemos a alguien parado y nos lanza algo que va directo al coche, en eso Rinne nos protege con un escudo que evita el ataque, pero se rompe.
– Vaya, vaya, hay algo interesante entonces ahí adentro. – Es la voz de una mujer, no es América. – Siento un poder increíble proveniente del coche ¿Es un bebé? – Lo dice mientras camina y por fin puedo verla bien: Es alta, contextura delgada, sus prendas son parecidas a las de un cazador color verde y su cabello es un amarillo encendido, en su mano derecha tiene una especie de arco formado con huesos y en la punta hay una cabeza pequeña y sus cabellos son los hilos del arco y con esos crea flechas de energía. – ¿Puedo cargarla?
– Alexa, entra a la casa con Rial, rápido.
– Sí. – Cargo a Rial y dejo el coche ahí, corro a la puerta mientras Rinne me protege de los ataques, intento abrirla, pero no puedo.
– Olvidé mencionar que la puerta está sellada con una de mis flechas, no podrás entrar. – Apego a Rial más a mi pecho. – ¿Qué sucede Angel? ¿Por qué no atacas?
– Es la primera vez que te conozco. – ¡Rinne tampoco sabe quién es ella!
– Soy nueva en esto, me presento, soy una mujer demonio nacida de la avaricia y comandante de la clase Phi, me llamo Arisa y estoy aquí para llevarme a esa bebé que tienes en brazos. – Ella prepara una flecha de hielo y antes de lanzarla, una espada aparece y destruye esa flecha.
– ¿Clase Phi? – Esa voz viene de atrás, volteo y es Amenadiel junto con el padre. – ¿Una clase tan baja incluso tiene comandante? – La espada regresa a su mano.
– ¡Amenadiel!
– No te burles, aunque soy de clase baja, mi poder es suficiente como para derrotarlos. – En eso nuevamente invoca la misma flecha.
– No servirá de nada. – Se prepara de nuevo para lanzarla.
– ¿Quién dijo que la lanzaré hacia ustedes? – Lanza velozmente la flecha al cielo. – ¡FROZEN! – La flecha explota y empieza a caer nieve. – No se preocupen por los demás seres mortales, esta nieve solo podemos verla nosotros, mi prioridad es matarlos a ustedes y llevarme a esa niña. – La nieve que va cayendo no es normal, los copos congelan el suelo y antes de que nos toque, Amenadiel usó sus poderes y a cada uno nos cubrió con un escudo. – No importa si están protegidos, la nieve debilitará sus escudos y los congelará lentamente. – Cubro a Rial con la casaca de Rinne. – No te preocupes, una vez que quedes congelada, me la llevaré… – En eso es atacada por el padre con esa misma cuchilla que le clavó a América, pero logra esquivarla.
– Estuvo cerca, tú debes ser el famoso padre Rafael. – La nieve seguí cayendo y el escudo se iba debilitando. – Te mataré primero y después a todos ustedes. – Ella prepara una flecha de fuego, pero no logra lanzarla, ya que el padre la ataca. – Eres muy molesto. – Salta muy alto y lanza su flecha, el padre lo esquiva y él lanza su cuchilla, pero ella también lo esquiva. – Me aburrí, aceleremos esto. – Chasquea los dedos y los copos que caían se iban juntando, formando gólems de hielo. – ¡Mátenlos a todos y traigan a la bebé! – Los gólems se acercan.
– ¡Padre Rafael! – Amenadiel grita preparándose para atacar. – ¡Destruya ese arco que tiene! ¡Es su punto débil!.
– ¡Maldito! – Intenta lanzarle una flecha, pero el padre se lanza sobre ella, con intención de destruir su arco, pero ella lo esquiva y retrocede. – ¿Cómo sabe eso?
– Cada vez que lanzas tus flechas, esa cabeza de tu arco comienza a brillar y emite una energía muy fuerte, incluso el padre puede sentirla. – Rinne lo explica mientras ayuda a Amenadiel. – Lo cual supone que si destruimos tu arco, no solo no podrás atacar, más bien, podrías morir. – Arisa se sorprende de lo fácil que descubrieron su punto débil.
– Ya veo. – El padre se abalanza nuevamente, pero ella vuelve al ataque lanzándose al cielo y lanzando flechas, mientras Amenadiel y Rinne se encargaban de los gólems, son grandes, pero no tan lentos. Un gólems aprovechó que sus compañeros atacaban, él venía directo a mí y antes de que me dé un golpe, es detenido por Rinne, quien tiene una guadaña con la que me protegió.
– Alexa, trata de abrir la puerta y entra rápidamente. – Veo que el escudo de Rinne se debilitó tanto que su piel se está volviendo muy blanca. – ¡Rápido! – Dejo de mirarlo y me dirijo a la puerta, pero esta me rechaza  con una descarga eléctrica en el brazo.
– No puedo. – Rinne ve lo que sucede y rápidamente decapita al gólem.
– Forma nuevamente esa esfera cálida y purifica la puerta, Arisa la hechizó con sus flechas antes de que lleguemos. – Hago lo que me dice, recuerdo perfectamente cómo hacerlo, comienzo a recordar rápidamente mis momentos más felices y aparece esa esfera.
– ¡Lo logré! – Estoy feliz, pero desaparece de un chasqueo porque volteo para enseñarle a Rinne y miro que está siendo abrazado fuertemente por el cuerpo del gólem, este aún seguía vivo sin la cabeza. – ¡Rinne! – Me lanzo sin pensarlo sobre el gólem y la esfera se lo clavo en su pecho, destruyéndolo al instante y caemos.
– ¡Bien hecho, Alexa! – Amenadiel me felicita y hace lo mismo que yo hice, destruye a los gólems rápidamente y va hacia el padre para ayudarlo. Dirijo mi mirada hacia Rinne y él está arrodillado respirando pesadamente.
– Rinne… – Trato de acercarme a él y veo que su rostro está con manchas blancas y respira pesadamente.
– Veo que el Dios de la muerte está débil. – Ella deja de atacar y se aleja del padre y Amenadiel. – Destruyeron a mis queridos gólems, además, también puedo ver que Angel no pelea, como dijo América, esto no será divertido. – Escucho ese nombre y siento un gran enojo.
– Tranquila… Alexa… No dejes… que… – Rinne no termina de hablar ya que cae al suelo.
– ¡Rinne!
– Volveré después a llevarme a esa niña, para ese entonces, quiero enfrentarme a Angel, quiero conocer al arcángel más fuerte que América logró derrotar una vez. – Arisa lo dice alegremente y sigue retrocediendo y lanza rápidamente una flecha al suelo, creando una especie de portal. – Hasta la próxima. – Ella salta y desaparece junto con la nieve.
– ¡Rinne! – El padre y Amenadiel escuchan los llamados de Alexa a Rinne.
– Tranquila, Alexa, llevémoslo adentro, hace mucho frío. – Con lágrimas en los ojos volteo a ver al padre.
– Alexa. – Amenadiel me ayuda a levantarme junto a Rial, el padre carga a Rinne de espaldas y todos entramos.



_Katzuma_

Editado: 14.02.2020

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